A un año del trágico incendio de Ramos Mejía, los bomberos siguen sin escalera mecánica

Paradójicamente, una escalera hidráulica que la institución adquirió en Europa está retenida en la Aduana, debido a la millonaria deuda que la entidad tiene con la AFIP.

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El 26 de julio de 2020, una mujer, su hija de 10 años y un hombre murieron bajo el humo y las llamas de un incendio de importantes dimensiones que se produjo en un edificio de Ramos Mejía, en La Matanza. El trágico episodio dejó en evidencia la falta de recursos de los Bomberos Voluntarios locales que no contaban con una escalera mecánica, que bien podría haber cambiado la suerte de aquel día. Lo cierto es que hoy, la institución que sobrevive tras estar al borde del abismo financiero, adquirió una escalera mecánica en Europa pero la Aduana la mantiene retenida por sus deudas ante la AFIP.

“Este hecho trágico, lamentablemente ayudó a que se conociera que hacía más de 20 años nos faltaba algo tan básico para ejercer nuestra tarea como una escalera mecánica“, reconoce a No Ficción, Gustavo Cid, el presidente del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Matanza, quien cuenta que hace unos meses compraron “en Bélgica una escalera mecánica usada, de 1991, de unos 30 metros de altura; y encaramos la puesta en servicio de nuestra escalera tradicional que es de 1971 que va a quedar en perfectas condiciones”.

De no tener ninguna escalera mecánica en servicio, desde la entidad confían que en los próximos 30 o 60 días, contarían con las dos en funcionamiento: una destinada para el cuartel central de Ramos Mejía y otra para el destacamento de Tapiales, ya que en ambas zonas hay construcciones en altura.

Sin embargo, primero deberán sortear algunos escollos. “Todavía no pudimos liberar la escalera mecánica de la Aduana. Hace más de 60 días que estamos haciendo la documentación, que viene demorada por toda la deuda. Si bien el año pasado el diputado Sergio Massa presentó en el Congreso Nacional el proyecto de Ley para condonar la deuda, al día de hoy no se trató y mucho menos se aprobó”, grafica Cid.

Para poder destrabar el asunto, desde la institución plantean la presentación de un recurso de amparo para que de algún modo se pueda separar la cuestión de la deuda, de la necesidad de contar con este tipo de materiales. Es que se encuentra en pleno viaje hacia Buenos Aires más equipamiento clave para los bomberos, y se teme que también sean retenidos en la Aduana.

“Están viniendo 40 equipos autónomos que compramos en Europa y otros 150 chalecos y pantalones que fueron donados por una fundación de Estados Unidos; material indispensable para proteger a los 210 bomberos de La Matanza; pero si no resolvemos lo de la deuda van a quedar en la Aduana”, argumenta el jefe de los bomberos.

Poco antes de este incendio, los Bomberos de La Matanza habían puesto en venta el histórico cuartel de Ramos Mejía para poder pagar una millonaria deuda que la institución arrastraba desde hacía décadas. La noticia generó tal escándalo que Nación, Provincia y el Municipio coincidieron en una mesa de trabajo para mantener a flote a la institución.

Hoy la deuda ronda los 210 millones de pesos y si bien la entidad pudo bajar en un 60% el déficit mensual, los números siguen siendo rojos, ya que todos los meses falta alrededor de un millón y medio de pesos para equilibrar las cuentas.

“Tenemos dos proyectos para que ingresen nuevos recursos: la puesta en marcha de un local de servicios de venta y recargas de matafuegos frente del cuartel de Ramos Mejía; y una gran campaña de bonos solidarios en todo el distrito con el objetivo de lograr 10.000 bonos entre particulares, comercios e industrias. La idea es que sea todo online, y que se rifen órdenes de compras semanales, mensuales y que a fin de año se sortee un cero kilómetro. Si lo logramos, duplicaríamos el dinero que necesitamos”, completó, esperanzado, Cid.

El incendio de Ramos Mejía

No Ficción accedió al sumario policial de aquel día y pudo reconstruir que a las 11:15, se recibió el primer llamado al 911 que alertaba la existencia de un incendio en el edificio de Avenida San Martín 1493, casi esquina Pizarro. Una patrulla de la Comisaría 5ta La Matanza Noroeste que recorría la zona con tres oficiales a bordo fue la primera en llegar.

Cuando los policías arribaron al lugar se encontraron con una imagen dantesca: del hall de entrada del edificio y de varios departamentos salía fuego y humo; mientras la gente huía como podía de allí. A pocos metros, en la esquina, yacían varias personas descompensadas que habían logrado escapar. Los agentes se acercaron a una YPF aledaña, donde les proporcionaron algunos matafuegos pero fueron insuficientes.

A las 11:30, llegó una dotación de bomberos del cuartel central de Ramos Mejía; luego hicieron lo propio una Tres de Febrero, otra Tapiales y, por último, otra de Morón. A las 11:45, llegó una ambulancia del Policlínico San Justo y poco después otra de MEDIC.

Apenas el fuego fue sofocado, los bomberos hallaron tres cuerpos calcinados en el interior de la estructura, al comienzo de la escalera. Inmediatamente después, fue identificado Roberto Sandro Cimarosa que vivía en el departamento F del primer piso, quien “espontáneamente refirió que momentos antes su esposa de nombre Cintia Viviana Coronel, de 35 años, y su hija Morena Agostina Cimarosa, de 10, habría bajado las escaleras y este les había pedido que regresaran a la vivienda por lo que las perdió de vista”, se desprende del acta. Se trataba de dos de las tres víctimas fatales que hubo ese día.

Cintia Viviana Coronel, de 35 años, y su hija Morena Agostina Cimarosa, de 10, fueron dos de las víctimas fatales del incendio.

En un principio, la causa fue caratulada como Averiguación de causales de muerte y había quedado a cargo del fiscal Marcos Borghi, de la UFI Temática de Homicidios. “Luego, el expediente fue remitido a la UFI 12 de Carlos Arribas y se encuentra en pleno trámite. No se adoptó temperamento alguno contra ninguna persona”, explicó una calificada fuente judicial a No Ficción.

“Se pudo determinar –continuó el vocero- a partir de las pericias preliminares que el foco de incendio se inició en un tablero de electricidad del edificio y que se propagó hacia los pisos superiores. Además, a través de los testimonios y la gente que habitaba en el lugar, se estableció que meses antes habían estado manipulando el tablero de luz, con lo cual la causa podría se recaratulada como homicidio culposo. Están recabando el resto de las pericias y a la espera de más testimoniales”.

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