Organizar un cumpleaños infantil implica muchas cosas: encargar la torta, preparar las bolsitas, elegir la ropa, armar la lista, y sobre todo, conseguir un buen salón. Eso fue lo que hizo Gimena Quinteros, que junto al papá de su hijo Lionel, de dos años, desde diciembre empezaron a planificar una fiesta soñada. Pero resultó una pesadilla.
Gimena le relató a No Ficción la noche de miedo y tensión que vivió junto a familiares y amigos en La Casa de Tino, un salón de fiesta infantiles ubicado en Esteban Echeverría 6125, Gregorio de Laferrere, partido de La Matanza. El lugar se presenta como «salón de Multipleseventos. Con más de 500m2 de diversión», y en Google tiene 4,3 estrellas, lo que lo posiciona como una opción atractiva.

Aunque Gimena no coincidirá jamás. Porque el lunes llegó al lugar pasadas las 18 para celebrar el cumpleaños de su hijo, que incluía, además de su círculo íntimo, a los 23 amiguitos del nene junto a sus padres. Debía ser un día especial, por lo bueno. Y lo terminó siendo por lo malo.
«Desde diciembre lo estábamos planeando y este lugar nos pareció lindo«, reconoció Gimena, antes de empezar a relatar el calvario que vivieron: «después de las 19 horas se cortó la luz, y nos dijeron que era algo de la zona, y fueron casi 30 minutos, por lo que la gente y los chicos se pusieron molestos, porque estábamos en la oscuridad y encima con calor«, recordó.
Hasta que en un momento, según Gimena, «piden que agarremos a los chicos, porque cada vez había menos luz«. Dada la dificultad para continuar con el cumpleaños, «la dueña me propone cortar la torta y seguir al otro día, algo a lo que me negué porque en mi trabajo no me dan franco, y además no le puedo decir a la gente que vuelva, sumado a que es mucho esfuerzo el cumpleaños, por lo que entonces me propone seguir con grupo electrógeno, algo que me pareció bien«.

Pensó que por fin el contratiempo se superaba y el cumpleaños iba a terminar de la mejor manera, pero según sus propias palabras, «ahí empezó la pesadilla«: el grupo electrógeno fue encendido dentro del salón, debajo de una escalera, cuando lo que corresponde es que esté en un lugar ventilado.
Por ejemplo, la multinacional Cummins, dedicada a la fabricación de estos equipos, indica en su sitio web: «nunca use un generador dentro de su casa o garaje. Deben usarse en el exterior en áreas bien ventiladas que estén al menos a 20 pies (6 metros) de distancia de cualquier hogar o vivienda». Esto es porque «los generadores emiten gases por el caño de escape que contienen monóxido de carbono».
Nadie advirtió el error, y el cumpleaños siguió: se hizo el show de panchos y un juego con los adultos, y cuando se disponían a cortar la torta, la luz se volvió a cortar. En ese momento la gente se empezó a descomponer. «Toses e irritación en los ojos», contó Gimena. Minutos después, comenzaron a verse afectados los chicos con mareos. «Se sentían mal, la gente veía un humo, entonces empezamos a guardar las cosas y salir rápido, lo mismo la chica que me preparó el Candy Bar», relató.
Todos afuera: madres, amigas, tíos, niños y hasta bebés.

«Salí corriendo, y en la vereda me encuentro a la hija de mi amiga desvanecida en el piso por la inhalación de monóxido de carbono, por lo que mi ex pareja se la llevó al Hospital Germani, donde quedó internada 4 horas con oxígeno«, dijo Gimena.
La madre de la niña escribió en sus redes sociales: «un horror todo, terminé con mi hija desvanecida en mis brazos, corriendo al hospital y pasando mil nervios». Ahora, por recomendaciones médicas debe seguir con controles, estudios y tener cuidados a la hora de practicar educación física, ya que no debe agitarse. Ese fue el caso más grave, pero fueron más los chicos afectados.
Ya en la vereda, comenzó el escándalo por lo ocurrido. «El salón no nos quiso reconocer nada, hasta que ayer (por el martes) se pusieron en contacto con mi ex pareja para devolverle el dinero del cumpleaños, algo que no me interesa, porque nadie me va a devolver la plata que gasté ni me va a sacar el mal momento que viví», dijo Gimena.
No Ficción este miércoles por la tarde tomó contacto con el Whatsapp oficial de La Casa de Tino, y consultó por lo ocurrido y dio la posibilidad de brindar algún tipo de explicación. Sin embargo, hasta la publicación de esta nota, no habían respondido.
¿Cómo cree que podría resolverse lo ocurrido? «Con la clausura», asegura Gimena, que todavía tiene bronca, indignación y vergüenza porque quienes debían tener todo preparado para que su hijo pase un cumpleaños especial, terminaron poniendo en riesgo la salud de todos los invitados. Por ello, esa misma noche radicaron la denuncia penal en la Comisaría Sur 1 de Laferrere.






