Moverse todos los días por el conurbano bonaerense es cada vez más caro. Para miles de vecinos de La Matanza, Morón, Merlo, Moreno, Hurlingham, Ituzaingó y Tres de Febrero, el gasto en transporte pasó a convertirse en uno de los principales costos mensuales del hogar, especialmente para quienes necesitan combinar varias líneas para ir a trabajar o estudiar.
Desde la llegada de Javier Milei al Gobierno nacional, el boleto de colectivos en el AMBA acumuló subas que superan ampliamente a la inflación general. Distintos informes privados y medios nacionales coinciden en que el incremento del transporte público fue uno de los más fuertes dentro de los servicios esenciales.
Según datos relevados por el CEPA, el boleto mínimo pasó de poco más de 50 pesos en diciembre de 2023 a valores que hoy superan ampliamente los 400 pesos en muchas líneas nacionales del AMBA. En algunos casos, el aumento acumulado ya supera el 850%.
La situación impacta de lleno en los trabajadores del Oeste, donde gran parte de la población depende exclusivamente del transporte público para llegar a Capital Federal o trasladarse entre municipios. Para muchos vecinos, el gasto mensual en SUBE ya representa una porción importante del salario.
Viajar cuesta cada vez más
El fuerte ajuste tarifario estuvo acompañado por una reducción progresiva de subsidios nacionales al transporte. El objetivo oficial fue disminuir el gasto público y acercar el valor del boleto al “costo real” del servicio. Sin embargo, empresarios del sector aseguran que todavía existe un fuerte desfasaje entre la tarifa que paga el usuario y el costo operativo de las empresas.
Mientras tanto, los usuarios denuncian que las mejoras prometidas no aparecen. En distintos corredores del conurbano continúan las quejas por demoras, reducción de frecuencias, unidades deterioradas y colectivos saturados en horarios pico.
Incluso informes del sector empresario reconocen que gran parte de la flota del AMBA tiene más de diez años de antigüedad y que el sistema sigue atravesando una crisis estructural.
El impacto en la economía familiar
El aumento del transporte se suma a otros incrementos en servicios públicos como luz, gas y agua. Diversos estudios económicos advirtieron que el gasto total de una familia del AMBA en servicios básicos se multiplicó durante los últimos meses.
En la práctica, muchos trabajadores del Oeste necesitan tomar dos o hasta tres colectivos por día para llegar a destino. Eso significa destinar decenas de miles de pesos mensuales solamente para viajar.
La situación golpea especialmente a empleados informales, jubilados y estudiantes, sectores donde el transporte representa un porcentaje cada vez mayor de los ingresos.
Más aumentos en camino
El escenario además podría seguir tensionándose. Durante los últimos meses continuaron aplicándose ajustes periódicos en las tarifas del transporte del AMBA, tanto en colectivos como en trenes.
Mientras el Gobierno nacional mantiene su política de reducción de subsidios, desde las cámaras empresarias advierten que el valor “real” del boleto todavía estaría muy por encima de las tarifas actuales.
En el conurbano, donde millones de personas dependen diariamente del colectivo para sostener su rutina laboral y familiar, el transporte ya se convirtió en uno de los gastos que más presión ejerce sobre el bolsillo.






