Al menos 10 personas, residentes de dos edificios en Ciudadela, municipio de Tres de Febrero, fueron atendidas en hospitales porteños entre el 9 de marzo y el 22 de abril por síntomas compatibles con esta infección, que se transmite a través de agua o alimentos contaminados. El último brote confirmado de esta enfermedad en Argentina ocurrió hace 21 años, en 2004, lo que subraya la gravedad del caso.
La alerta, publicada en el último Boletín Epidemiológico Nacional con datos de la Gerencia de Epidemiología de la Ciudad, detalla que los pacientes presentaron cuadros febriles y gastrointestinales.
En dos casos, el Laboratorio Nacional de Referencia (LNR) confirmó la presencia de S. Typhi, y en tres más se verificó fenogenotípicamente la misma bacteria. Actualmente, cuatro personas permanecen internadas, mientras otras recibieron atención ambulatoria. Además, se investiga el fallecimiento de un familiar de dos de los afectados, ocurrido el 17 de abril en un centro privado de la provincia, lo que eleva la preocupación.
Las autoridades sanitarias están en plena investigación para identificar la fuente del brote. Una pista clave apunta al agua de consumo en los edificios afectados, que comparten un mismo tanque abastecido por agua de pozo.

Según el informe, a fines de enero y principios de febrero se registró un corte de agua en la zona que duró dos semanas, lo que podría haber contribuido a la contaminación. Epidemiología de Tres de Febrero realizó visitas domiciliarias y constató esta anomalía, intensificando las sospechas sobre el suministro hídrico. El Ministerio de Salud, en conjunto con las autoridades locales, avanza con entrevistas a convivientes y familiares de los casos, además de planificar búsquedas activas entre los vecinos para detectar posibles infectados no reportados. El objetivo es claro: contener el brote y evitar su propagación.
En Argentina, los casos de fiebre tifoidea son esporádicos y poco frecuentes, detectados principalmente mediante hemocultivos en el marco de la vigilancia nacional. Este brote, sin embargo, rompe con esa tendencia y pone en alerta a toda la región.
La fiebre tifoidea, que puede causar fiebre alta, dolor abdominal y complicaciones graves si no se trata, requiere una respuesta rápida y coordinada.






