Vuelta a clases: cómo es el sistema para controlar el Covid-19 que funcionará en las aulas de Hurlingham y Morón

No Ficción conversó con Jorge Aliaga, el investigador de la UNAHUR que impulsó el programa de medidores de dióxido de carbono para saber cuán viciado está el aire, lo que aumenta la probabilidad de contagios. Una vez construidos, se entregarán a las escuelas de la zona.

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A menos de un mes del inicio de las clases presenciales, la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) firmó un convenio innovador para fabricar y enviar 400 medidores de dióxido de carbono (CO2) para las escuelas del municipio y de Morón. La propuesta fue impulsada por el Secretario de Planeamiento y Evaluación de la universidad, el físico Jorge Aliaga, quién manifestó a No Ficción: “la idea es que estén disponibles en 30 días”.

Los equipos brindarán información en tiempo real sobre las necesidades de ventilación o filtración del aire en cada una de las aulas de las escuelas de Hurlingham y Morón. Consultado por sobre cómo surgió la idea, Aliaga precisó: “hay un grupo de investigadores en el mundo que venían peleándose con la Organización Mundial de la Salud (OMS) porque se le daba demasiada importancia al contagio por superficies y no al contagio por aire. Es una discusión técnica, pero hay enfermedades que se reconoce que se trasmiten por aire y por algunas razones entendían que el Covid-19 no era de estas. Eso es un error“.

No Ficción: Incluso, la OMS reconoció que los “coronavirus no pueden multiplicarse en los alimentos; necesitan un anfitrión u hospedero animal o humano para multiplicarse. No hay pruebas que demuestren que se transmite a través de los alimentos”. ¿Esto le da mayor importancia al aire?

Aliaga: Cuando respiramos tiramos humedad que tiene de todo, como los virus. Y no son gotas que vemos, sino muy chiquitas que quedan flotando en el aire mucho tiempo. Por eso hoy lo ideal es estar al aire libre, hay corriente de aire, el virus se dispersa y hay muy pocas probabilidades de que uno se contagie. Por eso la idea es ventilar, no medir el dióxido de carbono. Ahora, ¿cómo hacemos para dar una indicación fácil y rápida a la gente? Estos investigadores recomendaron que el aire se cambie 6 veces por hora, en promedio cada 10 minutos, entonces tenes poco riesgo. ¿Pero cómo hacemos para medirlo? Con un aparato que diga cuán respirado está el aire. Cuando respiramos emitimos dióxido de carbono. Es la típica sensación del ambiente pesado. 

NF: ¿Y cuándo fue que desde la UNAHUR decidieron avanzar en este sentido?

A: Tomamos contacto con  José Luis Jiménez, un profesor de Química español que vive en Estados Unidos y viene empujando por esto. Y metimos en el protocolo de vuelta a clases de Hurlingham el tema de la renovación del aire. En España se planteó usar los medidores de CO2, y se lanzó la iniciativa Aireamos para donar los aparatos a las escuelas. Y tomamos eso, se lo comenté al Gobernador Axel Kicillof, y en paralelo empecé a comentarles a empresarios del área médica que ahora los están por fabricar. Pero antes busqué en Internet un equipo que fuera fácil de construir y que pude comprar las cosas por Internet sin salir de mi casa. Lo armé, lo hice funcionar y subí todo a la web con las instrucciones. Se lo comuniqué al rector de la UNAHUR (Walter Wallach), les interesó y hablamos con el intendente (Juan) Zabaleta, que apoyó la iniciativa. 

En Internet, los medidores de dióxido de carbono van de los $70.000 a los $95.000

NF: ¿Y cómo funciona el medidor de CO2?

A: Si el aire está renovado, tiene que medir 400 partes por millón (ppm). Y si empieza a subir significa que el aire fue muy respirado y más aumenta el riesgo de contagio. Esto te hace visible algo que no es visible. Si no se supera los 700 ppm, estamos tranquilos. Entre 700 y 800 ppm hay que estar alerta. Arriba de los 800 ppm, habría que ventilar. No alcanza con abrir una ventana. Hay que hacer circular el aire. Lo más eficientes es tener una puerta abierta y una ventana, cruzadas, una de cada lado del ambiente. Si no se puede, dos aberturas del mismo lado, pero es menos eficiente. La otra es agregar un ventilador para que empuje el aire y lo haga a correr. No el aire acondicionado split, no resuelve el problema, porque no ventila, no cambia el aire. 

NF: ¿Y ahora cómo sigue el proceso de fabricación de los medidores?

A: Ya se firmó un convenio con la UNAHUR, y tenemos alumnos de cuatro carreras trabajando, la Industrial, Eléctrica, Informática y Educación. Con ellos se va a armar y hacer instructivos, para que también los alumnos de las escuelas sepan cómo se hace ciencia en el aula, para que no sea algo que moleste en la enseñanza. Estos alumnos de la UNAHUR harán los 400 medidores, y en este mes tienen que terminar de ajustar los diseños y armar los equipos. La idea es que estén disponibles cuando empiecen las clases

Los medidores de CO2 son una nueva muestra de por qué invertir en ciencia y tecnología sirve. A la experiencia de los superbarbijos desarrollados por una Pyme de La Matanza en conjunto con investigadores del CONICET, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de San Martín, ahora la zona oeste suma un nuevo logro. Los docentes de Morón y Hurlingham tendrán una herramienta más para saber si es necesario ventilar las aulas y así bajar las posibilidades de contagio.

Por Alan Benitez

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