Ley de etiquetado frontal: “los más vulnerables son los chicos, que no tienen las herramientas para elegir sus alimentos”

No Ficción consultó a la coordinadora de la Carrera de Nutrición de la UNLaM y al director de la Licenciatura en Tecnología de Alimentos de UNAHUR sobre el proyecto que quedó trunco en Diputados.

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El Frente de Todos (FDT) no logró conseguir el quórum necesario para habilitar la sesión especial para debatir y aprobar la ley de Etiquetado Frontal y terminó sesionando en minoría frente a la ausencia de la casi totalidad del resto de los bloques de diputados. Para que no se sancione el proyecto fue clave el accionar de Juntos por el Cambio que decidió no asistir a la sesión.

El proyecto prevé etiquetas en los paquetes y regulaciones publicitarias que adviertan a los consumidores sobre los productos con excesos de componentes como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías. Además, los valores máximos de estos ingredientes de los alimentos deben cumplir los límites del Perfil de Nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud como así también el Estado priorizará compras de productos que no tengan advertencias.

No Ficción consultó sobre el proyecto a la coordinadora de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), la nutricionista Graciela Brito, que explicó se trata de “una Ley que abarca mucho más que el etiquetado; permite abordar problemas de salud pública”, ya que “tiende al cuidado de los más chicos, nos da más información a la hora de elegir los alimentos”.

Brito, quien es docente de la Escuela de Nutrición Universidad de Buenos Aires (UBA), hace referencia así a los miles de niños y adolescentes que frente a un kiosco eligen productos por un dibujo o un juguete, sin tener en claro lo que están incorporando a su organismo. “El etiquetado es importante porque nos permite saber qué consumimos”, y remarcó otros puntos claves del proyecto que corre riesgo de perder estado parlamentario.

“La ley regula la publicidad para que haya claridad en lo que estamos consumiendo y los octógonos alertan sobre los nutrientes críticos que hacen mal a la salud“, indicó la coordinadora de la Licenciatura en Nutrición. “Además, dan cuenta de los alimentos ultra procesados y que tienen mayor sustancias no naturales, como así también alertan sobre la presencia de edulcorantes cuya ingesta debe estar determinado por el peso de las personas y que no es recomendada en niños”, aseveró.

Por su parte, el Director de la Licenciatura en Tecnología de los Alimentos en la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR), Juan Maceira opinó que el no tratamiento de la Ley “es una lamentable noticia”, ya que “la industria argentina de alimentos es muy buena y debe entender que el proyecto no atenta contra las ventas”. Para el especialista, “si uno va a comer un chocolate no te lo va a impedir una etiqueta, lo que impide la etiqueta es que haya engaño”.

Maceira, que también es el director de la Tecnicatura en Tecnología de los Alimentos en el Centro Universitario de la Innovación (CUDI) de González Catán, agregó que “lo que busca esta ley es cuidar al consumidor, educarlo, ya que tenemos enfermedades crónicas no transmisibles por la mala educación alimentaria”.

En ese sentido, el investigador de UNAHUR y CUDI Catán expresó que “el desafío es tener etiquetas limpias, que los profesionales de los alimentos vendan productos similares a la comida que nos hacía la abuela, lograr llegar a esa calidad”.

Ahora el proyecto de Ley corre riesgo de perder estado parlamentario, ya que si no logra tratarse este año quedará sin efecto la media sanción del Senado.

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