Para miles de vecinos del Oeste bonaerense, viajar todos los días a la Ciudad de Buenos Aires implica combinar dos o más medios de transporte. Tren hasta Once, colectivo hasta un destino dentro de CABA, subte para completar el recorrido: durante años, la Red SUBE permitió que esa combinación no significara pagar cada boleto como si fuera un viaje independiente.
Desde agosto, ese esquema cambió.
El principal golpe alcanza a quienes llegan a la Ciudad en tren y luego continúan el viaje en subte. En esos casos, el segundo tramo dejó de tener el descuento del 50% que aplicaba la Red SUBE. En otras palabras: el pasajero que baja del tren y entra al subte ahora paga el boleto completo.
La modificación vuelve a poner al transporte del Área Metropolitana de Buenos Aires en el centro de una disputa entre Nación, Provincia y Ciudad, pero tiene una consecuencia muy concreta para el usuario: hacer un mismo recorrido puede costar más, aunque se siga utilizando la misma tarjeta SUBE.
¿Qué cambió?
Hasta julio, la lógica general de la Red SUBE era sencilla: el primer viaje se pagaba completo, el segundo tenía un descuento del 50% y desde el tercero el descuento llegaba al 75%, siempre que las combinaciones se realizaran dentro de los 120 minutos y con una SUBE registrada.
Pero el esquema dejó de ser uniforme.
Desde agosto, si el recorrido comienza en un tren y continúa en el subte porteño, el descuento del 50% sobre el segundo viaje ya no se aplica. Lo mismo ocurre si después del tren el pasajero utiliza alguna de las 27 líneas de colectivos que circulan exclusivamente dentro de la Ciudad.
El cambio es especialmente relevante para los pasajeros del Oeste que utilizan el Sarmiento y luego necesitan continuar su viaje en la red porteña.

Un ejemplo concreto
Un vecino puede salir de su casa, tomar un colectivo hasta una estación del Sarmiento, viajar en tren hasta Once y desde allí continuar en subte.
Antes, la combinación tren + subte permitía pagar el segundo tramo con una bonificación del 50%.
Ahora, el tren se paga y el subte también se paga completo.
El valor del subte para una persona con SUBE registrada parte de $1.684 para los primeros 20 viajes del mes, aunque existe un esquema de descuentos que reduce el precio a medida que aumenta la cantidad de viajes mensuales: entre 21 y 30 viajes cuesta $1.347,20; entre 31 y 40, $1.178,80; y desde el viaje 41, $1.010,40.
Para alguien que viaja de lunes a viernes, la diferencia puede acumularse rápidamente a lo largo del mes.
La clave: no desapareció toda la Red SUBE
El cambio no significa que la Red SUBE haya desaparecido por completo.
La Ciudad mantiene el descuento cuando el primer viaje se realiza en subte, Premetro o alguna de sus 27 líneas de colectivos. En esos casos, el segundo viaje puede tener una rebaja del 50% y el tercero del 75%, siempre dentro de los 120 minutos.
También continúa el beneficio para determinadas combinaciones con trenes y colectivos de jurisdicción nacional.
Lo que quedó afuera es, fundamentalmente, el esquema que permitía que un pasajero que llegaba desde el Conurbano en tren pudiera continuar en subte con el 50% de descuento.
El Gobierno porteño explicó que la integración dejó de aplicarse en esas combinaciones porque Nación dejó de financiar los cruces entre servicios de distintas jurisdicciones. Según la explicación difundida por CABA, la Ciudad había asumido durante los últimos meses el costo de esas bonificaciones mientras continuaban las negociaciones.
El problema viene de antes
La fragmentación del sistema no comenzó ahora.
En septiembre de 2024 ya se había producido un cambio importante: los colectivos provinciales y municipales bonaerenses dejaron de reconocer la Red SUBE cuando eran utilizados como segundo viaje.
En aquel momento, la Provincia argumentó que no contaba con recursos para cubrir la diferencia después de la reducción de subsidios nacionales. El Gobierno bonaerense sostuvo que Nación debía garantizar el financiamiento del boleto integrado.
Así, lo que originalmente funcionaba como una red integrada de transporte fue quedando dividido según quién administra y quién subsidia cada servicio.
El resultado es un sistema cada vez más difícil de explicar para el pasajero: el descuento depende no sólo de cuántos viajes hace, sino también de qué medio utiliza primero, qué medio utiliza después y bajo qué jurisdicción funciona cada línea.
¿Cuánto cuestan hoy los distintos transportes?
El nuevo cuadro tarifario del AMBA muestra además una fuerte diferencia entre los valores según el tipo de servicio.
En los colectivos porteños, la tarifa con SUBE registrada parte de $852,90 para recorridos de hasta 3 kilómetros. En los colectivos bonaerenses, el mínimo es de $1.111,19, mientras que las líneas de jurisdicción nacional parten de $742,81.
En los trenes metropolitanos, las tarifas dependen de la sección recorrida. Y el subte porteño tiene una tarifa de $1.684 para los usuarios con SUBE registrada que realizan hasta 20 viajes mensuales.
La diferencia entre jurisdicciones se vuelve así otro dato central de la discusión.
Para un pasajero que vive en el Oeste y cruza todos los días la General Paz, el costo final del viaje no depende de una sola tarifa: se arma con la suma de varios boletos y de los descuentos que efectivamente pueda aplicar.

¿Quiénes siguen teniendo beneficios?
Hay una excepción importante: quienes cuentan con la Tarifa Social Federal mantienen un descuento del 55% sobre la tarifa de referencia, de acuerdo con la información oficial de SUBE. El beneficio alcanza, entre otros grupos, a jubilados y pensionados, titulares de AUH y AUE, beneficiarios de Progresar, trabajadores de casas particulares y personas que cobran determinadas pensiones o programas sociales.
La Tarifa Social puede combinarse con los beneficios de la Red SUBE cuando la combinación está contemplada dentro del esquema vigente.
Por eso, para quienes tienen ese atributo, el impacto del cambio puede ser diferente al de un pasajero que paga la tarifa general.
Un conflicto que vuelve a poner al Conurbano en el medio
Detrás de la modificación hay una discusión de fondo: quién paga el costo de integrar el sistema de transporte metropolitano.
Nación sostiene que redujo el financiamiento de determinadas combinaciones entre jurisdicciones. Desde la Ciudad, en tanto, explicaron que durante meses asumieron parte de ese costo y que ahora modificaron el esquema. La Provincia ya había protagonizado una disputa similar en 2024 por el financiamiento de la Red SUBE.
Según datos difundidos por La Tecla y también consignados por Clarín, la Ciudad destina alrededor de $15.000 millones al sistema de transporte y unos $2.000 millones estaban vinculados al costo del boleto integrado.
En el medio quedan los pasajeros.
Y en el Oeste, donde miles de personas necesitan combinar colectivo, tren y subte para llegar a sus trabajos, universidades, hospitales o trámites en Capital, la discusión presupuestaria termina teniendo una traducción directa: más plata para viajar o la necesidad de buscar recorridos alternativos.
¿Qué tiene que recordar un pasajero del Oeste?
La regla práctica, desde agosto, es esta:
- Tren → subte: el descuento del 50% ya no se aplica al subte.
- Tren → colectivo porteño: tampoco se aplica el descuento sobre ese segundo viaje.
- Subte → tren: el descuento sobre el segundo viaje ferroviario continúa.
- Subte → colectivo incluido en la Red SUBE: se mantiene el esquema de descuentos.
- Primer viaje en subte, Premetro o colectivo porteño: puede habilitar el descuento para el segundo tramo.
- Colectivo bonaerense como segundo viaje: continúa fuera del beneficio.
- Para acceder a los beneficios correspondientes, es necesario utilizar una SUBE registrada y respetar las condiciones de tiempo y combinación.
La información oficial también dispone de un simulador para calcular el costo de distintas combinaciones de transporte.
En síntesis
La Red SUBE no desapareció, pero dejó de funcionar como una red verdaderamente integrada para buena parte de los recorridos que realizan los habitantes del Conurbano.
Para quien viaja desde el Oeste, el cambio más sencillo de entender es también el que más puede sentirse en el bolsillo: si primero toma el tren y después el subte en la Ciudad, ya no tiene el 50% de descuento que tenía hasta julio sobre ese segundo tramo.
En un sistema donde los boletos aumentan y los subsidios se discuten entre Nación, Provincia y Ciudad, cada combinación empieza a tener su propia letra chica.
Y para el pasajero, esa letra chica puede terminar siendo la diferencia entre llegar a fin de mes con el presupuesto justo o tener que sumar un nuevo gasto al viaje de todos los días.







