Quienes conocen la arena política de Morón, creen que Lucas Ghi tendría que haber tomado la decisión de emanciparse de su mentor, Martín Sabbatella, hace muchos años. De ese modo, quizá, habría evitado que sus adversarios internos hayan osado arrebatarle el poder en más de una oportunidad en los últimos días. A la luz de estos hechos, el intendente resolvió echar a su espada más importante en el Ejecutivo mientras la gestión, que por momentos está sin rumbo, parece reencauzarse.
El 29 de noviembre el Sindicato de Comercio de la Zona Oeste (SEOCA) inauguró una biblioteca y un café literario en el centro de Morón. Uno de los principales oradores fue el intendente Ghi, acompañado de una importante plana de dirigentes peronistas de la región. Además del anfitrión, el secretario general del gremio, Julio Rubén Ledesma, estuvieron presentes el ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Walter Correa; el ex jefe comunal de Ituzaingó, Alberto Descalzo; el subsecretario de Coordinación Institucional de la Provincia, Adrián Grana; y el ex presidente de Trenes Argentinos, Martín Marinucci, entre otros funcionarios bonaerenses, referentes de universidades de la zona y representantes de instituciones locales.
A la distancia, aquel acto resultó ser la bendición del peronismo a un Ghi que acababa de cortar el cordón umbilical con Sabbatella. El ahora ex secretario de Gobierno, Diego Spina, pasó por el lugar pero no fue invitado a subirse al escenario. Un rato antes, el intendente de Morón había dado inicio a la Expo Morón se Muestra en la plaza San Martín junto al ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, cuya foto con el corte de cintas fue asaltada por el ex presidente de Acumar. La imagen daba a entender que había una tregua entre los máximos dirigentes de Nuevo Encuentro o que el ex intendente moronense podía entrar y salir de la municipalidad a su antojo. Se trataba de una paz armada.

Poco antes, según pudo reconstruir este medio, Sabbatella y Spina, le habían “sugerido” a Ghi que diera un paso al costado del Municipio, para que Spina, quien había sido el primer candidato a concejal por el Frente de Todos en 2023, asumiera como mandatario interino y posicionarlo así para 2027. Esta misma jugada había hecho Sabbatella en 2009 al asumir como diputado nacional, ungiendo como intendente por dos años a un entonces desconocido Ghi. Algunas fuentes revelaron que el encuentro entre los tres protagonistas terminó de la peor manera y que no se habría tratado tanto de una “sugerencia”, sino más bien de un “apriete”.
Hace un mes atrás, hubo otro episodio de alta tensión entre Ghi y Spina, que incluso escaló a la Provincia. El ex secretario de Gobierno se había quejado en diálogo con el periodista Adrián Noriega sobre la demora del Ministerio de Seguridad en aceptar unos cuatro patrulleros adquiridos por la comuna para ponerlos al servicio de la Bonaerense. “Esa gestión llevaba su curso administrativo normal. Pero Spina trató de marcar una diferencia con la posición del intendente y tensó la relación con el gobierno de Axel Kicillof”, explicaron las fuentes. Finalmente, poco después de que trascendiera la noticia, bajó al distrito el ministro de Seguridad, Javier Alonso, y puso en funciones los móviles.
El jueves pasado el Concejo Deliberante, donde el oficialismo tiene 10 ediles, rechazó dos proyectos importantes para conducir las políticas del distrito: la ordenanza Fiscal e Impositiva y el Presupuesto 2025. En el recinto, el peronismo suele contar con los dos votos de los integrantes del Bloque Nuevo Pro Morón, Adrián Colonna y Daniela Cáceres. Sin embargo, en esta ocasión los aliados no levantaron la mano en favor de los proyectos enviados por el Ejecutivo. Esa falta de “negociación”, desde el entorno de Ghi, se la atribuyen a Spina, quien desde hace décadas es uno de los grandes hacedores de acuerdos políticos entre diferentes sectores para darle gobernabilidad a Morón.

Al menos tres fuentes confirmaron a No Ficción que en ese escenario, Spina “sondeó” a concejales propios, pero también ajenos, para destituir a Ghi. La idea, por el momento, no tuvo asidero. “Hasta a los opositores le pareció que la iniciativa era un montón”, resumió uno de los voceros consultados. En ese contexto, manifestaron que la gobernabilidad está a resguardo ya que existen diferentes resortes administrativos para gestionar sin la aprobación de los mencionados proyectos de ordenanzas.
Así las cosas, Ghi decretó este lunes disolver la Secretaría de Gobierno. “Decidió no poner a nadie en reemplazo. No se saca un collar para ponerse otro. De esta manera, Lucas que mantiene una excelente relación con Axel se convierte en el jefe de todo y se pone al mando de la gestión y del municipio. No hay vuelta atrás”, expresaron. Por si quedan dudas, la pronunciación de esta interna es un correlato de las diferencias entre Kicillof y La Cámpora, o Cristina Fernández.
Allegados al intendente puntualizaron que el diálogo y el apoyo del gobernador es constante e infirieron que no habrá una caza de brujas en el gobierno local, donde pulula el sabatellismo, aunque aclararon que los dirigentes que no se alineen con Ghi serán echados.
Este martes, pocas horas después de quedarse fuera del Ejecutivo, Spina asumió como presidente de bloque de concejales de Unión por la Patria, en reemplazo de Marcelo Notario, quien manifestó: “Decidimos expresarle al intendente nuestra mirada crítica respecto a las decisiones que ha tomado, que debilitan la gestión municipal”. Cerca de Ghi confían que el bloque del oficialismo indefectiblemente se partirá en dos.
















