La crisis económica sigue golpeando de lleno en los bolsillos y ya empieza a sentirse con fuerza en el sistema de salud pública de la provincia de Buenos Aires. Según datos oficiales, la demanda en hospitales bonaerenses aumentó un 12% desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, impulsada principalmente por personas que dejaron de pagar la prepaga o perdieron la cobertura médica.
El dato surge de un relevamiento realizado sobre la cantidad de egresos hospitalarios registrados durante 2025 en comparación con 2023, el último año de la gestión anterior. Desde el Ministerio de Salud bonaerense aseguran que cada vez más pacientes recurren al hospital público ante la imposibilidad de sostener cuotas, copagos o tratamientos privados.
La situación se replica especialmente en el Conurbano, donde hospitales provinciales y municipales vienen registrando guardias más cargadas y mayores tiempos de espera. En muchos casos, incluso personas que todavía mantienen obra social o prepaga terminan atendiéndose en el sistema público porque no consiguen turnos, deben afrontar costos elevados o directamente encuentran prestaciones suspendidas.
De acuerdo con cifras difundidas por el Instituto Argentina Grande (IAG), más de 742 mil personas perdieron su cobertura privada de salud desde diciembre de 2023. A eso se suma el fuerte incremento de las cuotas de medicina prepaga, que según distintos informes acumularon subas por encima de la inflación durante el último año.
El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, ya había advertido meses atrás que el sistema público estaba absorbiendo una demanda cada vez mayor. En distintas declaraciones sostuvo que muchas familias “se quedan sin obra social o no pueden pagar los copagos” y terminan recurriendo al hospital público.
Desde la Provincia también vienen alertando por la reducción de programas nacionales vinculados a medicamentos, vacunación y prevención, lo que suma presión sobre los municipios y hospitales bonaerenses.
Mientras tanto, en distintos distritos del Gran Buenos Aires crece la preocupación entre trabajadores de la salud por la saturación de guardias y la falta de recursos para responder a una demanda que no deja de aumentar.





