Piden 10 años de prisión para seis policías de La Matanza acusados de cometer un secuestro

El fiscal Marcelo García Berro dio por acreditado que los efectivos privaron de la libertad a un vecino de Virrey del Pino, y exigieron el pago del rescate a un amigo de la víctima. Este jueves se conocerá la sentencia.

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El proceso judicial contra los seis oficiales de la Policía Local de La Matanza acusados de secuestrar a una persona en 2017, llega a su fin. En la última audiencia, el fiscal Marcelo García Berro pidió 10 años de prisión para los efectivos.

Sobre Alejandro Gabriel Gómez, María Florencia Romero, Matías Ezequiel Britez, Juan Leonel Peña, Sebastián Alfredo Renversade y Gabriel Alejandro Rodríguez pesa el delito de “secuestro extorsivo agravado por el empleo de armas de fuego, por resultar los participantes agentes de una fuerza de seguridad y por el número de intervinientes”. 

En tanto, los defensores particulares de los policías solicitaron una serie de nulidades y que todos sean absueltos por falta de pruebas. El abogado Ignacio Trimarco, representante de Romero, argumentó que hay una “imposibilidad de analizar las declaraciones de la supuesta víctima y de los testigos presenciales dado que no se presentaron al debate”

Por otra parte, el fiscal desistió de acusar a Mario Mauricio Puñales, un ciudadano que prestaba servicios de vigilancia, por lo que se ordenó su inmediata excarcelación. El próximo jueves, a las 12, el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín dará a conocer el veredicto.


Los policías Renversade, Gómez, Peña y Rodríguez junto al civil Mario Mauricio Puñales.

El alegato del fiscal

Según reconstruyó el García Berro durante el juicio, el 7 de febrero de 2017, un vecino de Virrey del Pino fue interceptado, cuando caminaba por la calle Vilela, por un patrullero de la Policía Local de La Matanza, del que descendieron Peña y Gómez –con sus armas reglamentarias y uniformes-, lo golpearon y lo obligaron a subir al vehículo.

En ese momento, uno de los efectivos le aseguró que conocían a su padre, a quien se refirieron como “transa”, y le exigieron que lo llame para pedirle el dinero. La víctima, quien les había respondido que su padre estaba muerto, fue trasladada a un descampado, ubicado en el kilómetro 40 de la Ruta 3.

Una vez en el baldío, lo obligaron a comunicarse por WhatsApp con un amigo para que pagara un rescate de 60.000 pesos. Según el testimonio del sujeto, durante su cautiverio, lo amenazaban con cortarle un dedo, le sacaron una foto e, incluso, Gómez disparó dos veces contra el suelo cerca donde estaba parado.

Finalmente, dado que el amigo de la víctima no había conseguido el dinero, ésta se ofreció a juntar el rescate y dárselos al día siguiente, por lo que, alrededor de las 20.45, lo volvieron a subir a uno de los patrulleros y lo liberaron a cuadras del descampado.

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