Lucas Ghi: “Nuestra líder es Cristina, pero no me parece una herejía discutirlo”

Acaso la mejor espada de Nuevo Encuentro en Morón, Lucas Ghi, analizó el futuro del kirchnerismo y la pendiente discusión interna que se debe el espacio.

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Desde que dejó su banca de concejal a mediados de 2016, el ex intendente se dedicó a tejer relaciones con jefes comunales bonaerenses afines al cristinismo más puro de cara a las próximas elecciones.

A través de la Fundación Nuevo Encuentro que preside el ex director del AFSCA y el líder de esa fuerza política, Martín Sabbatella, Ghi busca replicar las experiencias de las gestiones sabbatelistas en Morón, sobre todo en materia de transparencia, en diferentes intendencias de la región.

Hace unas semanas atrás, el ex intendente volvió a aparecer en la escena pública local al mostrarse junto a Hernán Sabbatella y el presidente de CGERA, Ariel Aguilar, en una visita a la empresa Productos Médicos Descartables SA, radicada en Morón desde 1985 y que se encuentra al borde de bajar sus persianas ante la avanzada de las importaciones chinas (Ver aparte).

– ¿Vuelve a la arena política de Morón?

– Nunca me fui de la actividad política local y sigo con atención todos los procesos que se dan en el Concejo Deliberante. Trato de acompañar al bloque cuando puedo. Estoy a disposición, ojalá que este año que se inicia podamos converger no solo los espacios que hoy están en Nuevo Encuentro sino distintos sectores con quienes venimos teniendo dialogo y que no pudimos construir síntesis en experiencias pasadas. Esperamos que a partir del escenario actual, de tener un gobierno enfrente con una agenda tan distinta a la nuestra, nos permita confluir en una experiencia electoral en 2017 que nos permita llegar con más fuerza al 2019. Si hay un programa homogéneo, coherente, con trayectorias diversas, pero que podamos confluir creo que en 2019 tenemos posibilidades de volver a ser una opción real para gobernar Morón.

– ¿Se pondrán de acuerdo a la hora de elegir candidatos?

– Los candidatos se discutirán en su momento en la medida en que logremos construir una propuesta que tenga consistencia desde lo programático donde prevalezca el valor de la unidad. El único beneficiario de un eventual desencuentro va a ser un gobierno que a juzgar por este año de gestión, no tiene como premisa la satisfacción de los intereses de las mayorías populares de este país. Gobiernan para menos de los 40 millones de argentinos. Espero apostar a la construcción de esa unidad.

– ¿Cómo superarían las contradicciones?

– Evidentemente tuvimos contradicciones secundarias que no las supimos leer como tales y que obturaron la posibilidad de construir acuerdos que nos dieran mejores posibilidades de competitividad electoral y creo que hay que aprender de esta derecha moderna que hoy gobierna el país que rápidamente supo construir una propuesta y quedarse no solo con la nación, sino con la provincia, la ciudad y los distintos poderes territoriales del país.

– ¿Por qué Cambiemos pudo y ustedes no?

– Es la pregunta que sobrevuela, me la hago, nos interpela a todos de cara a esto que viene. Es el dilema que tenemos que resolver en términos favorables para que vuelva a gobernar una idea progresista, transformadora, de justicia social. No tengo la receta para esa fórmula… pero sí sé que es con humildad y con coherencia entre las cosas que se dicen y las que se hacen.

– Da la sensación de que falta mucho debate dentro del kirchnerismo…

– Hay que atravesar discusiones, saldar la caracterización que se hace de los 12 años de experiencia kirchnerista. A partir de ese análisis uno se posiciona en un lugar y asume determinadas conducciones, liderazgos. Parte del núcleo de tensión existente es si te asumís como parte de un colectivo que tiene una conducción, que para nosotros es Cristina, mientras que otros dicen que hay que ponerlo en discusión… y a mí no me parece una herejía discutirlo, no lo veo como una cosa que rompa o que dinamite todo puente. Nadie deja de valorar la conducción de Cristina, el aporte extraordinario en términos de derechos en estos doce años, pero busquemos experiencias nuevas, demos lugar a liderazgos novedosos. Una cosa es tener discusión, matices, no acordar algunas cosas y otra muy distinta es caracterizar como un traidor al que piensa diferente porque eso es irremontable. Tenemos que construir una gimnasia de la discusión en base al respeto y al disenso.

– Cristina dijo que no quiere conducir, pero sectores como Nuevo Encuentro piden por ella…

– Hay una decisión de un espacio que ve en Cristina el futuro. Pero ella, una dirigente de su talla, a modo de gesto y pensando en el futuro dice que lo importante ahora es la organización, construir nuevas mayorías, un frente ciudadano y que no la pongan a ella por delante. Ella sabe que representa a una buena cantidad de gente, pero también sabe que es motivo de tensión con otros sectores… entonces quiere ahorrar esas circunstancias y poner todas las energías en ampliar las bases de sustentación. Después vemos como se pone eso en dirigentes y alquimias electorales.

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