El mapa que encendió alarmas: dónde conviven el sobrepeso infantil y la desnutrición

Un estudio de la UBA reveló que varios municipios del conurbano bonaerense, presentan niveles preocupantes de malnutrición infantil. La situación de la zona oeste.

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Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires encendió una señal de alerta sobre una realidad que crece en distintas regiones del país y que también golpea de lleno al conurbano bonaerense: cada vez más chicos presentan sobrepeso y, al mismo tiempo, retraso en el crecimiento.

La investigación, difundida por Nex Ciencia y replicada por distintos medios nacionales, construyó un mapa inédito sobre la “doble carga de malnutrición” en la Argentina. El trabajo analiza cómo conviven dos problemas que décadas atrás parecían opuestos: la obesidad infantil y la desnutrición crónica.

Y aunque las zonas más críticas aparecen en provincias del norte argentino, el conurbano -y particularmente buena parte de la zona oeste- muestra indicadores que preocupan y que reflejan el deterioro alimentario de los últimos años.

Qué significa el mapa y cómo se lee

El estudio utiliza distintas tonalidades para marcar el nivel de gravedad de cada región.

Los colores más claros representan zonas con menor coexistencia entre sobrepeso infantil y retraso del crecimiento. En cambio, los colores más oscuros indican territorios donde ambos problemas aparecen juntos con mayor frecuencia.

La clave está justamente ahí: el mapa no habla solamente de hambre ni solamente de obesidad. Lo que muestra es algo más complejo y más actual.

En palabras simples: chicos que comen todos los días, incluso con exceso de calorías, pero con una alimentación pobre en nutrientes esenciales para crecer sanos.

Eso ocurre cuando gran parte de la dieta cotidiana está basada en harinas, productos ultraprocesados, bebidas azucaradas y alimentos baratos que “llenan”, pero no nutren.

El conurbano aparece en una franja de alerta

En la provincia de Buenos Aires el panorama no es uniforme. Allí aparece el conurbano como una de las zonas con mayor concentración de situaciones intermedias y altas de malnutrición infantil.

La interpretación de los colores ubica a gran parte del AMBA dentro de categorías medias y medias-altas de coexistencia entre sobrepeso y retraso del crecimiento.

Qué pasa en la zona oeste

Dentro del conurbano, la zona oeste aparece atravesada por esa misma lógica social y alimentaria.

Municipios como Moreno y Merlo forman parte de las áreas donde el mapa muestra tonalidades más intensas en comparación con otras regiones bonaerenses.

Eso no significa que tengan los peores indicadores del país, pero sí que concentran condiciones sociales asociadas a esta problemática:

  • Altos niveles de pobreza,
  • Fuerte dependencia de comedores y asistencia alimentaria,
  • Dificultades para acceder a dietas equilibradas.

En el caso de los otros distrtios, los colores aparecen algo más moderados, aunque igualmente dentro de la franja de advertencia que marca el estudio para el AMBA.

La lectura general del mapa deja una conclusión clara: el deterioro alimentario ya no está asociado únicamente a la falta extrema de comida, sino también a la pérdida de calidad nutricional en los sectores urbanos populares.

La nueva cara de la malnutrición

Los investigadores explican que esta situación creció fuerte desde los años 90 y se profundizó con las crisis económicas recurrentes.

En muchos hogares del oeste bonaerense, sostener una alimentación saludable se volvió cada vez más difícil. Frutas, carnes, lácteos y verduras quedaron relegados frente a productos más baratos y rendidores.

Así, alimentos con mucho azúcar, grasa o harina terminan ocupando un lugar central en la dieta diaria.

El resultado es una paradoja cada vez más visible en escuelas, salitas y comedores:

  • Chicos con exceso de peso pero con déficits nutricionales
  • Anemia
  • Problemas de desarrollo
  • Dificultades de crecimiento.

Una radiografía social del presente

El trabajo de la UBA no sólo busca mostrar datos estadísticos. También funciona como una radiografía territorial de la desigualdad.

El mapa deja en evidencia que la malnutrición infantil hoy tiene una fuerte dimensión urbana y que el conurbano bonaerense aparece como uno de los escenarios donde esa transformación se expresa con más claridad.

En barrios populares del oeste, la preocupación ya no pasa únicamente por “tener algo para comer”, sino también por qué tipo de alimentos llegan efectivamente a la mesa.

Y en ese punto, el estudio aporta una señal de alerta que atraviesa de lleno a miles de familias de la región.

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