La secretaria de Producción del Municipio de La Matanza, Débora Giorgi, cuestionó al Gobierno Nacional por la reducción de las retenciones de cueros vacunos, junto a la baja temporal de retenciones para productos agrícolas establecidas a través del Decreto 38/2025. La medida había generado la bronca entre los frigoríficos, que celebraron poder exportar cuero salado sin impuestos, y la industria manufacturera y de curtidores, que necesitan esa materia prima para producir sus productos.
Ahora se metió en el debate la secretaria de Producción de La Matanza, municipio que en el año 2006 fue declarado Capital Nacional de Calzado. En diálogo con No Ficción, Giorgi dijo que «la eliminación de los derechos evita que se pueda desacoplar el precio en el mercado interno del precio internacional, y de este modo, ahora la industria curtidora deberá pagar mayores precios por la materia prima».
En ese sentido, Giorgi no dudó al asegurar que «esto favorece a los frigoríficos y perjudica directamente a la industria curtidora e indirectamente a la marroquinera y de calzado«. Por lo cual, consideró que «la medida desalienta el agregado de valor en Argentina al cuero y terminará afectando a toda la cadena productiva, no solo a las curtiembres, ya que también se encarecerá el abastecimiento de cuero terminado de la industria local de calzado y marroquinería«.
Según la secretaria de Producción, «Argentina aun con derechos exportaba prácticamente la mitad de sus cueros sin procesar, la eliminación del impuesto a la exportación profundizará la tendencia observada en los últimos años«.
Para Giorgi, «la industria de manufacturas de cuero, amenazada por la competencia de China y Brasil a partir de una política comercial aperturista, ahora también se verá afectada por la falta de disponibilidad local de cueros especiales de alto valor agregado si las curtiembres cierran o por mayores precios locales si las curtiembres siguen operando».
Por último, la secretaria de Producción de La Matanza advirtió que «los frigoríficos aumentarán su rentabilidad marginalmente a partir de las ventas al exterior sin derechos de un subproducto residual de la faena bovina como es el cuero sin tratar». Pero por otro lado, puso en duda «que eso redunde en una baja del precio de la carne al público», ya que «eso está por verse y todos sabemos que no es ni por asomo el causante del achicamiento de una industria frigorífica y sector ganadero que pierden importancia relativa en el contexto mundial que supieron tener».






