Bomberos de Moreno logran rescatar a un joven que amenazaba con quitarse la vida desde un puente del Acceso Oeste

La autovía estuvo cortada durante más de tres horas. "No hay un librito para resolver estos casos", dijo uno de los héroes de la jornada.

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En una oficina, la diferencia entre un bombero voluntario y otro trabajador es que en cualquier momento el deber puede obligarlo a cortar el día para salvar una vida. Así, le ocurrió al bombero de Moreno Ariel Barcala este martes.

Más de tres horas de tensión se vivieron en la Autopista del Oeste, mano a Capital, a la altura de Moreno, cuando un joven de 22 años subió al puente Wilde de Francisco Álvarez con intenciones suicidas. El muchacho subió al entretejido que cubre al puente y desde allí amenazó con lanzarse a la autopista.

Poco después, llegó una dotación de bomberos (luego, se sumarían dos más), la policía vial, policía bonaerense, una psicóloga de la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos de la municipalidad y un negociador del grupo especial UTOI (Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas).

Finalmente, los especialistas lograron persuadir al joven para que desista de sus intenciones y permitir que los bomberos lo rescaten con la ayuda de una escalera mecánica. Ariel Barcala fue el bombero que subió a asistirlo y contó la experiencia a No Ficción.

“Estaba en mi trabajo particular cuando me convocaron y fui vestido de civil. El comisario que estaba negociando lo convenció para que suba yo, aprovechando el hecho de que no estaba uniformado. Yo le hablaba de abajo, también, y medio que conectamos y eso permitió que subiera”.

Junto a Barcala, iba también un oficial del grupo UTOI y entre ambos lograron bajarlo ileso. “Primero, ya estaba prácticamente convencido. Después, se echó un poco para atrás, pero por suerte terminaron de convencerlo para que podamos subir”, relató el héroe de la jornada.

Antes del final feliz, hubo tres horas de “negociación” con el joven. “Armamos un colchón inflable. Primero, tratamos de hacer un poco de ‘circo’ desde un lado para llamar su atención y que no vea que del otro lado estábamos armando el colchón inflable. Cuando terminamos de montarlo lo posicionamos debajo del puente, para poder reaccionar rápido si se tiraba”, contó Barcala.

“No hay un librito para estas situaciones. Lamentablemente, es común que ocurran estas cosas, pero todas las personas son distintas. Entonces, en función de lo que uno percibe de la situación particular de la persona, trata de llevar la charla para un lado o para el otro, siempre con la premisa de persuadirlo”, detalló Barcala y agregó: “La diferencia de este caso fue que no podíamos acercarnos como para poder manotearlo o hacer alguna maniobra por el sitio en el que se ubicaba; todos estábamos de un lado del alambrado y él estaba del otro”.

“Hay algunas cuestiones que se respetan en todos los casos como evitar la presencia de familiares o seres queridos. Pero después, hay que remarla dependiendo de cómo está el río”, graficó el bombero.

El joven fue trasladado a la Secretaría de Salud, donde se le realizaron controles, fue atendido por médicos para revisiones y se le brindó la asistencia necesaria.

Finalmente, Barcala destacó “el trabajo en conjunto que realizamos las distintas fuerzas. Ninguna hubiera podido obtener este resultado por sí sola y todas trabajamos de manera coordinada”.

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