Se terminó el misterio del intruso de la fiscalía 2 de Morón

El martes por la mañana las oficinas de la UFI 2 aparecieron revueltas y se tejieron todo tipo de hipótesis. ¿Pero qué pasó?

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El martes temprano, las oficinas de la UFI 2 de Morón aparecieron revueltas y con algunos cajones violentados. Fuentes tendenciosas vincularon el hecho con un intento de robo y hasta con la posible sustracción de expedientes. Sin embargo, la maniobra tuvo que ver con la huida desesperada de un joven detenido que había logrado eludir a la Bonaerense durante un traslado.

Cerca de las 16 del lunes, decenas de detenidos aguardaban en los calabozos de las fiscalías de Colón al 200, Morón, luego de haber prestado declaración durante la jornada ante los funcionarios judiciales correspondientes.

A esa altura, en el edificio ya no quedaban empleados de la Justicia. Mientras tanto, en el playón que da a los fondos de la fiscalía, los presos se disponían a subir a la camioneta de la policía provincial para ser devueltos en las comisarías de la zona o en las unidades penitenciarias. Pero uno de los detenidos, de 18 años, tenía otros planes. Había logrado engañar a sus celadores simulando haber sido esposado, tapando sus muñecas con una campera, y en vez de subir al vehículo policial, enfiló para otro lado, un rincón, donde finalmente pasó desapercibido.

En el mismo momento en que la camioneta de traslado se alejaba del lugar, el precoz delincuente corrió hacia las puertas de entrada del edificio para ganar la calle. Pero se encontró con el lugar cerrado y tabicado con un banco de madera, que habitualmente acompaña la espera de los denunciantes.

Entonces, el muchacho comenzó a subir las escaleras, pero todas las puertas y ventanas estaban cerradas. Hasta que en el cuarto piso, pudo dar con una ventana sin cerrojo de la UFI 5, cuyas oficinas conocía bien porque había estado allí, rindiendo cuentas por un intento de robo, unos instantes antes.

Una vez dentro de la UFI 5, el joven accedió a un pulmón interno del edificio y por una cornisa y medianera logró acceder a una ventana de la UFI 2 que también estaba abierta. Allí, jugado, comenzó a buscar llaves y por eso habría violentado algunos cajones.

Según establecieron los fiscales Sergio Dileo y Silvana Bonini de la UFI 6, a eso de las 18, el joven salió por otra ventana de la UFI 2, alcanzó el frente de las fiscalías, llegó a una tapia y ganó su libertad.

A todo esto, la policía hizo números y advirtió que le habóa faltado entregar a un preso en la comisaría primera de Merlo, donde tenía que ser devuelto el joven. Pensando que lo habían dejado por equivocación en alguna de las otras seccionales, volvieron sobre sus pasos, sin suerte.

Por el episodio, en las últimas horas del lunes se abrió una causa penal por “evasión” que quedó en manos de la UFI 6, donde al otro día, también cayó el supuesto intento de robo en la UFI 2. No Ficción pudo saber que la principal hipótesis que manejaron los fiscales Dileo y Bonini estaba vinculada a unificar ambos hechos. Sin embargo, desde la policía y la Fiscalía General intentaron descartar esa pista.

Algunos voceros aventuraron que el hecho de la UFI 2 se había tratado de un mensaje mafioso o del intento por sustraer un expediente judicial puntual. Incluso, varios medios de comunicación se animaron a decir que tenía que ver con la reciente detención de 32 personas relacionadas con el juego clandestino en la zona oeste, que tramita en otra UFI y dos pisos más abajo.

Lo cierto es que el joven, de 18 años, estaba aprehendido por un robo simple en grado de tentativa: quiso robar una cartera en Merlo y lo agarraron. Lo más probable es que esa noche o al otro día hubiera recuperado su libertad.

Los investigadores de la UFI 6 confiaron en su olfato y ordenaron una custodia encubierta en la casa del sospechoso. Las pruebas recabadas en el lugar dieron que el muchacho podía estar en el centro Morón, donde finalmente fue recapturado ese mismo martes por la noche.

Aún falta que los rastros levantados en la UFI 2 concuerden con el sospechoso, pero las imágenes de video de al menos un vecino confirmarían su autoría. Las fuentes consultadas, indicaron que el caso estaría cerrado aunque será difícil que el imputado pague por lo que hizo: ya que en la UFI 2 no habría robado nada (un dato importante es que en un placard había armas, entre otros elementos secuestrados por otras causas) y tampoco se le podría achacar la fuga, porque estaba en condición de aprehendido. Al parecer, sí le cabría alguna sanción o falta a quienes debían trasladar a los presos esa tarde.

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