#8M: Las trabajadoras sexuales y la lucha por la inclusión

El 8 de marzo fue un día histórico para las trabajadoras sexuales de la Argentina: encabezaron la columna de la movilización del Día de la Mujer y tras un fuerte debate fueron incluidas en el manifiesto unificado por el feminismo.

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“Por primera vez se agregó el pedido de no más persecución, criminalización y violencia hacia nuestro colectivo”, celebró Georgina Orellano, trabajadora sexual y secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), afiliada a la CTA. Sin embargo, el camino hacia la inclusión en el manifiesto feminista no fue sencillo.

Dentro del movimiento de mujeres existieron tensiones porque un sector no está de acuerdo con el término trabajadoras sexuales. “Es uno de los temas que divide a las feministas, pero al mismo tiempo creíamos que en el marco del día internacional de la mujer trabajadora no se podía dejar de nombrarlo desde nuestra autodeterminación como trabajadoras sexuales”, explicó Orellano a Nenes de Antes, y contó que se llegó a un acuerdo gracias a que fueron escuchadas sobre todas las problemáticas que sufren a diario.

La secretaria general planteó la postura de AMMAR con respecto a las políticas anti trata: “no se debe utilizar el derecho penal para intentar combatir un problema social como la trata de personas”. Y argumentó que por parte de la justicia “nunca se escuchan las voces de las compañeras cuando se realizan los allanamientos, algunos sin orden judicial”.

Además, Orellano opinó que no hay ningún acompañamiento a la ley de trata con políticas públicas. “Me parece que eso es una deuda y que el movimiento de mujeres lejos de tener que confrontar con las trabajadoras sexuales, deberían direccionar su pelea y demanda al propio Estado”, reflexionó.

Al ser consultada sobre los cuidados para que el trabajo sexual no cruce hacia los límites de la trata, Orellano respondió que es necesario que “el Estado esté presente a través de derechos y garantías, y no través de persecución y criminalización”. Y advirtió: “El reconocimiento al trabajo sexual separaría a mujeres sujetas de derechos que decidimos hacer del trabajo sexual nuestro proyecto laboral, sobre aquellas que están siendo empujadas y obligadas”.

Contrapunto oficial

Zaida Gatti, a cargo del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata del Ministerio de Justicia de la Nación, es una de las funcionarias que más trabajó este tema desde el Estado, una de las pocas políticas que perdura desde tiempos del kirchnerismo.

En una reciente entrevista brindada a Tiempo Argentino, quedó claro que Gatti piensa muy diferente a AMMAR: “Desde 2008, cuando se sancionó la Ley 26.364 de Trata de Personas hasta diciembre de 2016, se rescataron 10.653 víctimas”. De esa cifra, la especialista detalló que “entre un 60% y 70% son víctimas de explotación sexual, es decir que son más de 7000 las mujeres que hemos asistido por este delito de las cuáles sólo el 2% se reconoce como víctima”.

– ¿Por qué tan pocas mujeres se reconocen como víctimas?

Una vez que una víctima entra en el circuito prostibulario empieza a naturalizar esta práctica que en términos de las víctimas, te dicen “es lo que me tocó en la vida”. Ese “lo que me tocó” significa la profunda situación de vulnerabilidad en la que se encuentran y el haber sido engañadas para ejercer la prostitución. La vergüenza que eso genera para cada una de esas mujeres, no poder volver al barrio, y para su familia. Ni hablar si llegan a aparecer en un medio de televisión o les sacan fotos. Utilizan, inconscientemente, un mecanismo de defensa en el cual necesitan de alguna manera no identificarse con esa persona que sufrió violaciones diarias, porque cada cliente es un violador.

– Dicho así suena muy fuerte…

Dentro de un prostíbulo no hay relaciones consentidas. Las víctimas no eligen con quienes estar o no. Ahí no hay ningún tipo de relación sexual, sino que hay un tipo de relación asimétrica entre el cliente y la víctima; y el explotador y la víctima. Ellas no tienen altas ganancias. Es lo que tienen para sobrevivir.

– ¿Cómo se abordan a las víctimas?

Cada caso es particular pero si te tengo que hablar protocolarmente, una vez que la víctima es abordada en el allanamiento, empezamos a desnudar el relato del tratante y le explicamos que ellas no son las que están cometiendo delitos, porque eso las aleja de su situación de víctima y es lo que los explotadores le dicen, por ejemplo, cuando son extranjeras y tienen irregularidades en los papeles. El primer paso es que conozca sus derechos y tenga acceso a la justicia. Luego, se brinda asistencia a través del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y todos los organismos provinciales, se busca integrarla al circuito formal del trabajo. Porque sino la víctima va a volver a ser captada por la red de trata. La tenés que ayudar y acompañar todos los días.

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