Flybondi, otra vez en la mira: piden con urgencia una auditoría técnica

Los cortocircuitos entre el ministerio de Transporte y la low cost preferida de Macri expusieron las contradicciones de un esquema de negocios que no termina de cerrar.

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“La revolución de los aviones” es otra “pesada herencia” con la cual debe lidiar el nuevo gobierno. Acusaciones cruzadas, vuelos interrumpidos, un avión secuestrado, conflictos gremiales y el aeropuerto de El Palomar como campo de batalla conforman el escenario que tiene al ministerio de Transporte, a Flybondi y al sindicato de personal técnico como protagonistas.

“El plan aéreo del Gobierno anterior era solo habilitar dos compañías de bajo costo; en el caso de Flybondi, queremos revisar las 5 naves que tienen. Entendemos que no son suficientes los controles que hacen”. Esa frase del ministro de Transporte Mario Meoni, lanzada a fines de la semana pasada, destapó la olla.

Las declaraciones del Ministro, que incluyeron también críticas a la antigüedad de los aviones, se dieron en el marco de un aterrizaje de emergencia realizado por Flybondi, en Ezeiza, producto de una falla en un motor. No es la primera vez que Flybondi tiene problemas en sus aviones. De hecho, las fallas técnicas son una constante de la compañía desde su vuelo inaugural, en 2018. La empresa contó con favores concretos del gobierno anterior y su fundador y exCEO, el inglés Julian Cook, abandonó el país cuando su amigo Mauricio Macri perdió las últimas elecciones presidenciales.

Flybondi no tardó en responder a Meoni. A través de un duro comunicado, la empresa acusó a Meoni de desconocer el rubro low cost. “Ser low cost no implica bajar costos en materias absolutamente primordiales como son la seguridad operacional y el mantenimiento adecuado de las aeronaves. Para Flybondi, la seguridad de sus empleados y de sus pasajeros no es un valor intangible, no es negociable. Asimismo, la antigüedad de una flota tampoco es un factor que esté directamente relacionado con problemas operativos. Confundir esto es poner también en cuestionamiento al resto de las aerolíneas que operan en el país, ya que muchas presentan una flota con mayor antigüedad que la de Flybondi”, afirmaron.

El ministro de Transporte, Mario Meoni, junto a su par de Turismo, Matías Lammens.

A raíz del último incidente, la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC) secuestró el fuselaje para una exhaustiva revisión, ya que en enero último la nave también había presentado problemas técnicos.

Flybondi alegó haber cumplido “de manera contundente y en tiempo y forma” con todos los pedidos de información técnica y operativa que le hicieron tanto la ANAC como la JIAAC (Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil). Sin embargo, “durante más de cinco días consecutivos” no pudieron volver a contar con la nave, lo cual obligó a la empresa a cancelar vuelos ya programados, que dejaron pasajeros varados en destinos como Asunción.

Finalmente, la empresa mostró el verdadero motivo de su enojo: “La compañía entiende que no pueden mediar en esto aspectos vinculados con la política de turno”. De esta forma, queda claro que para Flybondi las declaraciones de Meoni se enmarcan dentro de un esquema de persecución política por parte del nuevo gobierno.

Un sindicato, con los tapones de punta contra Flybondi

En medio de esta pelea, la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA, uno de los sindicatos del rubro) pidió a la ANAC una urgente auditoría técnica integral a Flybondi. El pedido fue firmado por el secretario general de APTA, Ricardo Cirielli, y dirigido a la titular de la ANAC, Paula Tamburelli; al ministro de Transporte, Mario Meoni; al ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, y al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

La nota enumera una serie de sospechas sobre Flybondi, con foco en las normas de seguridad aérea. Entre ellas, destacan: “Recibir subsidios públicos provinciales o municipales”; “Operar en Aeropuertos con tasas muchísimo más bajas”; “Practicar dumping fijando tarifas por debajo del costo para adueñarse del mercado”; “Reducir costos, muy altos, en el mantenimiento y reparación aeronáutica, tal cual hacía LAPA”. Sobre el último punto, detalló: “No haciéndolos debidamente, no poseyendo la infraestructura y el equipamiento técnico adecuado, no contando con la dotación suficiente de personal técnico, apropiadamente capacitado y habilitado”.

El comunicado de APTA advirtió: “Si los entes gubernamentales de control, como la ANAC, se lo toleran, además de no estar garantizada la seguridad aérea y la calidad de servicio que presta la low cost Flybondi, se le está otorgando otro gigantesco subsidio indirecto, con lo que se le permite ahorrar en su Área Técnica. En perjuicio de lo que correctamente se les exige, sobre cumplimiento de normativas y estándares de seguridad, a las compañías aéreas tradicionales”.

Por todo, “es que le solicito formalmente y de manera urgente, que inicie una exhaustiva Auditoría Técnica Integral, en todos los aspectos y en todo el país, sobre la aérea low cost FO”.

La fusión Norwegian – Jet Smart, otro foco de conflicto

A fines del año pasado, la noruega Norwegian anunció que dejaba de operar en Argentina. Esto derivó en que la tercera low cost que funciona en el país, la chilena Jet Smart, absorbiera Norwegian Argentina, con el compromiso de hacerse cargo de las 159 rutas que le fueron otorgadas, las ocho de cabotaje ya operativas y los alrededor de 180 empleados de su estructura. Sin embargo, menos de dos meses después, el sindicato Unión de Empleados de Norwegian (UNEN) se declaró en estado de alerta y movilización.

UNEN rechazó la intención de la empresa de colocar a los trabajadores de Norwegian las condiciones laborales de Jet Smart y denunció la apertura de “retiros voluntarios” y “despidos acordados”.

El aeropuerto de El Palomar, en la mira

El aeropuerto de El Palomar, inaugurado por el gobierno anterior y destinado a la operación de los vuelos de bajo costo, también está envuelto en esta polémica. Meoni había destacado el mes pasado la necesidad de realizar inversiones que “funcione a tiempo completo” y “se mitiguen los ruidos como corresponde y no perjudique la calidad de vida de los vecinos”.

En el citado comunicado de APTA, Cirielli aseguró que Flybondi practica dumping, “junto con Jet Smart, en el Aeropuerto de El Palomar”. Un aeropuerto “comercial internacional construido por el gobierno anterior, que le permite ahorrar un 70% en tasas aeroportuarias. Recibiendo así una extraordinaria ventaja competitiva y un enorme subsidio indirecto (muy posiblemente compensado por AA2000, con las tasas que el resto de las líneas aéreas pagan en Ezeiza y Aeroparque)”.

Por el momento, la operatividad de Flybondi, del resto de las low cost y del aeropuerto de El Palomar continúan con plena vigencia.

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