La investigación por el violento robo a un juez en Gregorio de Laferrere, partido de La Matanza, sumó en las últimas horas nuevos avances: ya son 12 los detenidos por el hecho y entre los implicados aparece un efectivo de la Policía Bonaerense.
El caso se remonta a diciembre de 2025, cuando el juez Jorge Rodríguez, titular del Juzgado de Garantías N° 5 de Morón, fue víctima de una entradera en su vivienda. Según se desprende del expediente, el ataque no fue al azar: los delincuentes habrían contado con información previa sobre los movimientos de la víctima, lo que orientó desde el inicio la hipótesis de una banda organizada.
Con el avance de la investigación, al mando del fiscal de la UFI N° 3 de La Matanza, Federico Medone, quien contó con la colaboración de la UFI N°11, se logró identificar a los integrantes del grupo y avanzar con una serie de allanamientos que permitieron múltiples detenciones y el secuestro de armas de fuego, municiones, teléfonos celulares y otros elementos vinculados a la actividad delictiva.
Uno de los datos más sensibles del expediente es la participación de un policía bonaerense, detenido semanas atrás, acusado de integrar la banda. El efectivo prestaba servicio en una comisaría de La Matanza y, según la principal línea investigativa, habría aportado información clave para concretar los robos bajo la modalidad entradera.
La organización estaría dedicada a este tipo de delitos en la zona oeste del conurbano, con un esquema que combinaba inteligencia previa, logística y ejecución coordinada de los asaltos. No se descarta la cobertura de zonas liberadas para actuar.
Un robo planificado
El asalto al juez no solo marcó el inicio de la causa, sino que también expuso un patrón delictivo más amplio. Desde el primer momento, los investigadores detectaron que los autores del hecho conocían detalles específicos sobre la rutina de la víctima, lo que reforzó la hipótesis de una estructura con acceso a datos sensibles. A partir de ese episodio, la Justicia avanzó sobre el entramado de la banda, que con el correr de los meses fue sumando imputados y derivando en una investigación de mayor alcance.
Con 12 detenidos y posibles nuevos implicados aún no identificados, la causa dejó de ser un robo aislado para transformarse en un expediente que pone el foco en el funcionamiento de bandas delictivas en el oeste del conurbano.
El dato de un policía involucrado agrega un elemento crítico: la posible filtración de información desde dentro de las fuerzas de seguridad, un factor que los investigadores consideran clave para explicar la precisión con la que actuaban los delincuentes.
Más allá de poder esclarecer este caso puntual, los investigadores creen estar a punto de desarticular una estructura delictiva que operaba en el corazón del conurbano bonaerense.




