Sanatorio San Justo: el caso de Tiziano Quintana reavivó otras denuncias por mala praxis

El sanatorio de La Matanza cuenta con varias denuncias. Entre ellas, los casos de Brian Quiroga y Benicio Flores.

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El caso de Tiziano Quintana removió viejas heridas dentro del Sanatorio San Justo, de La Matanza. Una docena de familias denuncian haber sufrido casos de mala praxis, ocultamiento de información y mentiras sobre la salud de los pacientes. No Ficción dialogó con algunas de ellas, que contaron detalles de sus casos.

Todas estas familias coincidieron en la manifestación realizada el miércoles 26, en la entrada principal del sanatorio perteneciente a la Obra Social de Camioneros.

Brian Quiroga

Mariela Rivero tenía programado un parto inducido para el 7 de julio de 2017. Transitaba la semana 41 del embarazo de Brian Quiroga y pasaba con éxito todos los controles habituales del caso.

Alrededor de las 20 horas, comenzaron las complicaciones. “Llega la doctora Marina González y me empieza a apretar los pechos de una manera muy bruta. Durante el monitoreo, me apretaba la panza, mientras hablaba por celular. A las 12 de la noche empiezo a perder mucha sangre, me colocan un pañal y me dejan así. A las 2 de la mañana, viene el camillero que me lleva a sala de parto. Yo ya iba desvanecida”, relata Mariela.

En la puerta del ascensor, “la doctora González se puso muy nerviosa, empezó a gritar porque el ascensor no venía y decía que iba a tener el parto ahí mismo, en la puerta del ascensor”. Una vez en la sala y en posición de parto, “la partera que lo iba a recibir decía que el bebé no estaba, pero González insistía: trajo un banquito, se subió y comenzó a dar golpes con el codo en mi panza”. Luego de insistir durante “bastante tiempo” con ese tipo de intervenciones, “sacan a mi marido y llaman al anestesista; me llevan a quirófano, me ponen la inyección, no esperaron a que haga efecto y yo siento un gran dolor cuando hacen el corte de la cesárea”. Finalmente, “cuando lo sacan, sale muerto; mi marido vio cómo la doctora corrió con el bebé en brazos, violeta, morado, muerto”, afirmó Mariela.

Pero el calvario no terminó ahí. “Lo reanimaron por 27 minutos y el bebé no hizo nada; no lloró ni abrió los ojos. Estaba morado. A mí, no me decían nada y me llevaron a la habitación. Mi papá y mi marido fueron a preguntar y González me echó la culpa a mí: ‘vos viste que la mamá no ayudó; el bebé era muy chiquito; los estudios eran erróneos’, les dijo. Todo eso era mentira. El bebé estaba perfecto. Cómo puede ser que tantos estudios y controles estuvieran mal”, apuntó Mariela.

Una de las manifestaciones que realizó la familia Quiroga, en los últimos dos años.

La reanimación logró mantener con vida a Brian, según los médicos. “Para nosotros, estuvo muerto todo el tiempo. Lo tuvieron 12 días en neonatología. Los doctores decían que el bebé estaba bien. Lo tenían con un respirador como si estuviera vivo, pero el bebé estaba siempre igual”, aseguró Mariela.

“El doctor Marrugo me quería dar el alta. Yo sentía que me estaba muriendo y me querían obligar a que me fuera. En ese momento, mi marido advierte que comenzaron a trasladar todo el piso 5to al 4to. Incluso a los internados. Más tarde, nos enteramos que Marrugo era el marido de González”, continuó Mariela, que en el muro de Facebook “Brian mi ángel” acompañó los relatos con un desgarrador video que muestra una reunión con las autoridades del Sanatorio.

Antes del fatal desenlace, hubo una confesión. “Un médico nos preguntó qué sabíamos del bebé y nos dijo: ‘No me importa que tires la clínica abajo, pero te tengo que decir que tu bebé no se va a despertar más’. Todo lo que nos dijeron los otros médicos era mentira”. Días más tarde, la doctora Natalia Monti “fingió reanimar al bebé y nos dijo que falleció”.

“Quiero que se haga justicia. Sé que va a costar, pero estoy fortalecida. Esto se tiene que terminar, no puede ser que sigan matando gente”, concluyó Mariela. Los familiares denuncian al Sanatorio y, particularmente, a las profesionales Marina González, Yarle Quinteros, Natalia Monti y Yorladiz Martínez, y a las autoridades Oscar D’onofrio, Liliana Zulet y Humberto Guarnieri.

Benicio Flores

Cynthia es la madre de los gemelos Benicio y Constantino Flores. El 4 de mayo del 2017, la mujer los dio a luz con una cesárea de urgencia. “Me encontraba internada hacía 17 días y hubo negligencias varias. Nacen prematuros de 32 semanas, los dos súper sanos y debían permanecer en neonatología hasta cumplir peso de alta y las semanas de término”, contó la madre de las criaturas.

Una vez dado el alta, Benicio comenzó a mostrar síntomas de malestar. Luego de varias idas y vueltas, lo admiten en el Sanatorio y se le diagnostica una hernia inguinal. “Lo ingresaron a quirófano con diagnóstico confuso el 18 de junio, la cirugía duró 4 horas porque tuvieron que abrirlo y ver todos sus intestinos y operarlo de la hernia”.

Con el paso de los días, Benicio comenzó a mostrar problemas respiratorios, lo cual fue una sorpresa para la familia. “Lo único que me decían es que tenía bronquiolitis, el virus VSR, pero los cultivos daban negativo para todo virus y bacteria”. Al pasar los días, “ya necesitó ser entubado y me decían que no tenía mucha expectativa de vida”.

Cynthia recordó: “No lo podíamos creer; era sano, fue operado del intestino, pero ¿que pasó con sus pulmones? No nos daban respuesta. Un día a la hora de visitarlo ya no estaba, lo habían trasladado sin previo aviso a terapia pediátrica. Lo invadieron con vías y lo pusieron en coma farmacológico”. El diagnostico era neumonía bifocal por bronquiolitis.

El parte quirúrgico que menciona la «extracción de cuerpo extraño», ocultada a la familia.

“Cada día me decían que no tenía expectativa de vida, que estaba muy grave. Sus pulmones afectados, su corazón ya no tenía fuerza producto de la inflamación de los pulmones y todo su sistema estaba comprometido. Dependía de un respirador y estaba completamente sedado”.

Cynthia comenzó a llevar al Sanatorio médicos particulares. “Sabíamos que algo más estaba pasando, los cultivos daban negativo para todo”. En un principio, “al médico que llevamos le prohibieron la entrada, pero pudo ingresar porque habló con un superior”. Igualmente, “fue acompañado por seguridad”.

A ese médico, amigo de la familia, no le gustó nada todo lo que veía. “A la semana, nos dicen que quieren probar una cosa, quieren hacerle una broncoscopia para ver que tiene, si se puede sacar una muestra de la mucosidad para investigar. Resulta que lo que tenía mi hijo era un cuerpo extraño (tal como confirma el documento que acompaña el artículo)”.

Casi se muere por un pedazo de sonda que le dejaron en algún momento durante el post operatorio de la otra operación. Todo ese tiempo supieron que tenían que extraer ese cuerpo extraño, pero seguro les costó esperar un cirujano broncoscopista, que tuvieron que contratar externo como lo hacían con cada caso”, afirmó Cynthia.

Los gemelos Benicio y Constantino.

Cuando reciben el alta, “en el papel de la Epicrisis no figuraba en ningún momento que le habían extraído un cuerpo extraño”. Al consultar el motivo de la ausencia, “nos preguntaron para qué lo queríamos escrito, si mi hijo estaba vivo”.

Benicio sobrevivió, pero no sin costo. “A los 9 meses, vuelve a tener una obstrucción intestinal producto de las bridas que se le habían formado de la operación anterior y tuvo que ser intervenido nuevamente en el quirófano. Nos destrozaron en todo sentido, tenemos que agradecer que mi hijo está vivo”.

“Es increíble que ese lugar siga abierto y sigan pasando estas cosas. Quiero que se haga público para que no siga pasando. Al menos, para que la gente que tenga esa obra social sepa que pasan estas cosas y decidan si se atienden ahí o no”, aseguró Cynthia y finalizó: “Se puede cometer errores, pero no se puede ocultar, mentir y jugar con la vida de las personas”.

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