En el oeste, más de la mitad redujo su porción de comida: 25% no compra carne frecuentemente

Es por la falta de dinero, producto de la crisis y la recesión. El indicador surge de un estudio realizado por tres universidades que mide la percepción de la crisis en el Conurbano y Capital Federal. Mirá las cifras del Oeste.

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La crisis económica pega cada vez más fuerte en el Conurbano. Y el oeste lo vive con crudeza: según el último informe del Monitor del Clima Social (MCS), dependiente del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), el 55,43% de los encuestados dijo en septiembre haber disminuido la porción de comidas porque no tenía dinero para comprar alimentos.

El 33,44% de los entrevistados reconoció que aún no llegó a esa situación, pero en comparación con el mismo período del año pasado los índices han empeorado: en septiembre de 2017 el 55,68% había dicho que la crisis no había impactado en la comida. Ahora esa cifra se dio vuelta y la mayoría ahorra plata en comida.

Consultados por cuáles eran los productos que habían dejado de comprar con frecuencia, los encuestados indicaron en primer lugar el rubro “alimentos en general” (el 28,80%). Luego, le siguió “carne” (25,28%), “vestimenta y calzado” (22,21%), “Verduras o frutas” (11,37%) y “otros” (11,51%). Las cifras confirman que el ajuste llegó a la comida.

La economista Clara Razu, docente e investigadora de la Universidad de La Matanza, remarcó en diálogo con No Ficción que tanto en ese municipio como en sus aledaños “la gente come menos y mal, mientras que otros directamente no comen”. La especialista manifestó que “estos indicadores se repiten como espejo en otros municipios como San Martín o Tres de Febrero. Hoy en barrios como La Tablada, la gente cambia zapatillas por latas de tomate y fideos”.

La crisis no sólo se manifiesta en la comida. Según las cifras del MCS, en el oeste seis de cada diez vecinos están endeudados: el 29,39% de los encuestados manifestó tener “muchas deudas” y el 30,63% dijo tener “un poco más”. Del otro lado, el 16,48% dijo tener “un poco menos” y el 11,20% aseguró tener “muchas menos”.

Los créditos o prestamos fueron tomados principalmente para “los gastos diarios” (40,07%) y para pagar los servicios encarecidos por los tarifazos (18,52%). En menos medida, los encuestados dijeron haberse endeudado por “otros motivos” (11,06%), “reparar su casa” (7,69%), “Comprar casa o auto” (5,60) o “electrodomésticos” (5,40%).

Es ineludible vincular la caída del poder adquisitivo con la pérdida de puestos de trabajo en la región. Al respecto, Razu precisó que hay cierto efecto en cadena: “Si tenés problemas en el sector pyme tenes menos trabajo, menos producción y el ciclo recesivo se acentúa” y ejemplificó que en La Matanza “esto se nota en Lomas del Mirador, San Justo y en Ramos Mejía. Las consecuencias son cada vez más locales cerrados, en un distrito en el que el 90% de lo que produce está volcado al mercado interno”. Para la especialista, sólo en este distrito, “se perdieron unos 140.000 puestos laborales”.

El CEM es un centro interuniversitario que se creó a partir de un acuerdo entre la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), la Universidad Nacional Arturo Jauretche y la Universidad Nacional de Hurlingham. El MCS se propone medir trimestralmente la situación social en el conurbano y la Capital Federal; específicamente, la percepción y experiencia de niveles de inseguridad social. No Ficción reunió las cifras del primer y segundo cordón del conurbano oeste, que aglomera a Tres de febrero, La Matanza, Morón, Hurlingham, Ituzaingó, Merlo y Moreno. Como se aprecia, los datos en el último año cada vez son más preocupantes.

 

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