Moreno: hasta 12 cuadras de fila bajo la lluvia por 60 empleos en un frigorífico

Miles de personas hicieron filas en el frigorífico Cabaña Don Theo, en una escena que refleja la creciente crisis laboral en el conurbano.

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La imagen impacta, pero ya no sorprende. En Moreno, miles de personas volvieron a protagonizar una escena que se repite cada vez con más frecuencia en el conurbano: filas interminables desde la madrugada, bajo la lluvia y el frío, para intentar conseguir trabajo.

Esta vez, la convocatoria fue de un frigorífico que ofrecía alrededor de 60 puestos laborales. La respuesta superó cualquier previsión.

Una fila que creció durante la madrugada

Según reconstruyen distintos medios, vecinos comenzaron a acercarse durante la noche anterior. Para las primeras horas del día, la fila ya se extendía entre seis y doce cuadras, dependiendo del momento y la fuente.

Muchos llegaron con sillas, termos y abrigo para soportar la espera. Otros permanecieron de pie durante horas, avanzando lentamente con currículum en mano.

El objetivo era uno solo: acceder a un empleo formal en un contexto donde las oportunidades escasean.

Pocos puestos, miles de aspirantes

La empresa —el frigorífico Cabaña Don Theo— buscaba cubrir distintos perfiles: desde tareas administrativas hasta operarios, choferes, personal de limpieza y atención al público.

Sin embargo, la desproporción fue evidente: apenas 60 vacantes frente a una convocatoria que reunió a miles de personas.

De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, muchos de los postulantes llevaban meses sin trabajo o subsistían con changas. La posibilidad de un sueldo estable —en algunos casos cercano al millón de pesos— funcionó como principal atractivo.

Historias que se repiten en cada fila

Entre quienes esperaban, las situaciones personales reflejaban una problemática común: pérdida de empleo, ingresos inestables y dificultades para sostener el día a día.

“Hace meses que busco”, “de lo que salga”, “lo que venga sirve” fueron algunas de las frases que más se repitieron entre los aspirantes, en una escena atravesada por la urgencia.

Incluso desde la propia empresa reconocieron el impacto de la convocatoria y la imposibilidad de absorber semejante cantidad de postulantes.

Una postal que expone la crisis laboral

Lo ocurrido en Moreno no es un hecho aislado. En los últimos meses, imágenes similares se replicaron en distintos puntos de la provincia y del país: miles de personas compitiendo por un número reducido de puestos.

Las filas, cada vez más largas, funcionan como termómetro de una realidad más profunda: la dificultad creciente para acceder a empleo registrado.

En el oeste del conurbano, donde viven cientos de miles de personas y el mercado laboral es especialmente sensible a las crisis económicas, estas escenas empiezan a formar parte del paisaje cotidiano.

Más que una búsqueda laboral

Detrás de cada persona en la fila hay mucho más que un currículum. Hay familias que dependen de un ingreso, trayectorias laborales interrumpidas y una necesidad urgente de estabilidad.

La imagen de las doce cuadras bajo la lluvia no solo habla de una convocatoria exitosa. Habla, sobre todo, de una demanda que no encuentra respuesta.

Y en esa distancia —entre los pocos puestos disponibles y la multitud que los busca— se resume buena parte del momento económico actual.

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