Un momento oportuno para pensar nuevas maneras de enseñar

La Licenciada en Educación, Doctora en Psicología y Decana del Instituto de Desarrollo Humano de la Universidad de General Sarmiento, Flavia Terigi, analizó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA los desafíos que tiene por delante la vuelta de las clases a las escuelas.

Un momento oportuno para pensar nuevas maneras de enseñar
Un momento oportuno para pensar nuevas maneras de enseñar

La Licenciada en Educación, Doctora en Psicología y Decana del Instituto de Desarrollo Humano de la Universidad de General Sarmiento, Flavia Terigi, participó como invitada en una clase de la cátedra “Administración de la Educación” en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Durante el encuentro, propuso que en el contexto actual nos demos la oportunidad de pensar otras formas de organización escolar. “¿Exactamente a qué queremos volver a la escuela? ¿Qué vamos a hacer cuando regresemos?”, preguntó. A continuación, reproduzco las definiciones de Terigi

UNO: Si seguimos pensando que la unidad de organización escolar es la sección escolar, estamos condenados a muy pocas alternativas. Planteo básicamente dos. La primera: segmentar los grupos escolares, dividirlos de alguna manera, y hacer procesos iterativos en los que hoy viene a la escuela el grupo uno, después el dos y luego el tres y después vuelven el uno, el dos y el tres y así sucesivamente. Para esto hay que pensar cómo combinás la presencialidad con lo que se hace cuando los chicos no están en la escuela. La segunda: hacer recorridos completamente individualizados en los que uno tiene una asignación de tareas y va a su propio ritmo y lo que hace el docente es controlar, regular y ayudar a los sujetos en la instancia que se trabaron.

DOS: ¿Por qué planteo esto? La herramienta de trabajo de los docentes, lo que nosotros sabemos hacer, es la enseñanza simultánea, que viene de aquello de “lo mismo con todos al mismo tiempo”. La mayor parte del tiempo hacemos eso. No está mal. Lo que estoy diciendo es que la enseñanza simultánea no funciona en un contexto en el que no van a volver todos los chicos, ni al mismo tiempo, ni en las mismas condiciones, ni de la misma manera. Es como si yo me parara acá a hablar y ustedes van entrando y saliendo y a mí no me importa nada lo que les pasa a ustedes mientras entran y salen porque yo lo que tengo que hacer es decir mi clase.

TRES: Ahora si vos, con un poquito de imaginación pedagógica, podés imaginar que la sección escolar no es la unidad mínima forzosa de la organización escolar; si podés imaginar que los docentes de una escuela son los docentes de todos los pibes y no solamente de los pibes que les tocaron en la sección escolar 1° 3° Matemática; si podés pensar que los pibes y las pibas son alumnos y alumnas de todos los docentes de la escuela, vas a poder abrir la puerta para empezar a pensar agrupamientos y reagrupamientos periódicos. ¿Y cuál es la gran ventaja de los reagrupamientos? Que si los hacés tomando alguna característica, algún criterio y principio que homogenice internamente a ese grupo transitoriamente conformado, podés desplegar lo que sabés hacer, que es la enseñanza simultánea. Pero la condición es que el proceso de reagrupamiento sea lo suficientemente criterioso y frecuente como para que, en el conjunto, muchas prácticas de enseñanza simultánea den lugar a una diversificación de la enseñanza.

CUATRO: En un proceso en el que no tengo tiempo infinito para aprender muchas otras maneras de enseñar, ¿cómo hago para que la herramienta que yo tengo funcione? Una manera es que durante un cierto período de trabajo, yo esté trabajando con un grupo relativamente homogeneizado respecto de alguna característica. Por ejemplo: los que vieron tal tema y los que no lo vieron; los que se conectaron durante la pandemia y los que no; los que necesitan intensificar procesos de lectura y escritura; los que se conectaron pero demasiado fragmentariamente y necesitan que alguien los ayude a reponer el recorrido completo de enseñanza que tuvo lugar durante la ausencia en la escuela, y lo que distintos docentes pueden afrontar con más facilidad por experiencia anterior o formación específica. Porque los docentes no somos todos iguales. Sabemos cosas diferentes y por lo tanto hay cosas que sabemos hacer mejor y hay otras que nos salen menos.  

CINCO: Alguien me podría preguntar: ¿no es bueno que trabajen juntos chicos y chicas que se encuentran en distintos niveles de apropiación de los conocimientos? Sí, eso también es bueno. Pero para eso hay que saber. Porque todos los días, en todas las aulas, hay chicos con distintos niveles de apropiación de los conocimientos y la herramienta que los profesores y las profesoras tienen sigue siendo la enseñanza simultánea.

SEIS: Habría que tratar de romper con la idea de que cuando volvamos a la escuela, tenemos que volver conservando la sección escolar como unidad de organización básica. Esto, se imaginan, requiere tiempo, espacio, evaluación y organización del equipo docente. Pero son cuestiones que hay que pensar y yo creo que vale la pena hacerlo.

SIETE: ¿Exactamente a qué queremos volver a la escuela? ¿Qué vamos a hacer cuando regresemos? ¿Remedos de la sección escolar? ¿Hoy con quince alumnos y mañana con diez?, mientras la enseñanza simultánea avanza como si fuera una obra de teatro en la que el público se mueve y el actor no lo registra. Para mí, eso, sería un error.

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