Ofrecen un millón de pesos de recompensa por el abusador que fue filmado por su sobrina

El acusado se encuentra prófugo desde enero del año pasado.

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Leandro Sebastián Martínez se encuentra prófugo de la justicia desde enero de 2020, imputado por haber abusado durante años de su sobrina de 13 años, quien se las arregló para filmar a su atacante en pleno hecho.

Martínez, cuyo último domicilio era de Moreno, está imputado por los delitos de abuso sexual agravado por las circunstancias de su realización y su duración en el tiempo y por la condición de ser encargado de la guarda de la víctima menor de 13 años, en concurso real con corrupción de menores agravada.

A un año y medio del hecho, las autoridades no han podido dar con el paradero de Martínez, quien según la familia de la víctima, oriunda de Morón, cuenta con importantes recursos económicos.

Por todo, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic firmó una resolución en la que se ofrece un millón de pesos “a aquellas personas que brinden datos útiles que permitan lograr la aprehensión de Martínez”.

Las personas que quieran suministrar datos, deberán comunicarse telefónicamente con el Programa Nacional de Coordinación para la Búsqueda de Personas Ordenada por la Justicia.

IN FRAGANTI

La primera vez que V. se animó a contar que Martínez, marido de la prima de su mamá, abusaba de ella fue en un chat con una amiga de la escuela. “Hola, no sabés lo que me pasó, mi tío me tocó la cola y la chucha. Estábamos los cuatro en la cama y me desperté con él tocándome. Yo cerraba las piernas y él hacía más fuerza. Como que me quiso violar”, le contó la menor a su compañera, a través de un audio. Sin embargo, el miedo a que no le creyeran hizo que no lo hable con sus padres.

Pero el secreto salió a la luz durante el verano de 2018, cuando la mamá de la amiga de V. se enteró del contenido de ese audio y se lo hizo escuchar a Daniela y Pablo, padres de la víctima y oriundos de Morón. Alarmados por la noticia, hablaron con la menor y ella contó con detalles su padecimiento, aunque no fue suficiente como para iniciar acciones legales. Como en la mayoría de los casos de abusos de menores, el violador es del círculo íntimo y por eso a los familiares, sin más pruebas que el testimonio, les cuesta denunciar.

“¿Viste que mis papás pusieron cámaras de seguridad?” le dijo V. a su tío cuando él terminó de tocarla en la habitación de la menor, durante una reunión familiar. El hombre miró a la cámara y furioso tomó a la menor del cuello. La apretó fuerte pero la soltó sabiendo que había sido descubierto. Sin embargo, las pruebas fueron encontradas cuando la nena se lo contó a su niñera. Allí los padres corroboraron el relato con las imágenes y todo coincidía.

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