Sergio Iacovino: “La Provincia y la Nación tienen muchísimas diferencias en su manera de hacer política”

No Ficción Entrevistas dialogó con Sergio Iacovino, flamante secretario General del Municipio de Tres de Febrero. El funcionario habló de su relación con el intendente Diego Valenzuela e hizo un balance de su gestión al frente del Concejo Deliberante. Analizó la correlación de fuerzas con Provincia, Nación y los distritos vecinos; y se refirió a las posturas extremas que conviven en Juntos por el Cambio.

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Como presidente del Concejo Deliberante de Tres de Febrero, Sergio Iacovino tuvo un rol clave para que las políticas del intendente Diego Valenzuela fueran acompañadas en un recinto en donde el oficialismo no siempre contó con mayoría. El dirigente, que milita junto al jefe comunal desde el 2012, asumió recientemente al frente de la flamante Secretaría General del Municipio, un área creada a su medida, para que en este año electoral se pudiera alejar de sus funciones en el Legislativo y aportar a la gestión desde el Ejecutivo.

Iacovino es abogado, comenzó a participar en política mientras estudiaba en la universidad, tras lo cual ejerció distintas funciones en organismos nacionales, provinciales y en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. “Siempre fui de esos funcionarios profesionales de la planta del Estado. Algunos esas cosas las esconden, pero para mí ha sido un grandísimo honor trabajar en la administración pública”, explica el dirigente de Juntos por el Cambio en una extensa charla que mantuvo con No Ficción Entrevistas.

“En el 2005 me incorporé al PRO creyendo que había que armar un proyecto que muestre otros valores a la hora de gobernar y apuntamos primero a la Ciudad de Buenos Aires, con un fuerte gobierno de cercanía, donde tuve el honor de ser funcionario, y en el 2012 me crucé con Diego (Valenzuela). Lo fui a ver a sus oficinas, yo tenía ganas de arrancar con algo local y me parecía que ameritaba. Él estaba pensando lo mismo. Era muy fácil reconocer la potencialidad que tenía. Ahí arrancamos con este sueño qué nos llevó a la intendencia en 2015 y una reválida muy interesante en el 2019”, analiza Iacovino.

– ¿Cómo fue empezar a hacer oposición en Tres de Febrero tras dos décadas de Hugo Curto?

Fue un desafío impresionante. Cuando empezamos a hacer política local nosotros éramos extranjeros. No habíamos participado nunca en la política local en Tres de Febrero. Al principio uno lo podía ver como algo disvalioso, pero para nosotros era al revés porque ciertamente todos lo que habían hecho política antes simulando ser oposición a Hurgo Curto lo hicieron sin tener las convicciones y la fuerza para llegar. Ese tipo de resistencia estaba inclusive con gente que después te acompañó en el proyecto. Con mucha fuerza, profesionalidad y ganas, el lugar lo ganamos, pero fue muy difícil.

– La correlación de fuerzas en el recinto no siempre estuvo a favor del oficialismo, ¿Cómo se lograron los acuerdos?

Nosotros éramos pocos, cinco, seis concejales nada más, pero eso me permitió llevar adelante una tarea maravillosa de buscar consensos con gente que pensaba distinto. Ahí fue muy importante el apoyo de Diego y también las políticas que nosotros ofrecíamos, las que poníamos en la mesa de negociación con el resto de las fuerzas políticas. Eran políticas públicas que tenían como objetivo mejorar la calidad de vida de los vecinos, con lo cual eso ayudaba.

– ¿Cuál es el balance de estos cuatro años frente al Concejo?

Es muy positivo y así le dijeron algunos colegas cuando pedí la licencia. Hicimos muchísimas cosas para poner al Concejo Deliberante en el lugar institucional que tiene que estar. Todavía hay más espacios para seguir creciendo y mejorando. No se hizo todo, si bien se hizo mucho. Mi objetivo era que ser concejal o estar en el Concejo de Tres de Febrero no fuera algo disvalioso, como una quinta opción, sino al revés había que recuperar el valor y lo que significa ser un concejal que representa a los vecinos y el Concejo Deliberante como una instancia de poder dentro del Municipio, pero desde lo institucional. Creo que mucho de eso se logró, pero la posta hay que pasarla y otro la tiene que continuar.

– Habían trascendido ciertas diferencias entre Ud. y Valenzuela, quien ahora lo suma a su gabinete. ¿Esas diferencias se saldaron o nunca existieron?

La única diferencia es que yo soy hincha de River y él de un club chico como Independiente, nada más. Es la única diferencia que tenemos (risas). Diferencias hay y puede haber un montón, no estamos por la uniformidad de pensamiento. Si hubiese alguna diferencia se habla como se tiene que hablar, dentro del espacio, discutiendo y tratando de aportarle a él como conductor la mejor salida para determinadas cuestiones. Yo no siento que haya habido diferencias, de hecho si existieran no me hubiera convocado. Nuestra relación es profunda. Lo acompaño desde el 2012 y lo voy a seguir haciendo. Lo único que no voy a hacer es un diario de Irigoyen transformado en el diario de Valenzuela. Si hay alguna cuestión de gobierno en la que puedo tener una posición distinta lo vamos a hablar entre nosotros y después se resuelve lo que a él le parezca en el marco de una política. Yo puedo decir con muchísima tranquilidad y confianza que las cosas que le he podido manifestar respecto a algunas diferencias, él me ha escuchado y eso para mí es muy valioso. Los que piensan que puedan tener alguna ventaja como producto de una ruptura creo que van a tener que seguir esperando y si alguna vez llega a ver alguna diferencia muy profunda se hablará y será resuelto de la mejor manera posible. Es un proyecto que hemos soñado y diagramado hace muchos años y no hay intenciones de romperlo en lo más mínimo. Lo que tiene que primar es el respeto.

– ¿Cómo se atravesó el primer año de pandemia, siendo que a nivel nacional y provincial acababan de asumir gobiernos de diferente extracción política respecto a Tres de Febrero?

En marzo empezó fuerte la pandemia y durante esos meses previos estábamos tratando de acomodarnos a una realidad absolutamente distinta para nosotros, porque antes habíamos convivido con una Provincia y una Nación de nuestro mismo espacio, con compañeros, militantes, funcionarios que reconocíamos. Pasamos a convivir con dos sistemas políticos distintos porque la Provincia y la Nación tienen muchísimas diferencias en su manera de hacer política, sin hacer juicio de valor de cuál es mejor o peor, ni siquiera haciendo un juicio de valor si son mejores o peores que las nuestras. Estoy tratando de ser objetivo. Nos encontramos con dos realidades distintas: el gobierno nacional siempre se manejó de una manera y el órgano provincial de otra. Como municipio y primer mostrador de la democracia, del reclamo del vecino y como funcionarios que tienen la necesidad de poner la cara y escuchar, teníamos que buscar el equilibrio. Hubo que adaptarse, muchos de los temas que nos preocupaban pasaron a ser preocupaciones de los tres niveles de gobierno: atender la enfermedad, la cuestión social, la falta de trabajo, las complejidades de las actividades que no se podían realizar, la falta de escolaridad, repasamos la agenda y eran numerosos conflictos y problemas que teníamos los tres niveles.

– ¿Se llegó a un entendimiento?

Creo que fue un proceso de maduración lenta en algunos casos y un poco más rápido en otros dónde empezamos a comprender que esos problemas los teníamos que resolver todos juntos. El resultado, por ejemplo, el hospital modular en Martín Coronado donde estaba la UPA para dar una respuesta inmediata; en el CEDEM se montó un hospital que gracias a Dios se tuvo que usar muchísimo menos de lo esperado: había casi 300 camas y creo que el máximo nivel de ocupación fue 20. Todo eso fue con Provincia, con mucho esfuerzo municipal.

– ¿Cuál piensa que será la actitud de Nación y Provincia para con Tres de Febrero en este año electoral?

Noto una tendencia a marcar posturas electoralistas en un año en el que vamos a ir a pedirle al pueblo argentino que diga qué proyecto de país te gusta más o menos; qué proyecto de valores; qué cosas te gustan que se hagan y qué cosas no; y ojalá que no, pero noto que está recrudeciendo esa agenda por parte del gobierno, que es en definitiva el que tiene un poco más de responsabilidad. Espero que no se llegue a una posición extrema porque estamos dentro de un inicio de una contienda electoral y los discursos del presidente viraron hacia una cristinización en donde esa agenda tiende a ser extremista. Pueden tener objeciones de cómo se hicieron las cosas, pero a veces parece que el único gobierno que estuvo en estos últimos 40 años fue el de (Mauricio) Macri.

– Hay como dos tipos de oposición: una más responsable porque gobierna y otra no tanto, porque está alejada de la gestión. ¿Coincide?

Hace poco Diego se sacó una foto con Patricia Bullrich, presidenta del PRO y dijo: “Acá no hay halcones ni palomas, hay un espacio decidido a la construcción de una alternativa de poder” y yo me quedo con eso. Sí es verdad que cuando tenés responsabilidad de gobernar obviamente tenés que cuidar cosas que cuando no las tenés, podés tener alguna tendencia a extremarte. Sí creo que hay posiciones en nuestro espacio, Juntos por el Cambio, que son menos permeables a permitir determinados errores del gobierno. Son muy duros en eso. Por ahí está bien, no estoy diciendo que esté mal, pero tiene una primera mirada absolutamente contundente y clara de esa postura. Me parece que es un equilibrio muy razonable que tenemos que tener. Ahora, tenemos que ser muy claros en lo que le decimos a los vecinos porque sino nos transformamos en un relato, en un metarrelato, y eso yo se lo dejaría con propiedad exclusiva al kirchnerismo que son muy proclives a armar un relato sin tener un sustento.

– ¿Cómo es la relación de Tres de Febrero con sus distritos vecinos que están gobernados en su mayoría por el Frente de Todos?

Creo que se ha dado en algunos casos relaciones de intendentes personales muy interesantes más allá de los colores políticos y eso ha empezado a mostrar una incipiente mirada regional. El Gran Buenos Aires, el Área Metropolitana en sí es un conjunto, un conglomerado urbano, social, económico que tiene un perfil muy diferente a cualquier otra área metropolitana del país o del mundo y necesitaría tener respuestas metropolitanas y muchas de ellas requieren compromisos de cada una de las entidades que los gobiernan: Ciudad, la Provincia y los Municipios donde a veces vos tenés que resignar algo de tu poder. Y ahí es donde empieza la fricción, hasta qué punto me siento, hasta qué punto arreglo, etcétera. Creo que a partir de eso hemos empezado a trabajar con una mirada más regional y es uno de los temas que vamos a ver si podemos encarar con un poquito más de fuerza este año desde la Secretaría particularmente.

– Se supone que estos municipios tienen problemáticas comunes…

Claro, la idea es tratar de ver si podemos dar pequeñas batallas regionales, con problemas comunes que tenemos muchos municipios como podrían ser las cuestiones ambientales, la promoción del empleo, ver de qué forma nuestra área noroeste tiene posibilidad de ser receptora de mayor cantidad de inversiones productivas. Eso puede terminar con problemas comunes que podemos tener en Hurlinghan, José C. Paz, Morón, San Miguel y Tres de Febrero. Si nosotros lo logramos ver, el beneficiario va a ser el vecino de todos estos lugares.

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