Un aluvión de fotomultas aparecieron en varias localidades de La Matanza en los últimos tres meses, y el malestar de los vecinos llegó a la redacción de No Ficción. Se trata de cámaras instaladas en Ciudad Evita, Laferrere y González Catán, pero que se suman a las que la intendencia colocó durante 2023 y 2024 en la mayoría de los semáforos de Isidro Casanova y San Justo, sobre todo por Ruta 3.
La normativa indica que los Municipios realizan, según los acuerdos firmados por la Provincia, sus propios controles de velocidad con equipos fijos y móviles, controles de estacionamiento, violación de semáforo en rojo, control de luces encendidas y circulación de contra mano. En La Matanza, de diciembre a esta parte, se detectaron varias cámaras de fotomultas en la traza de la Ruta 21.
La mayoría controlan los semáforos, pero algunas también detectan el límite de velocidad permitido. «De la rotonda de Ciudad Evita hasta lo que era El Cuervo hay tres, que aparecieron de un día para el otro y no tienen señalización«, dijo Gabriel, vecino de dicha localidad que se mueve en su camioneta hasta Laferrere, donde tiene un local comercial.
Esas tres están en la traza de la Avenida Güemes, la primera en el cruce con Bevilacqua, otra a la altura de la Escuela Secundaría 11 «Islas Malvinas», y la tercera en diagonal Club Almafuerte Rugby y Hockey. Y por lo que pudo comprobar este medio, ninguna tenía cartel de señalización, algo que se repite en la mayoría de las fotomultas que se instalaron en la Ruta 21.
El problema es doble: sin cartel, no se sabe si la cámara controla la velocidad o el cruce del semáforo en rojo. Esto es importante, porque la señalización que advierta la cercanía de control electrónico de infracciones es obligatoria según la normativa de Vialidad Nacional y por la Agencia Nacional de Seguridad Vial y son de cumplimiento obligatorio para poder utilizar un equipo de control.
Por ejemplo, el cartel «Radar Vigila» debe ubicarse con una antelación de 900 metros de distancia respecto de la ubicación del cinemómetro. Si eso no está, el conductor está habilitado a hacer un descargo para que le quiten la infracción.
Pero hay más: en Ruta 21, antes de llegar a Carlos Casares, hay una cámara que controla el límite de velocidad (60 km/h) en ambas manos. Esta es la única que se pudo verificar que tiene cartel de advertencia, pero no está ubicado con antelación sino en la misma posición de la fotomulta.
Luego, siguiendo por Ruta 21 mano a González Catán, la segunda se ubica en el cruce con la calle Martín Zapata, la tercera a la altura de Estanislao del Campo, la cuarta frente al McDonalds de Laferrere, la quinta en Ricardo Gutiérrez, la sexta en el paso a nivel de la Estación de Tren «Eva Duarte», la séptima en el cruce con la calle Carcarañá, y la octava en Calderón de la Barca. De estas, ninguna cuenta con cartel, pero se estima que controlan el cruce del semáforo en rojo.
Siguiendo por Ruta 21, luego hay una novena cámara a la altura de la calle Andonaegui (límite de velocidad 40 km/h) y la décima a la altura del Campo Santiagueño (límite de 60 km/h). Como si fuera poco, el Municipio instaló varias estructuras en forma de «L» en otras partes de la Ruta, que todavía no tienen las cámaras colocadas, pero que indica que se vienen más.
La traza que va desde el Bar el Cuervo (Ciudad Evita) hasta el Campo Santiagueño (González Catán) tiene 15 kilómetros. Si se lo divide por las 13 cámaras que se detectaron, se llega al número de una fotomulta cada 1,1 kilómetros (once cuadras).
Este medio intentó durante los últimos 10 días contar con alguna explicación por parte de la Subsecretaría General de Tránsito y Transporte de La Matanza. Si bien mostraron buena predisposición para aclarar el asunto, hasta la publicación de esta nota no habían emitido ninguna respuesta.
En off, uno de los trabajadores de la Subsecretaría le aseguró a No Ficción que «los carteles no están porque la gente se los roba, porque son de chapa«. Además, aseguró que ya detectaron «un impacto positivo en los conductores, porque bajó el nivel de siniestros y se respeta más el límite de velocidad«.
Uno de los principales problemas que tienen las fotomultas en La Matanza es que la mayoría está en los semáforos, controlando que se respeten. Sin embargo, hay horarios en los que detenerse en algunos puede significar un riesgo para los conductores. «Alegan la típica de que si paran los roban, que no es así, pero de todas formas el Municipio en esos casos pone el semáforo en titilante nocturno (luz amarilla prendiendo y apagando)», dijo la fuente consultada.
En la Provincia de Buenos Aires la unidad fija tiene un valor de $1398 durante el bimestre enero y febrero. Por ello, los montos de las multas por cruzar un semáforo en rojo rondan entre $139.800 y $419.400, mientras que el exceso de velocidad está entre los $209.700 y $1.398.000, dependiendo el caso. El resto, son las siguientes:
- Conducir con exceso de alcohol en sangre o por consumir estupefacientes: entre$279.600 y $1.398.000.
- Conducir sin seguro: de $69.900 hasta $139.800.
- Circular en contramano o por banquina: de $279.600 y $1.398.000.
- Mal estacionamiento: desde $69.900 a $139.800.
- No utilizar el cinturón de seguridad: entre $139.800 y $419.400.
- Conducir sin patente: de $69.900 a $139.800.
- Negarse a mostrar la documentación exigida: entre $139.800 y $419.400.
Quienes quieran chequear la ubicación de otras fotomultas, pueden entrar al sitio oficial de Infracciones de la Provincia de Buenos Aires, ingresando acá. Mientras tanto, los vecinos de Ciudad Evita, Laferrere y González Catán tienen más controles a la hora de conducir, algo que nunca viene mal si es que el fin es solo reducir los siniestros viales.






