Durante la pandemia del Covid-19, los gobiernos municipales salieron a sumar personal sanitario para frenar el avance del virus. La Matanza, el territorio más poblado de la Provincia de Buenos Aires, incorporó cientos de becarios para afrontar la inédita situación que generó el coronavirus. A casi cinco años de ese suceso, los trabajadores siguen prestando servicio pero en condiciones laborales precarizadas.
Así lo denuncian becarios del Policlínico y Vías Respiratorias de San Justo, en el Simplemente Evita de González Catán y el Teresa Germani de Laferrere. «Trabajamos en administración, limpieza, mantenimiento, y enfermería, y después de 4 años seguimos cobrando una beca muy por debajo de la canasta básica, que rondan los 450 mil o 480 en otros compañeros, y no tenemos aguinaldo y ni aportes«, dijo una trabajadora a No Ficción.
Son más de 300 trabajadores que terminaron el 2024 exigiendo al Municipio una suma fija que vaya al básico y un bono de compensación salarial. «Los disfrazan llamándola ‘beca capacitación’ para no decir que es un trabajo en negro, pero es precarización el no tener aportes, ni aguinaldo y trabajar las mismas horas que hace uno de planta«, explicó otro de los trabajadores consultados.

Además, el conflicto comenzó a generar internas entre trabajadores, ya que los becarios están pidiendo «el pase a planta o la equiparacion de derechos, porque hoy en dia trabajamos las mismas horas y mismos días que uno trabajador de planta permanente y ellos están sacando más del doble».
Los trabajadores becarios denuncian que, como si fuera poco, se suma el miedo a la falta de dinero. «Nos seguimos comunicando entre nosotros pero no nos animamos a salir por el miedo a ser echados, somos muchos los que necesitamos voz y los gremios nos piden paciencia y que esperemos, pero no hay novedades«, aseguró la becaria.
Según la Junta Interna de ATE-INDEC para el mes de octubre, la canasta para no estar bajo la línea de pobreza era de 1.514.208$ para una familia tipo. A la falta de dinero, se le suma el difícil contexto en el que se trabaja en los hospitales municipales, donde atienden casos de todo tipo. «A nosotros antes nos trataban de héroes y ahora nos tienen en un rincón y cuando menos reclamemos mejor«, expresó con pesar la becaria, quien junto a sus compañeros no resigna la lucha, y arrancan el 2025 insistiendo con sus reclamos.






