El drama de los gastronómicos de La Matanza: tres historias de bares emblemáticos al borde de la quiebra

El dueño de uno de los espacios culturales más conocidos de Ramos Mejía, la responsable del restaurante con casi 50 años en Villa Luzuriaga y el propietario de la primera cervecería de San Justo se unen para explicar porqué llegaron a encadenarse y cortar la Ruta 3 con tal de reabrir.

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Los dueños de bares y restaurantes de La Matanza están desesperados. Hace seis meses y diez días que no pueden abrir por la pandemia, y en el mejor de los casos se sostienen con deliverys o take away. Según cuentan, la crisis los dejó al borde de la quiebra y por eso vienen siendo noticia por encadenarse en el palacio Municipal y luego cortar la rotonda de San Justo.

No Ficción dialogó con tres de los responsables de los bares más emblemáticos de La Matanza: Mr Jones Blues Pub, el espacio cultural con 17 años en Ramos Mejía; el restaurante San Cayetano, con casi medio siglo de historia en Villa Luzuriaga; y Santa Birra, la primera cervecería artesanal que nació en San Justo. Los tres coinciden en algo: no saben si volverán a abrir.

Mr Jones: «estoy arrepentido de no haber cerrado directamente en abril»

Rogelio y Daniela son los dueños de Mr. Jones y cada vez que recuerdan la historia del Pub se les quiebra la voz. «Todo esto duele mucho. El 11 de octubre cumpliríamos 17 años, hemos dejado la vida ahí adentro. Es un bar cultural, donde han pasado las mejores figuras de la música nacional de todas las épocas. Lamentablemente, veo cada vez más cerca el final«, expresó Roge a este medio.

«No abrimos ni con delivery o take away. Llevamos seis meses atrasándonos en todo, alquiler, sueldos, cargas sociales, impuestos, servicios… Cerré todas las llaves de paso, pero igual llegan tarifas importantes, de 7 mil pesos por mes. Hoy estoy arrepentido de no haber hecho lo que pensé en abril, que era cerrar. Pero tuve la esperanza de que en junio o julio íbamos a abrir», se sinceró el dueño del local de Saavedra 399.

Rogelio contó que a fines de agosto tuvieron un hilo de esperanza: «cuando vimos la apertura de la Capital Federal, pero no. Desde nuestro local vemos que del lado de Villa Sarmiento (Morón) pueden trabajar y nosotros no. Fuimos al municipio a llevar los planos y nos dijeron que nos van a llamar».

San Cayetano: «mi papá dejó su vida, falleció hace un mes de tanta mala sangre»

Hace 46 años que que en Arieta y Carabobo está la pizzeria, parrilla y restaurante San Cayetano, que desde marzo entró en una crisis dramática. Gabriela, la responsable hoy, contó a No Ficción: «el local nació como un proyecto familiar de mi papá y mi mamá. Y con la pandemia él dejó su vida, falleció hace un mes de tanta mala sangre que se hizo por no poder abrir. Él estaba completamente sano, y le dieron dos ACV. Fue esta situación la que le generó esto, el no poder pagar ART, la luz, el gas. No aguantó».

Gabriela explicó que si bien tienen delivery y take away, el fuerte de ellos «es el salón, la mesa, que la gente se siente y consuma. Hoy en día trabajamos un 20% de lo habitual». Además, contó: «tenemos 6 empleados a los cuales les seguimos pagando, sumado a la luz y el gas. Lo poco que se trabaja se destina a la gente para que mantenga a su familiar. Estamos en un momento muy difícil, nos replanteamos el seguir».

A pesar del dolor, la responsable de San Cayetano manifestó: «no voy a bajar los brazos, porque mi papá siempre quiso que saquemos el negocio adelante. Y vamos a cortar las calles que tengamos que cortar para que nos escuchen. Nos estamos fundiendo. Necesitamos que nos dejen a abrir».

Santa Birra: «freezamos todo, creyendo que en un mes volvíamos. Pero después perdimos la mercadería»

Salvador, el propietario de la cervecería de San Justo, contó a No Ficción que fueron los primeros en apostar en la localidad: «antes de comenzar la pandemia teníamos dos cervecerías, y lamentablemente tuvimos que cerrar un local. Si cierro el otro, son 20 puestos de trabajo que pierdo. Cerramos el 14 de marzo y frezamos todo, creyendo que en un mes volvíamos. Pero después empezamos a perder mercadería».

El dueño del local ubicado en Santamaría 2791 detalló cuál es el drama en lo económico: «veníamos con pagos a 60 días con nuestros proveedores, pero no pudimos cumplir y se empezaron a caer los cheques, tuvimos problemas financieros, no pudimos cumplir con los alquileres. Se hizo todo muy difícil, a pesar de no abrir los servicios vinieron con aumento».

Salvador fue parte de la reunión vía zoom con la municipalidad de La Matanza para poder abrir, y consultado por ese encuentro, contó: «hay poca voluntad de la gestión local de dejarnos trabajar. Nosotros hacemos tres pedidos en un día y Morón está explotado. Y nos llamó el Sindicato para decirnos que se cayó el plan de pago que habíamos arreglado, así que también tenemos problemas por ese lado. Ojalá que se apiaden, no estamos jugando».

HASTA JULIO, YA HABÍAN CERRADO 230 COMERCIOS GASTRONÓMICOS EN LA MATANZA

El titular de la Federación Empresaria de La Matanza (FEM), Claudio Pugliese, confirmó a No Ficción que según el último relevamiento hecho, «hasta el mes de julio habían cerrado unos 230 comercios gastronómicos, entre bares, restaurantes, boliches y casas de comidas rápidas».

Consultado sobre el rol del Ejecutivo Local, el empresario de La Matanza expresó: «tienen q dar la misma oportunidad que en otros municipios. Lamentablemente la economía de estos locales no soporta más. No queda otra que ayudar a que abran los más seguro posible y entender que hay que trabajar porque esto tiene para varios meses más«.

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