Una distribuidora de bebidas de Moreno se convirtió este lunes de un instante a otro en un infierno de balas. Todo comenzó en horas de la tarde, en el negocio situado en la esquina de Juramento y Patrias Argentinas, en el barrio 23 de Diciembre, cuando tres hombres armados ingresaron al comercio y, según la reconstrucción inicial, uno de ellos efectuó un disparo intimidatorio.
El dueño del negocio, Víctor Rodrigo Insfran, de 41 años, recibió un balazo en la mano derecha y debió ser trasladado para recibir atención médica. Pero mientras los delincuentes permanecían en el lugar, un vecino que había advertido lo que estaba ocurriendo corrió hasta la casa de Lorenzo Rivero, abuelo de Insfran.
Rivero, de 81 años, tomó una escopeta y fue hasta el comercio para defender a su nieto. Allí se produjo el enfrentamiento. El jubilado disparó contra los asaltantes y uno de ellos cayó muerto con una herida en el cráneo. En medio del tiroteo, Rivero también fue alcanzado por una bala en el tórax. Debió ser operado y permanece internado, aunque se encuentra estable.
La escena continuó después de los disparos. Los otros dos integrantes del grupo intentaron escapar, pero fueron alcanzados y reducidos a golpes por vecinos que habían salido a la calle al escuchar las detonaciones. Finalmente quedaron a disposición de la Policía.
Los detenidos fueron identificados como Aníbal Ricardo Rivero, de 45 años, y Hugo Alberto Coronel Romero, de 48. El primero tiene un antecedente por hurto de mayo de 2025, en una causa de la UFI Única de General Pacheco.
El hombre que murió durante el enfrentamiento todavía no había podido ser identificado porque no llevaba documentación. Entre sus pertenencias encontraron un cuchillo tipo verijero y un revólver calibre .22.
La otra hipótesis
Aunque la primera reconstrucción apunta a un intento de robo, los investigadores no descartan que el ataque haya tenido otro objetivo.
La posibilidad de que se haya tratado de un ajuste de cuentas abrió una segunda línea de investigación. Por eso, además de reconstruir la secuencia del supuesto asalto, la Justicia busca determinar por qué los tres hombres llegaron hasta la distribuidora y qué relación podían tener con sus propietarios.
En la casa de Lorenzo Rivero, los investigadores secuestraron la escopeta calibre 12 que habría utilizado durante el enfrentamiento y un revólver calibre .38 con la numeración suprimida. La causa quedó en manos del fiscal Martín Borgnia, titular de la UFI N°4 de Moreno, y fue caratulada como homicidio criminis causa en grado de tentativa, en concurso real con robo agravado por el uso de arma de fuego.
Ahora deberán determinar qué ocurrió exactamente dentro y fuera de la distribuidora: si el jubilado intervino para defender a su nieto durante un robo o si el ataque formaba parte de una situación previa que todavía no salió a la luz.






