Sacar un préstamo desde el celular puede llevar apenas unos minutos. Saber cuánto se terminará pagando, en cambio, puede requerir bastante más tiempo.
Ese es uno de los puntos de partida de “Antes de firmar”, la campaña de educación financiera que lanzó la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires para jóvenes frente al crecimiento del endeudamiento a través de bancos, financieras, billeteras virtuales y plataformas digitales. La iniciativa incluye una guía práctica destinada a quienes están por tomar un crédito, pero también a quienes ya tienen dificultades para pagar.
La preocupación no es menor. Distintos relevamientos recientes muestran que los jóvenes se encuentran entre los grupos con mayores niveles de mora. Un informe citado por Chequeado señaló que alrededor del 40% de los jóvenes de entre 18 y 30 años que tomaron préstamos tiene dificultades para pagarlos, la proporción más alta entre los distintos grupos etarios.
En ese contexto, la guía de la Defensoría apunta a una cuestión concreta: que antes de aceptar una cuota o apretar el botón “solicitar préstamo”, los jóvenes puedan saber qué están contratando.
El crédito llega antes que el trabajo formal
Uno de los datos más fuertes que acompaña la campaña surge de un informe de Provincia Microcréditos: casi cuatro de cada diez jóvenes de entre 18 y 21 años que tomaron un préstamo tienen dificultades para pagarlo. Más aún: nueve de cada diez jóvenes que ingresaron en mora habían tomado ese crédito antes de conseguir su primer empleo formal.
El dato ayuda a entender por qué el endeudamiento temprano puede convertirse en un problema de largo plazo. El crédito aparece como una herramienta de acceso inmediato al consumo en una etapa en la que todavía no necesariamente existe un ingreso estable para sostenerlo.
El fenómeno también fue registrado por Infobae, que a partir de datos de la Central de Deudores del Banco Central señaló que cuatro de cada diez menores de 35 años con préstamos activos presentaban al menos una obligación en mora. El mismo análisis ubicó la mora de los hogares en 12,7% durante mayo de 2026, en uno de los niveles más elevados de las últimas décadas.
Para los jóvenes del conurbano, donde las billeteras virtuales y las aplicaciones forman parte de la vida cotidiana, el acceso inmediato al financiamiento puede hacer que una deuda se origine prácticamente sin pasar por el circuito tradicional de una entidad bancaria.
Las seis preguntas antes de endeudarse
La guía de la Defensoría propone detenerse antes de firmar o aceptar cualquier crédito. No se trata solamente de preguntarse si la cuota “entra” en el presupuesto actual.
La primera pregunta es más exigente: ¿se podría pagar esa cuota durante el peor mes del año y no solamente durante el mejor?
A partir de allí, el documento recomienda verificar seis cuestiones:
- ¿Puedo pagar la cuota incluso en un mes complicado?
- ¿Conozco el Costo Financiero Total (CFT) y no solamente el valor de la cuota?
- ¿Comparé la propuesta con al menos otra alternativa?
- ¿Sé qué ocurre si me atraso un mes?
- ¿Realmente necesito el crédito o estoy aceptando la primera opción disponible por estar apurado?
- ¿Otra persona pudo revisar las condiciones antes de que firme?
La idea central es sencilla: si alguna de esas preguntas genera dudas, hay que frenar antes de aceptar.

CFT, TNA y la letra chica que puede cambiarlo todo
Uno de los principales aportes de la guía es poner en palabras sencillas conceptos financieros que suelen aparecer en las aplicaciones, contratos y resúmenes de tarjeta.
La Tasa Nominal Anual (TNA) no alcanza para conocer cuánto costará realmente un préstamo. Para eso hay que mirar el Costo Financiero Total (CFT), que incorpora intereses, gastos, seguros y otros costos asociados.
También hay que prestar atención a las promociones.
Que una compra sea ofrecida en “cuotas sin interés” no necesariamente significa que sea más barata que pagar al contado. La guía recomienda comparar el precio de contado con el precio financiado y no quedarse únicamente con el valor de la cuota.
Otra señal de alerta aparece cuando una financiera o una aplicación ofrece refinanciar inmediatamente después de un atraso. Según la Defensoría, esa operación puede significar en realidad asumir una nueva deuda, potencialmente más cara. Por eso recomienda pedir las condiciones por escrito y tomarse tiempo antes de aceptar.
¿Qué hacer si la deuda ya existe?
La guía también está pensada para quienes ya están endeudados.
El primer consejo es no ignorar el problema. El atraso puede generar intereses punitorios y agravar la situación.
La recomendación es ponerse en contacto con quien otorgó el crédito, explicar cuál es la capacidad real de pago y buscar una alternativa que pueda sostenerse en el tiempo. Todo acuerdo debería quedar por escrito.
También propone hacer algo que puede parecer básico pero resulta fundamental: juntar todas las deudas en un solo lugar. Saber cuánto se debe, a quién, cuánto se paga por mes y qué interés tiene cada obligación permite ordenar las prioridades.
Y hay otra advertencia importante: no necesariamente conviene comenzar por la deuda más grande. Una deuda con una tasa elevada puede crecer mucho más rápido que otra de mayor monto pero con condiciones más estables.
No todo pasa por la educación financiera
La Defensoría pone el foco en brindar herramientas, pero los datos muestran que el problema excede las decisiones individuales.
La propia institución viene trabajando con estudiantes bonaerenses en educación financiera. Durante el primer semestre de 2026 realizó 18 talleres en escuelas secundarias de La Plata y alcanzó aproximadamente a 1.000 estudiantes. El relevamiento realizado durante esas actividades mostró que el 59% desconocía que pagar solamente el mínimo de una tarjeta de crédito puede generar una deuda creciente.
El escenario general tampoco es sencillo. Un análisis reciente de El Cronista señaló que la morosidad está creciendo especialmente entre quienes utilizan canales no bancarios y que los jóvenes que utilizan fintech presentan algunas de las tasas de incumplimiento más elevadas.
A esto se suma el deterioro de la capacidad de compra de los hogares y la necesidad de utilizar crédito para afrontar gastos cotidianos. En la provincia de Buenos Aires, la propia Defensoría relevó que seis de cada diez hogares habían tomado créditos durante el último año, con una parte importante destinada a alimentos, vivienda, servicios y salud.
Por eso, la discusión sobre el endeudamiento juvenil no puede reducirse a “gastar bien” o “gastar mal”. Hay decisiones personales, pero también hay condiciones económicas, laborales y financieras que determinan cuándo y por qué una persona termina recurriendo al crédito.
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Dónde reclamar y pedir ayuda
La guía recuerda que una persona endeudada no necesariamente necesita recurrir de inmediato a un abogado.
La Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires puede intervenir ante problemas con bancos, tarjetas o financieras cuando no existe una respuesta clara o se detectan cobros indebidos.
También están disponibles las oficinas municipales o provinciales de Defensa del Consumidor, especialmente ante publicidad engañosa o condiciones diferentes de las ofrecidas originalmente.
Por su parte, el Banco Central de la República Argentina permite consultar gratuitamente la Central de Deudores y realizar reclamos vinculados con entidades reguladas.
En todos los casos, la recomendación es conservar contratos, comprobantes, resúmenes, correos electrónicos y capturas de pantalla.
La Defensoría también cuenta actualmente con canales de atención gratuitos para la ciudadanía.
Una regla sencilla antes de apretar “aceptar”
La campaña bonaerense resume su propuesta en una pregunta que puede servir como regla básica para cualquier persona que reciba una oferta de crédito desde el teléfono:
¿Sabés cuánto vas a terminar pagando?
Si la respuesta es no, la recomendación es todavía más sencilla: no firmar todavía.
En una época en la que obtener dinero prestado puede llevar menos tiempo que leer las condiciones del contrato, detenerse unos minutos puede ser la diferencia entre resolver un problema puntual y comenzar una deuda que acompañe durante años.
La guía “Antes de firmar” busca justamente que esa pausa exista: que el joven pueda entender la cuota, conocer el costo total, comparar alternativas y saber qué hacer si algo sale mal.
Porque la primera defensa frente a una deuda que puede volverse impagable empieza, muchas veces, antes de aceptar el crédito.
Fuentes principales consultadas: la campaña oficial de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, el material de la guía “Antes de firmar”, y antecedentes recientes publicados por Infobae, El Cronista y Chequeado. DDefensoría+3
Para publicar la nota, también conviene enlazar directamente a la página oficial de la Defensoría, en lugar de presentar el sitio de Walter Martello como fuente institucional. Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires Campaña “Antes de firmar” de la Defensoría bonaerense







