La historia de la “Pava de Goliat”, la escultura de Tres de Febrero elegida como una de las “8 maravillas del conurbano”

"Mi mamá vive ahí y ese es el tanque de agua de la casa", contó Sergio, bisnieto de Ferro Smerilli, que hace 63 años construyó la escultura que es una atracción para los vecinos del oeste.

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Si el mundo tiene sus 7 maravillas, el conurbano bonaerense no podía ser menos y ahora tiene las suyas. Con una particularidad: son 8 y una de ellas está en la entrada de la Zona Oeste bonaerense, más precisamente en Villa Raffo, en el partido de Tres de Febrero.

Todo comenzó cuando la famosa cuenta The Walking Conurban decidió organizar una elección para que sus seguidores elijan las 8 maravillas del conurbano, el catálogo definitivo de los monumentos, carteles, construcciones y otros objetos exóticos que se encuentran entre la General Paz y el Riachuelo.

Se pusieron en juego 32 imágenes de la zona sur, norte, oeste y hasta del interior bonaerense en las que la gente fue eligiendo cuál era su favorita. Quedaron 16, y de esas se eligieron las ocho, entre las que está La Pava de Villa Raffo, apodada en las redes como “La pava de Goliat“.

El camino no empezó fácil: primero dejó afuera con el 70% de los votos al Tanque Elefante de Perón y San Luis, también en Tres de Febrero. Y aquí vale la pena detenerse: ¿un tanque en forma de pava le ganó a otro pero en forma de elefante? Sí. Es que en en la década del 50 la comunidad de inmigrantes italianos que llegaban al Oeste tenían entre sí una competencia muy particular que se basaba en ostentar el tanque de agua más ingenioso. Por eso los vecinos de Villa Bosch, Martín Coronado, Pablo Podestá, Ciudadela, Caseros o Villa Lynch, esa vasta zona de los partidos de Tres De Febrero y San Martín, saben que en cualquier momento pueden cruzarse con barcos, cohetes, cepillos, telettubies, y hasta helicópteros, zapatos o sifones.

Una de esas creaciones fue la pava de Villa Raffo, que luego de ganarle a su vecino Elefante, se midió contra el Avión de Camino de Cintura (de Esteban Echeverría) a quien eliminó con lo justo, el 53%. Así fue que quedó entre los 8 mejores sitios del conurbano.

Negocio Victorino, que fabricaba y vendía artículos de aluminio.

La construcción tiene 63 años y una capacidad de 3 mil litros de agua que hoy sigue siendo el tanque de la casa ubicada en Av. Lope de Vega al 2.200. “La idea fue de mi bisabuelo materno Ferro Smerilli, que junto a mi abuelo Victorino y mi tío Beto, comenzaron a armarla. Actualmente ahí sigue viviendo mi mamá, Teresa“, contó a No Ficción Sergio Rodriguez Smerilli, que se crió “jugando en con la pava en la cabeza, porque nos la pasábamos en la terraza“.

La idea de la Pava de Goliat nació porque Ferro, un inmigrante italiano llegado al oeste del conurbano en busca de un futuro mejor, tenía una fábrica de aluminio en el fondo de la casa. “Una de las cosas que más hacían y vendían eran las pavas, y lo que hizo mi bisabuelo fue crear una réplica, que si bien hoy está despintada, originalmente tenía en mango de color madera y los sostenes de color bronce, tal cual como la que vendían“, explicó Sergio.

Ferro Smerilli, un creador.

La pava está a más de 10 metros de altura, ya que la idea original de Ferro fue construir un tercer piso en la vivienda, que finalmente nunca se hizo. “Está la casa del primer piso, que es donde actualmente vive mi mamá, que era conocida como la chica de la pava“, contó Sergio. “Lo loco es que no nos quedó ninguna de las que vendía mi abuelo, lo único que quedó es el tanque“, un poco se lamenta.

Consultado por si en la familia hay un gen de artistas o escultores, Sergio prefirió explicarlo de la siguiente manera: “eran inmigrantes que venían con pocas cosas, entonces mucho de lo que tuvieron lo construyeron ellos mismos, como las herramientas del taller. Yo estaba acostumbrado a que mis abuelos no compren algunas cosas, las armaban ellos“.

Lo cierto es que Ferro tenía serias habilidades para el arte, algo que no solo se ve en la pava sino también en cómo celebró su inauguración. “Hay una anécdota familiar que nos cuentan y que dice que mi bisabuelo para hacerle burlas a mi abuelo y mi tío se paró en el pico de la pava y los miraba desde ahí“, dice Sergio.

La terraza donde jugaba Sergio con sus primos y amigos

La familia Smerilli siguió de cerca esta semana la votación en The Walking Conurban, porque la pava es un orgullo para ellos y para el barrio. Ahora ya es un hecho: aquella construcción de Ferro de hace 63 años se convirtió en el 2021 en una de las ocho maravillas del conurbano.

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