Detienen a 4 hombres por haber golpeado y arrojado a un joven a una hoguera en Merlo

La víctima, que permanece internada, había sido relacionada con los delincuentes que en junio mataron al colectivero Federico Rivero.

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Cuatro hombres fueron detenidos acusados de haber golpeado y arrojado al fuego a Nicolás Herrera, de 20 años, tras haber sido vinculado al crimen del colectivero Federico Rivero ocurrido el 16 de junio durante un asalto en la localidad de Libertad, partido de Merlo. Los investigadores están detrás de los pasos de dos prófugos que también habrían participado de la paliza al muchacho que nada había tenido que ver con aquel episodio.

Rivero, de 43 años, era chofer de la empresa de colectivos La Perlita, en Moreno. Ese día esperaba en su Renault Stepway a su esposa, Norma Caballero, de 37, que había ido a un almacén en la esquina de Sucre y Fray Mamerto Esquiú. En ese momento, fue interceptado por dos delincuentes que lo balearon, le robaron el celular, unos 500 pesos y huyeron.

Horas después, los investigadores de la UFI 2 de Morón, al mando del fiscal Fernando Capello, determinaron que los dos sospechosos eran de la zona y ordenaron una serie de allanamientos en los que cayeron presos Jonathan Alejandro Acosta y Sergio Ariel Armoa. Ambos están con prisión preventiva imputados por el robo agravado por empleo de arma de fuego, portación ilegal de guerra y homicidio criminis causa, es decir que mataron para ocultar el asalto. “El crimen de Rivero está esclarecido”, resumieron altas fuentes judiciales consultadas.

Pero casi al mismo tiempo ocurrió otro episodio de impredecibles dimensiones: una turba de personas se congregó en las afueras de una casa situada en Marcos Sastre al 1300, para exigir que se entregara Nicolás Herrera, a quien le achacaban también el homicidio.

En ese contexto, una multitud arrojó piedras y volteó un paredón del frente de la vivienda y en un instante, una decena de personas ingresó al lugar, provocó algunos destrozos y hasta se llevaron ropa y elementos de valor como una bicicleta.

El muchacho fue arrastrado afuera del domicilio mientras era golpeado con puños, patadas, fierros y palos. La muchedumbre terminó por arrojarlo al medio de la calle, encima de una enorme hoguera que era azuzada con las propias pertenencias de la casa y algunos neumáticos.

El muchacho terminó con el 40% del cuerpo quemado y aún hoy permanece internado en el Hospital Eva Perón de Merlo. La víctima de este segundo hecho tiene antecedentes penales y está en pareja con la hermana de uno de los imputados en el crimen de Rivero, “pero se estableció que no tuvo nada que ver con el crimen y si así lo fuera, tampoco se lo puede matar a golpes”, añadió otra fuente de tribunales.

LA INVESTIGACIÓN POR LA PUEBLADA DE MERLO

En una medida inusual para la justicia, que no suele perseguir este tipo de delitos, los funcionarios del Ministerio Público Fiscal de Morón lograron individualizar al menos a 6 personas que participaron activamente en la paliza y calificaron el caso como “homicidio agravado por ensañamiento y por el concurso premeditado de dos o más personas en grado de tentativa, e incendio, ambos en concurso real entre sí”.

Antes de concretar las detenciones, hubo un intenso ida y vuelta entre los fiscales y el juez de Garantías 5 de Morón, Jorge Rodríguez. Primero, la investigación fue orientada por el fiscal Oscar Marcos de la UFI 4, que luego pasó al fuero de menores cuando se determinó que uno de los sospechosos era menor de edad, por lo que la causa quedó a cargo del fiscal Pablo Cabrejas de la UFI 2 del fuero penal juvenil.

Además, Rodríguez había rechazado las detenciones al considerar que no estaban bien establecidos los roles de cada uno de los imputados e intentó caratular la causa como tentativa de homicidio en riña, una pena ostensiblemente menor a la pretendida por la fiscalía que contempla entre 10 y 15 años de prisión.

Finalmente, los jueces Fernando Bellido y Diego Grau de la Sala I de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Morón, saldaron la discusión en favor del argumento del fiscal Marcos quien había fundamentado que “no se puede hablar de riña, toda vez que el acontecimiento no resultó ser súbito ni desplegado en forma espontánea y sin ninguna finalidad determinada”.

De acuerdo a los testimonios brindados por los familiares de la víctima, entre otros testigos, aquella noche un grupo de al menos cien personas apedrearon la casa donde estaba Herrera, siendo que algunos hombres “ingresaron y rociaron con nafta la casa y la prendieron fuego”.

“Con el fin de que no sigan dañando a su familia se entregó (Herrera) al grupo de personas, y lo encerraron entre unos 20 masculinos aproximadamente, quienes le profirieron todo tipo de golpes de puño, le pegaron patadas y hasta con un ladrillo en la cabeza, para luego alzarlo entre todos y tirarlo sobre unas gomas que estaban prendidas fuego en la calle”, según se desprende del expediente judicial al que No Ficción tuvo acceso.

Tras la decisión de la Cámara se ordenaron las seis detenciones. Así las cosas, a fines de la semana pasada fueron apresados Lionel Buceta de 43 años; Christian Buceta, de 19; Thomas López, de 19; y un menor de 16; mientras que Diego Buceta y Brahian López, permanecen prófugos. Para los investigadores todos ellos arengaban al resto de los vecinos para matar a Herrera, a la vez que armados con hachas, fierros y cuchillos no le permitían al resto de los familiares del muchacho acercarse a defenderlo.

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