El futuro del predio del INTA Castelar abre una nueva disputa entre Nación y Provincia

La Provincia de Buenos Aires busca frenar la venta de las tierras del INTA AMBA en Castelar, un predio estratégico para la investigación agropecuaria y la producción en el oeste del conurbano. Nación avanza con su traspaso a la AABE y crece la preocupación por un posible desarrollo inmobiliario.

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El conflicto por las tierras del INTA volvió a sumar tensión política y ahora tiene un fuerte impacto en el oeste del conurbano. El gobierno bonaerense le pidió formalmente a Nación que le transfiera distintos predios del organismo para evitar que sean vendidos, entre ellos el histórico predio del INTA AMBA ubicado en la zona de Castelar y Hurlingham.

La discusión gira alrededor de unas 33 hectáreas donde funcionaba la Estación Experimental Agropecuaria Área Metropolitana de Buenos Aires (INTA AMBA), un espacio dedicado durante años a la investigación, la agricultura familiar y el desarrollo productivo en el conurbano.

¿Qué está pasando con las tierras?

El gobierno nacional impulsa una reestructuración del INTA y considera que parte de sus terrenos están “ociosos” o subutilizados. Por eso comenzó a transferir propiedades a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), el organismo encargado de administrar y eventualmente vender inmuebles estatales.

En ese marco, ya se habilitó el proceso para desprenderse de las tierras donde funcionaba el INTA AMBA. La medida encendió alarmas entre trabajadores, municipios y funcionarios bonaerenses, que sostienen que esos terrenos cumplen una función estratégica para la producción y la investigación agropecuaria.

El foco puesto en Castelar y el oeste

Aunque administrativamente el predio aparece vinculado a Hurlingham e Ituzaingó, históricamente toda esa zona forma parte del enorme complejo del INTA Castelar, uno de los centros de investigación agropecuaria más importantes del país y con fuerte presencia en el oeste bonaerense.

Allí funcionan distintos institutos científicos, áreas de experimentación y programas vinculados a la producción periurbana. Además, el predio tiene valor estratégico por su ubicación dentro de una de las zonas más urbanizadas del conurbano.

Por eso, desde distintos sectores existe preocupación ante la posibilidad de que las tierras terminen destinadas a emprendimientos inmobiliarios.

El reclamo de la Provincia

El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, pidió que esos terrenos pasen a manos de la Provincia para sostener actividades de investigación y desarrollo tecnológico.

Desde la gestión de Axel Kicillof aseguran que el objetivo es preservar espacios vinculados a la ciencia y evitar una venta de tierras públicas con fines inmobiliarios.

Según explicaron funcionarios provinciales, el antecedente que genera desconfianza es la venta del edificio del INTA en Palermo, cuyos fondos —afirman— no terminaron reinvirtiéndose en el organismo.

Municipios y trabajadores también rechazan la venta

La polémica no quedó solo en la disputa entre Nación y Provincia. En los últimos meses, municipios del conurbano y trabajadores del INTA comenzaron a organizarse para rechazar el posible desmantelamiento del organismo y la venta de tierras.

Los cuestionamientos apuntan a que el cierre del INTA AMBA afecta tareas de asistencia técnica, producción de alimentos y programas vinculados a pequeños productores del área metropolitana.

Una disputa que recién empieza

Por ahora no hay una definición final sobre el destino de las tierras. Mientras el gobierno nacional avanza con su política de reducción del Estado y venta de inmuebles, la Provincia busca bloquear ese proceso y sumar los predios a su estructura de investigación agropecuaria.

En el medio queda el futuro de uno de los espacios científicos más importantes del oeste del conurbano, en una zona donde la presión inmobiliaria crece año tras año.

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