La jueza que falló por las amenazas de bomba también avanzó contra las picadas y el juego ilegal

Se trata de Graciela Angriman, quien mantiene una buena relación con Zaffaroni y al mismo tiempo firmó sentencias celebradas por el macrismo.

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El nombre de la jueza Graciela Angriman volvió a resonar en las últimas horas luego de que se diera a conocer la inédita condena a un joven, que durante 2018 mantuvo en vilo a varios colegios de Morón a través de reiteradas amenazas de bombas. El imputado deberá pagar una multa de 60 mil pesos, hacer tareas comunitarias y darle al Estado un teléfono móvil y una laptop. Pero la magistrada sobresale también por otros fallos osados y por una extensa experiencia académica.

Angriman es titular del Juzgado en lo Correccional Nº 5 de Morón desde hace unos 15 años. Antes, se destacó como abogada de la profesión y hoy combina sus tareas en la justicia con la docencia, en donde estuvo a cargo de diferentes cátedras en universidades del país y del exterior. Además, la jueza es reconocida por su trabajos vinculados a las políticas de Género y Derecho Penal.

Fuentes judiciales señalaron que la magistrada no esconde su afinidad con el ex juez de la Corte Suprema y actual juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Eugenio Zaffaroni, a pesar de que su “doctrina” atraviese la peor prensa azuzada por el gobierno. Sin embargo, muchos de los fallos de Angriman fueron capitalizados tanto por la gobernadora María Eugenia Vidal como por su es marido, el intendente Ramiro Tagliaferro.

Jaque al Rey

En 2017, Angriman desarticuló una de las mayores redes de juego clandestino de la región. Adrián Almaraz, conocido como El Rey del Juego, cayó en su búnker de Castelar sur en medio de una docena de allanamientos. Como no se trataba de un delito penal, sino de una contravención, la jueza sólo le pudo imponer una multa millonaria de 300 sueldos básicos y un año de prisión en suspenso. Además, no le permitió recuperar un botín de unos 20 millones de pesos que le habían secuestrado en el procedimiento.

La resolución judicial contemplaba también que se investigue la complicidad policial de agentes del Grupo Halcón e inspectores de Loterías y Casinos, pero la causa, que tramitaba en la UFI 3 de Morón, nunca avanzó. Este medio pudo saber que hoy pesa sobre Almaraz una orden de captura porque dejó de presentarse periódicamente en el juzgado de Angriman.

Picadas: sentencia ejemplar

En agosto del año pasado, Angriman firmó la sentencia más celebrada por Tagliaferro, y posiblemente por gran parte de los vecinos que padecían las picadas clandestinas en el corredor Gaona. Se trató de la insólita condena en contra de ocho conductores de autos “preparados” que recibieron penas de seis a tres años de prisión. Pero lo más llamativo es que los vehículos involucrados fueron secuestrados y pasaron a ser patrimonio del Ministerio Público por decisión de la jueza.

La causa se había iniciado en 2016 a partir de una denuncia del jefe comunal que recayó en la UFI 5 de Morón, a cargo de Claudio Oviedo y Patricio Pagani.

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