Desempleo “blue” y cierre de empresas: las señales de alarma que crecen en el Conurbano bonaerense

El desempleo “blue” ya duplica la cifra oficial y refleja el crecimiento del trabajo precario en el Conurbano bonaerense. Informes privados alertan además por el cierre de miles de empresas y el avance de empleos informales en la zona oeste del Gran Buenos Aires.

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Mientras el Gobierno nacional sostiene que la economía comenzó a estabilizarse y que la inflación desacelera, distintos informes privados y académicos advierten que en el Conurbano bonaerense se profundiza otra realidad: más desempleo, precarización laboral y cierre de empresas, especialmente en los grandes centros urbanos e industriales que incluye al oeste del Gran Buenos Aires.

En esa línea, un reciente análisis del Instituto Argentina Grande (IAG) volvió a poner en discusión cómo se mide el empleo en la Argentina y qué ocurre realmente con quienes sobreviven gracias a changas, aplicaciones o trabajos informales de pocas horas.

Actualmente, el INDEC considera “ocupada” a una persona que haya trabajado al menos una hora durante la última semana. Ese criterio, utilizado internacionalmente, muchas veces no refleja la calidad ni la estabilidad del empleo. Frente a eso, el IAG elaboró un indicador alternativo al que denomina “desempleo blue”.

El concepto busca identificar a quienes aparecen estadísticamente como empleados pero en la práctica continúan buscando trabajo porque apenas consiguen ingresos ocasionales o tareas extremadamente precarias.

Según el estudio, al desempleo oficial del 7,5% se le suma un sector creciente de personas que:

  • buscan más trabajo,
  • trabajaron muy pocas horas durante la última semana,
  • y además lo hicieron en actividades desprotegidas o altamente precarias.

Al incorporar esas variables, el “desempleo blue” asciende al 15,3%, más del doble del índice oficial.

La situación golpea especialmente al Conurbano bonaerense, donde históricamente se concentran altos niveles de empleo informal, trabajo industrial y actividades vinculadas al consumo interno.

Empresas que bajan la persiana

El deterioro laboral también aparece reflejado en otro dato preocupante: el cierre de empresas.

De acuerdo con relevamientos económicos recientes, desde el inicio del actual esquema económico ya cerraron cerca de 6.000 empresas en todo el país, con fuerte impacto en la provincia de Buenos Aires y particularmente en los cordones industriales del AMBA.

El fenómeno afecta sobre todo a pequeñas y medianas empresas vinculadas al comercio, la construcción y la industria manufacturera. En municipios de la zona oeste como La Matanza, Morón, Merlo o Moreno, cámaras empresariales y comerciantes vienen alertando desde hace meses sobre caída de ventas, menor actividad y dificultades para sostener el empleo.

En paralelo, crecen formas de trabajo más inestables ligadas a aplicaciones de reparto o plataformas digitales. El informe menciona incluso el “furor” de aplicaciones como Rappi como una salida laboral rápida ante la falta de empleo formal.

Sin embargo, especialistas advierten que ese tipo de ocupaciones suele caracterizarse por ingresos variables, ausencia de aportes jubilatorios y falta de cobertura laboral.

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Un mercado laboral cada vez más fragmentado

El Observatorio del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento también viene advirtiendo sobre una transformación profunda del mercado laboral bonaerense.

La combinación entre inflación, caída del consumo, retracción industrial y pérdida del poder adquisitivo genera un escenario donde muchas personas tienen trabajo, pero aun así no logran cubrir sus necesidades básicas.

Por eso, distintos economistas sostienen que ya no alcanza con mirar solamente la tasa de desempleo tradicional para entender qué está pasando en los barrios del Conurbano.

En muchos casos, el problema no es únicamente no tener trabajo, sino tener empleos cada vez más precarios, fragmentados y mal pagos.

El debate cobra especial relevancia en la provincia de Buenos Aires, donde millones de familias dependen de actividades informales, changas o empleos vinculados al movimiento diario de la economía urbana.

Mientras tanto, el desafío para los próximos meses será determinar si la desaceleración inflacionaria logra traducirse en una recuperación real de la actividad y del empleo o si, por el contrario, continúa profundizándose la precarización laboral en los principales centros urbanos del país.

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