Los números del mercado de trabajo volvieron a encender señales de alerta en el Conurbano bonaerense. Aunque la desocupación a nivel nacional se mantuvo estable durante el primer trimestre de 2026, los indicadores muestran que los municipios del Gran Buenos Aires continúan entre los más afectados por la falta de empleo y el avance de la precarización laboral.
Según los datos difundidos por el INDEC, el desempleo alcanzó el 7,8% en los principales centros urbanos del país. Sin embargo, la situación cambia de manera significativa cuando se observa el panorama regional: en los partidos del Conurbano la tasa trepó al 9,7%, más del doble que la registrada en la Ciudad de Buenos Aires, donde se ubicó en 4,8%.
La diferencia refleja una realidad que se percibe a diario en los distritos de la Zona Oeste, donde miles de vecinos enfrentan dificultades para conseguir empleo formal o deben recurrir a changas, trabajos temporarios y actividades informales para sostener sus ingresos.
La precarización avanza aunque el empleo se mantenga
Más allá de la estabilidad en los índices generales de ocupación, uno de los datos que más preocupa es el crecimiento de las formas laborales precarias.
La informalidad laboral ya alcanza al 44,2% de los trabajadores, lo que implica que casi uno de cada dos ocupados desarrolla su actividad sin aportes jubilatorios, cobertura social ni derechos laborales básicos.
A esto se suma el aumento de la subocupación, que llegó al 11,1%. Se trata de personas que trabajan menos horas de las que necesitan y buscan ampliar sus ingresos. El fenómeno impacta especialmente en sectores vinculados al comercio, los servicios y actividades independientes, con fuerte presencia en los municipios del Oeste.
Zona Oeste: entre la búsqueda laboral y los ingresos insuficientes
Aunque el informe no discrimina los datos por municipio, la realidad económica de distritos como La Matanza, Morón, Merlo, Moreno, Ituzaingó y Hurlingham suele estar estrechamente ligada a los indicadores del Conurbano.
En estas ciudades, la desaceleración de la actividad económica y la caída del consumo afectan particularmente a pequeñas empresas, comercios barriales y emprendimientos familiares, que representan una parte importante del empleo local.
El resultado es un mercado laboral cada vez más fragmentado: mientras algunos trabajadores conservan sus puestos, crece la cantidad de personas que necesitan un segundo empleo, realizan tareas informales o aceptan condiciones laborales más inestables para complementar ingresos.
Una brecha que sigue creciendo
El contraste entre la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano vuelve a evidenciar las desigualdades estructurales del área metropolitana.
Mientras la Capital registró una tasa de empleo del 50,8%, en los partidos bonaerenses ese indicador cayó al 43,4%. Además, la actividad económica también mostró diferencias, con una menor participación de la población en el mercado laboral del lado bonaerense.
Los datos confirman que, detrás de una aparente estabilidad en las estadísticas nacionales, persisten profundas diferencias territoriales. Y en ese escenario, el Conurbano continúa siendo uno de los sectores donde más se sienten las dificultades para acceder a empleo de calidad.
Los principales datos
- Desempleo nacional: 7,8%.
- Desempleo en el Conurbano: 9,7%.
- Desempleo en la Ciudad de Buenos Aires: 4,8%.
- Informalidad laboral: 44,2%.
- Subocupación: 11,1%.
- Tasa de empleo en el Conurbano: 43,4%.
La radiografía laboral muestra que el desafío ya no pasa únicamente por generar puestos de trabajo, sino también por mejorar su calidad. En los municipios de la Zona Oeste, donde la economía cotidiana depende en gran medida del empleo formal y del consumo interno, la expansión de la precarización aparece como una de las principales preocupaciones hacia el segundo semestre del año.






