Venta del cuartel: ¿cuáles son las alternativas de salvataje que los bomberos de La Matanza rechazan?

Para la entidad, o se aprueba la ordenanza o se vende el cuartel, pero ¿cuáles son las otras alternativas que la institución no contempla para salir de la crisis y por qué?

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Los Bomberos Voluntarios de La Matanza amenazaron esta semana con volver a poner en venta el cuartel de Ramos Mejía para saldar una histórica deuda y resolver así parte del déficit mensual. Es que consideraron que el municipio no cumplió con su promesa de subsidiar a la institución, ni de reequipar al cuerpo. No Ficción pudo saber que hubo diferentes propuestas pero por el momento fueron rechazadas.

Representantes del gobierno nacional, provincial y municipal ya protagonizaron dos “mesas de trabajo” con los referentes bomberiles locales y del Consejo Nacional en pos de encontrar una solución definitiva a la deuda de unos 70 millones de dólares -llegó a ser de 130 millones- que la entidad tiene ante la AFIP por el pago de cargas sociales.

Al respecto, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, ya presentó un proyecto de Ley para condonar la deuda. Pero esa es solo una parte del problema. Además, la entidad tiene gastos mensuales por unos 5 millones de pesos y apenas genera la mitad, lo que da lugar a la imposibilidad de renovar sus equipos y unidades desde hace décadas.

“Las autoridades municipales nos informan que no es viable la ayuda que necesitamos por parte del Estado. Nosotros dimos la palabra y cumplimos el pedido de retirar de la venta nuestro histórico Cuartel Central«, advirtieron en un comunicado los bomberos, en donde argumentaron que «ahora falta que cumpla el Municipio de La Matanza con la promesa del intendente Fernando Espinoza, con la aprobación de la Ordenanza Municipal y la provisión de los equipos completos de protección personal para los 223 Bomberos Voluntarios. No hay vuelta atrás”.

No Ficción consultó a fuentes del Ministerio de Seguridad de la Nación, una de las patas de la «mesa de trabajo», que señalaron que “el problema es complejo, se trata de una deuda de la década del 90 que no se puede resolver en dos reuniones”. De la misma manera, los voceros precisaron que la postura intransigente del presidente del cuerpo de bomberos matancero, Gustavo Cid, no suma a los intereses de su colectivo.

Las fuentes destacaron que distintos funcionarios del Municipio comenzaron a pedir presupuestos de los trajes. “Hacer esa inversión de una vez significarían unos 500 mil dólares para las arcas municipales. En este contexto es difícil. Pero convengamos que no se usan los 223 trajes al mismo tiempo”, explicaron.

Si bien desde el Municipio optaron por el silencio para no confrontar con los bomberos, este medio pudo saber que la comuna abonó en un tiempo considerablemente rápido por la cuarentena, la deuda que tenía con la entidad desde el año pasado y se estaría trabajando para que se pague por adelantado los subsidios locales de 2020.

Sistema Federal

El Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios se financia de acuerdo a la Ley 25.054 con el 5 por mil de lo recaudado por la Superintendencia de Seguros de la Nación, a excepción de los ingresos por los seguros de vida. Esto significa para este año 1.745.706 pesos para cada asociación de bomberos, más allá de la dimensión que tenga porque el sistema es federal. Además, de ese subsidio nacional, se distribuyen fondos provinciales y municipales, según sus propias normas.

Dicho esto, el Consejo Nacional de Bomberos propuso evaluar que la Asociación de Bomberos Voluntarios de La Matanza se divida en seis entidades autónomas, una por cada cuartel: Tapiales, Isidro Casanova, Gregorio de Laferrere, González Catán, Virrey del Pino y Ramos Mejía. Con lo cual, por Ley, los fondos que hoy recibe una sola institución se multiplicarían por seis.

Una solución similar, por diferencias políticas y económicas, adoptaron los bomberos de Tigre hace unos años atrás donde hoy el municipio cuenta con cuatro asociaciones: Tigre Centro, General Pacheco, Benavídez y Don Torcuato. “Este planteo no tuvo buen recibimiento por Cid, más allá de que se entiende que le daría una mayor y mejor cobertura al servicio”, analizaron las fuentes.

Club Bomberitos

Otra de las ideas que fueron descartadas de plano por el presidente de Bomberos es que se considerara que la entidad pudiera desligarse del Club Bomberitos, en Ramos Mejía, ya que una parte importante del déficit corriente provendría de la gestión del enorme campo de deportes, donde también entrenan los bomberos.

El macrismo metió la cola

Por último, y por si faltara algo a este complejo rompecabezas, los dirigentes de Juntos Por el Cambio del distrito señalaron en un comunicado que “el maltrato por parte del intendente a una de las instituciones más queridas y necesarias de La Matanza, más en tiempos de pandemia, es un maltrato a la sociedad matancera en su conjunto», al tiempo que insistieron: «Los Bomberos, que dan la vida por nosotros, de buena fe accedieron a bajar el cartel, creyendo en la palabra del intendente, quien les mintió en forma descarada”.

Así las cosas, desde el Ministerio de Seguridad de Nación que conduce Sabina Frederic resumieron que “30 años de mala gestión no se resuelven en 30 días. Hay equipos técnicos de todas las partes para resolver este asunto, pero es complejo si todo se resume a una ordenanza. Los bomberos dieron un ultimátum, pero jugar esa carta no suma cuando nadie tiene voluntad de levantarse de esta mesa”.

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