Hay prácticas que durante años quedaron naturalizadas dentro del deporte bajo una idea difícil de discutir: que “siempre fue así”. Gritos, discriminaciones, determinadas formas de vincularse, situaciones de violencia o comportamientos que se justifican como parte del “folclore” de la competencia. El desafío de discutirlas puertas adentro de un club fue uno de los ejes del taller de buenas prácticas y prevención de violencias que el Deportivo Morón realizó los días 7 y 8 de septiembre.
La actividad fue impulsada por el Departamento de Género y Diversidades de la institución, encabezado por Laura Arruiz, y contó con la participación de la Dra. Carina Henriques, integrante de la Asociación de Magistrados/as y Funcionarios/as del Departamento Judicial Morón. El encuentro se desarrolló a partir del convenio marco de cooperación institucional que vincula a ambas entidades.
Ese acuerdo contempla la posibilidad de desarrollar acciones conjuntas en distintos campos —social, cultural, educativo y deportivo— y ya había servido como marco para otras actividades de articulación entre la Asociación y el club. Pero esta vez el foco estuvo puesto en una cuestión concreta: cómo prevenir y abordar situaciones de violencia y discriminación dentro de una institución deportiva y qué herramientas tienen quienes ocupan distintos lugares dentro de ella.
“Transformar esas prácticas requiere tiempo, compromiso institucional y un abordaje colectivo”, planteó, en diálogo con No Ficción, Arruiz quien explicó que desde 2019 el Departamento de Género y Diversidades trabaja en la prevención y erradicación de las violencias y discriminaciones en el ámbito deportivo.
La responsable del área puso el acento en un concepto particularmente arraigado en los clubes: el denominado “folclore deportivo”. Según explicó, muchas expresiones y comportamientos violentos pueden quedar naturalizados bajo esa denominación, lo que vuelve más complejo identificarlos y discutirlos.

Por eso, el taller buscó ir más allá de una exposición teórica. La propuesta incluyó el análisis de casos prácticos y su puesta en relación con los marcos legales correspondientes, para que quienes participan cotidianamente de la vida institucional pudieran reconocer situaciones, responsabilidades y posibles vías de intervención.
Una mirada desde el Derecho hacia el deporte
Henriques, en tanto, aportó durante la jornada herramientas legales y un marco normativo para pensar distintas contingencias que pueden presentarse dentro de una institución deportiva. La articulación tiene además un antecedente en el trabajo que la Asociación de Magistrados/as y Funcionarios/as de Morón viene desarrollando alrededor de las cuestiones de género.
La entidad participó, por ejemplo, de la Mesa Local Intersectorial para el Abordaje Territorial de las Violencias por Razones de Género y sostiene distintas iniciativas de capacitación sobre la temática. En el Deportivo Morón, la intención fue trasladar parte de esas herramientas a quienes tienen una relación cotidiana con las distintas actividades del club.
“Entender el marco normativo concreto para el abordaje de las contingencias en el ámbito deportivo e institucional permitió un debate colectivo muy profundo”, señaló Henriques a este medio.
La participación incluyó a dirigentes, subcomisiones y cuerpos técnicos de Básquet, Handball, Futsal Femenino, Gimnasia Artística y Baby Fútbol, además de integrantes de las áreas de Juventudes y Educación.
La diversidad de sectores convocados no es un dato menor: buena parte del trabajo preventivo en un club no pasa únicamente por quienes integran un departamento específico, sino también por las personas que están diariamente al frente de entrenamientos, actividades y espacios de formación.
Arruiz remarcó justamente la importancia de que quienes trabajan y se vinculan con niñeces y adolescencias dispongan de herramientas para el cuidado, la prevención, la escucha activa y la comunicación, además de conocer cuáles son los espacios institucionales a los que pueden recurrir frente a una situación de violencia.

Del discurso a las herramientas concretas
La apuesta del Departamento de Género y Diversidades es que estas discusiones no queden circunscriptas a una jornada puntual. El objetivo planteado es avanzar en la institucionalización de políticas de cuidado y modificar progresivamente prácticas arraigadas dentro de la cultura organizacional del deporte.
En ese sentido, el taller trabajó sobre la idea de corresponsabilidad: no dejar la prevención exclusivamente en manos de un área de género, sino involucrar a los distintos actores que forman parte de la institución. Para Henriques, esa articulación también tiene una dimensión más amplia. “El camino correcto es tejer puentes sólidos entre el ámbito judicial y el social para, entre otras cosas, facilitar el acceso a la justicia”, sostuvo.
El planteo conecta dos espacios que habitualmente aparecen relacionados cuando el conflicto ya se produjo: el club y la Justicia. La experiencia impulsada en Morón busca trabajar en el punto anterior, aportando conocimientos jurídicos y herramientas de prevención a quienes forman parte de la vida cotidiana de la institución.
Desde el Departamento de Género y Diversidades plantearon que el desafío es sostener ese proceso para que los clubes puedan consolidarse como espacios de contención, transformación y crecimiento, donde la práctica deportiva pueda desarrollarse en condiciones de respeto, seguridad, igualdad y libertad.
En definitiva, la discusión no pasa solamente por qué hacer cuando aparece una situación de violencia. También por aprender a reconocerla, saber cómo actuar y construir colectivamente las condiciones para que determinadas conductas que durante años fueron justificadas como parte del deporte dejen de ser naturalizadas.







