Sibila Botti: «La política de Morón le debe una oportunidad a Martín Marinucci»

“Conoce el territorio, la identidad y el entramado cultural de Morón”, describió la presidenta del Concejo Deliberante sobre el referente del Frente Renovador. Además, en diálogo con No Ficción Web se explayó sobre los desafíos que tiene por delante a la hora de llegar a acuerdos en un recinto dividido en 8 bloques.

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Antes que nada, Sibila Botti se asume madre de dos chicos, profe de Historia Clásica y militante desde que tiene 14 años. “Soy de la última calle de San Francisco, el último barrio de Morón Sur”, resume la presidenta del Concejo Deliberante de Morón, en una extensa entrevista que le brindó a No Ficción Web en la que repasó sus inicios en la política y su rol actual en donde se encarga de acercar las posturas de los distintos espacios para poder sacar las normas que necesita el intendente Lucas Ghi.

En sus orígenes, militó en espacios más territoriales como Barrios de Pie y Libres del Sur, al tiempo que se especializó en cuestiones de Género y en Educación Sexual Integral. Enrolada en el Frente Renovador, que en Morón conduce el ministro de Transporte Martín Marinucci, Botti llegó a ser directora nacional en el ex Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad. Además, es Directora Provincial de Políticas de Género y Estrategias Inclusivas en el área a cargo de Marinucci

La presidenta del HCD tiene hoy la difícil misión de mediar entre adversarios internos: el luquismo por un lado y los adláteres de Martín Sabbatella por el otro, que en ocasiones ostentan mayor capacidad de daño que la oposición. 

“El 5 de diciembre asumí como concejal y el mismo día me enteré que iba a ser la presidenta del Concejo. Nunca tuve una ambición personal de ocupar un cargo. La candidatura por el espacio también fue una sorpresa para mí. Siempre lo conversábamos con Martín Marinucci y yo decía: ‘Si es una necesidad del espacio, estoy’. Quiero trabajar en un proyecto político del que estoy convencida y quiero que mis vecinos y vecinas vivan mejor. Mientras, seguía con mi trabajo y con la dinámica cotidiana, no terminaba de caer”.

– Y la dinámica del Concejo es otra muy distinta…

La situación acá es muy diferente. Hay que lograr consensuar, más que pelearse; hay que poder hablar, más que enojarse y no dar la palabra. Hay que escuchar a todo el mundo, incluso —y sobre todo— a esas voces con las que casi no estamos de acuerdo en nada. Ser presidenta del Concejo Deliberante de mi pueblo es un honor, pero además implica pensar permanentemente cómo cada decisión beneficia o no a los vecinos. Aunque un proyecto no lo haya presentado yo, si beneficia a los vecinos tengo que trabajar para que salga.

– El Concejo está muy dividido…

Lo más complejo es construir consensos y lograr los acuerdos necesarios. Tenemos 24 concejales: 13 del oficialismo divididos en tres bloques y 11 de la oposición divididos en cinco bloques. Generar acuerdos en ese contexto no es sencillo. A pesar de situaciones complejas, como la suspensión de la sesión por el presupuesto en diciembre, creo que venimos bastante bien. Aunque es cierto que hubo situaciones coyunturales que ni siquiera dependen del Concejo Deliberante, pero que obviamente somos caja de resonancia, cuestiones que suceden en el marco del Ejecutivo local, pero tenemos esa voluntad de diálogo y de trabajo, que es lo que más necesitamos en este momento.

– ¿Se refiere al contexto económico y social?

Claro, uno ve locales que cierran, comerciantes que no llegan a pagar salarios y gente preocupada solamente por resolver el día a día. La imposibilidad de planificar y de vivir un poco más tranquilo es consecuencia directa de una política del Estado nacional. Yo tengo que hablar con quienes representan en el Concejo a un gobierno nacional que considera que todo esto está bien. Uno ve la tristeza en la cara de la gente. Mi posicionamiento político ideológico me hace pensar que esta situación podría ser evitable. A veces cuesta escuchar algunas cosas que dice la oposición y pensar: ‘No puede ser que estén diciendo esto’. Estoy cumpliendo esta tarea lo mejor que puedo, con la mayor conciencia posible. Tengo dos hijos varones bastante revoltosos, pero acá estoy construyendo paciencia de verdad.

– ¿Es más fácil hablar con la oposición que con los aliados internos? 

Desde 2019 el Frente Renovador tiene la presidencia del Concejo Deliberante como parte del acuerdo político del Frente de Todos. Yo no dependo del intendente, pero eso no significa que estemos enfrentados. Estamos dentro del mismo acuerdo político y nuestras diferencias son conversables. El año pasado fue un año muy complicado por situaciones que tuvo el Ejecutivo, por algunas particularidades que me exceden porque no es mi espacio político, pero esas diferencias políticas llevaron a una ruptura dentro del gobierno. Siempre tuvimos una buena relación con el intendente en términos políticos. Hablo con el intendente, con la jefa de Gabinete y con cualquier secretario del Ejecutivo. No tenemos problemas de diálogo.

¿Esas diferencias en el oficialismo impactan?

Las diferencias políticas siempre repercuten, sobre todo en espacios donde la política se gestiona, y el Concejo es uno de esos lugares. Hay concejales que decidieron no formar parte de ninguna comisión de trabajo. La mayoría de las veces logramos llegar a puntos de acuerdo; algunas veces no. Nosotras (con Lorena Acevedo) tuvimos que armar nuestro propio bloque cuando decidieron romper el bloque único del oficialismo, por discusiones políticas de las que nosotras no somos parte. Necesito que el Concejo funcione y para garantizarlo tuvimos que hacer un bloque propio para poder dialogar con todos. No puedo quedarme limitada porque soy la presidenta del Concejo. Si estoy en un bloque que está enojado con otro y no se hablan, eso me encorseta. Hay que sentarse a hablar y acordar. Lo que está en juego es el bienestar de los vecinos. Tenemos pendiente el tratamiento del presupuesto y esperamos poder aprobarlo en las próximas dos semanas.

¿Martín Marinucci vendría a ser el candidato superador del espacio para 2027?

Para el Frente Renovador sería una enorme alegría que Martín Marinucci sea candidato a intendente. Quienes lo conocemos de cerca sabemos de su capacidad de trabajo y de consenso. Es un trabajador incansable. Trenes Argentinos fue la empresa más grande del Estado nacional, con 24 mil trabajadores, y él la gestionó de principio a fin. Eso demuestra capacidad de gestión. Creo que sería una muy buena oportunidad para Morón. Conoce el territorio, conoce la identidad de Morón y conoce su entramado cultural. La política de Morón le debe una oportunidad a Martín. Si no hay reelección y la Ley no cambia, Martín será uno de los precandidatos. Creo que sería un gran candidato y un gran intendente.

– ¿Qué le falta a Morón?

No creo que haya cosas pendientes en términos absolutos, pero sí hay muchas cosas que se pueden mejorar. Cada persona que llega a un lugar le da su propia impronta. Lo mismo pasaría con Martín. No creo que haya que cambiar todo de cuajo. No se trata de hacer algo contra quien estuvo antes; es hacerlo desde las características y experiencias propias. Nuestra cabeza piensa donde los pies caminan. Vengo del sur de Morón y tengo muy presente lo que significa la ausencia del Estado en algunos territorios. Cuando alguien propone algo que beneficia a los vecinos, no me importa si es oficialista u opositor: yo voy a acompañarlo. Estoy acostumbrada a que el Estado no esté muy presente en la vida de la gente. Cambiar ese escenario es parte de cómo entiendo la política. Haber trabajado en el municipio, en Nación, en Provincia y seguir siendo docente me dio herramientas para pensar otras soluciones.

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