Algunos intendentes piensan en volver como concejales en 2023

La modificación de la Ley Orgánica de las Municipalidades jaquea las pretensiones de los dirigentes de la región que buscan permanecer en el poder. ¿Qué estrategias se evalúan?

Algunos intendentes piensan en volver como concejales en 2023
Algunos intendentes piensan en volver como concejales en 2023

Primer concejal renuncia en el período de su segundo mandato para volver a presentarse dos años después –sería una interpretación legal- o directamente no acatar la norma a la que consideran proscriptiva. Estas son algunas de las posibilidades exploradas por intendentes, legisladores y abogados constitucionalistas casi cotidianamente.

Desde hace algunas semanas se está analizando presentar un recurso de amparo en el Departamento Judicial de San Martín por parte de un concejal que se siente “discriminado” por la medida.

Como explicaba Vito Corleone en El Padrino, los favores no se piden en la localidad que uno conduce. Por eso la presentación vendrá desde otro departamento judicial solicitada por una persona cuyo mandato tendría que terminar el año que viene.

A pesar de sus procedencias partidarias, los jefes comunales tienen algo en común: se sienten discriminados por la reforma de la Ley Orgánica Municipal (LOM) aprobada en 2016 y que les impide no solo a ellos sino a todos los dirigentes reelectos volver a presentarse de manera consecutiva por tercera vez como candidatos para el mismo cargo.

Por ese motivo, en cada reunión que se precie surge el tema y se analiza la “proscriptiva situación”. Que en el caso de los legisladores corre a partir de 2021 y para los jefes comunales en 2023.

La nueva norma, que recibió media sanción el 16 de junio de aquel año en Diputados, modifica los artículos 3 de la Ley Orgánica de las Municipalidades, 13 bis de la Ley Legislativa y 148 de la Ley de Educación. Se establece, entonces, que los intendentes, concejales, diputados, senadores y consejeros escolares serán “elegidos directamente por el pueblo, durarán en sus funciones cuatro años y podrán ser reelectos por un nuevo período”. “Si han sido reelectos no podrán ser elegidos en el mismo cargo, sino con intervalo de un período”, según se añade.

El artículo 7, en tanto, contempla que “el período actual de los Intendentes, Concejales, Consejeros Escolares, Diputados y Senadores a la entrada en vigencia de la presente ley, será considerado como primer período”.

La modificación a la LOM fue impulsada por el Frente Renovador en tándem con el oficialismo de aquel entonces representado por Cambiemos. A ambos se les sumaron los legisladores del bloque peronista, que seguían las decisiones de los intendentes dialoguistas como Martín Insaurralde, Gabriel Katopodis y Mariano Casacallares. El Frente Para la Victoria, referenciado en los sectores kirchneristas, votó en contra.

Lamentablemente para los que pretenden volver a presentarse, la precisión textual de la reforma aprobada deja poco margen para la reinterpretación del sentido que tuvo el legislador a la hora de sancionarla.

En el conurbano los que están impedidos de sus reelecciones son muchos. La mayoría no tienen resuelta la sucesión y representa más de un problema. Son los que fueron electos hace cinco años y recién tienen el manejo directo de sus territorios.

Los más antiguos, Alberto Descalzo de Ituzaingó y Gustavo Posse de San Isidro, son dos casos típicos. El primero ya decidió. El segundo aún duda si proyectar a su hija Macarena.

En varios distritos los cambios se produjeron en las pasadas elecciones o ya estarían definidos, siempre sujeto a internas o elecciones, porque los actuales mandatarios ya lo expresaron públicamente.

Los “proscriptos” consideran que la modificación de la ley los afectó directamente porque les «cambió las reglas en medio de un mandato”. Los afectados, efectivamente, habían asumido un año antes.

El problema no sería para la gente, que siempre define con su voto a quien lo conduce, sino para la propia dirigencia en su deseo presente de ascender en la política. Sin reelección, tampoco hay demasiados lugares en las listas de candidatos para ubicarlos en espacios de relevancia y protagonismo.

“Si mirás bien, no son más de quince los que están en verdaderos problemas”, dijo un dirigente que tuvo incidencia en la reforma. “Y el inconveniente está en que no tienen descendencia directa o política para seguir con influencia en su distrito”, comentó.

El problema se expande cuando se va al interior. Allí la mayoría debería dar las hurras. “El problema sigue siendo de la política… No hay lugar para todos en las listas, pero eso, a la población, no la afecta”.

“Fue un gran error”, grita sin hacerlo un intendente que está debatiéndose su futuro. “Hasta que conoces todos los resortes y las soluciones, que suelen ser diferentes a tus deseos, lleva tiempo. Y si no tenes el consejo de un buen consejero, es muy difícil”.

Los principales líderes políticos, por diferentes circunstancias, insisten en que no apoyarán ninguna reforma. Al menos en público. Pero en privado hay consideraciones que hacen pensar que sus dichos tienen algún correlato con eso.

Máximo Kirchner ya tiene entrenada a una tropa muy importante de candidatos que pretende impulsar contra la “rosca de los intendentes tradicionales”. Sergio Massa, el autor intelectual de la medida hoy en crisis, sabe que Tigre le queda mucho más a mano y por San Fernando no debe preocuparse.

Por su parte María Eugenia Vidal insiste en hacer del “fin de las reelecciones” su caballito de batalla en cuanto Zoom participa.

¿Será la Justicia la que se anime a reinterpretar el alcance de la actual Ley Orgánica de las Municipalidades?

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