Merlo: Un mono tití fue rescatado por una joven pareja en una osada maniobra

Se lo arrebataron de las manos a comerciantes ilegales, para llevarlo a un refugio de ejemplares exóticos rescatados.

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Gracias al arrojo y el amor por los animales de una joven pareja, un pequeño mono tití, primate característico de la zonas del Amazonas, fue rescatado, en medio de una arriesgada acción, de las garras de una red de traficantes de animales exóticos, en el partido de Merlo.

La historia fue protagonizada por Milagros, de 25 años, que además del decidido apoyo de su novio, David, de 30, tuvo el respaldo de la Dirección de Fauna y Flora bonaerense y de grupos proteccionistas.

El lunes último, la pareja simuló la compra del primate a los vendedores ilegales, para en una osada acción quitárselo de las manos y finalmente derivarlo a un refugio de animales perteneciente a una fundación en el partido de Luján.

Todo se inició cuando Milagros, siempre atenta a las publicaciones de grupos proteccionistas y publicaciones de animales, observó que el juvenil primate era ofrecido en publicaciones de la red social Facebook, desde la cual se ofrecerían otros ejemplares exóticos.

“Primero lo vi en un grupo de Liniers, le avisé a la Dirección de Fauna y a un grupo de chicas proteccionistas. Les dije que hay un grupo de personas que estaba vendiendo un monito. Como no me dijeron mucho qué había que hacer, decidimos rescatarlo”, contó la joven a No Ficción Web. 

Fue entonces cuando la operación rescate se puso en marcha. Milagros se contactó con los vendedores ilegales simulando interés en la compra del animal y le señalaron que el precio era de 600 mil pesos. “Me dijeron que ya tenían otras personas interesadas y que me tenía que apurar”, mientras que mencionó que el perfil de los vendedores estaba a nombre de un tal Leonardo Ayrala.

Una parte importante del rescate fue la de convencer a un chofer de una aplicación de participar en la arriesgada acción. “Es increíble que le explicamos todo al chofer de DiDi, que nos íbamos a traer el mono y que tenía que salir rápido del lugar, y accedió”, recordó.

La pareja se dirigió a un lugar alejado del centro de Merlo, donde fue convocada por los vendedores. “Nos acercamos a una zona de calles de tierra y pensando que se iba a dificultar la salida, le pedí que salga a una zona asfaltada”, contó.

Milagros indicó que en un momento aparecieron dos hombres de unos 40 años, “en shorts y ojotas, con el mono en una caja: Cuando lo vieron a David lo miraron con recelo, pero él atinó enseguida a agarrar la caja y a subirse al auto. Yo intenté hacer lo mismo, pero se dieron cuenta y me retuvieron, por lo que el coche arrancó sin mí y uno de ellos me robó el celular, aunque pude escapar corriendo hasta el auto y nos fuimos”, añadió.

Una vez que se concretó la operación, la joven se puso en comunicación nuevamente con la Dirección de Fauna: “Les dije, ya tengo el mono que vendían. Ahora ¿Qué tengo que hacer?”. La respuesta no tardó en llegar, con la fundación “Campo Bianco”, que posee un refugio de animales rescatados, en su mayoría primates y aves tropicales, en la zona rural del partido de Luján.

Juan y Jorge, dueños del lugar, nos contaron de todos los animales rescatados que cuidan ahí y me pareció maravilloso, y que el monito quedaba en buenas manos”, concluyó Milagros, quien llegó con su novio a la propiedad rural, gracias a una proteccionista, que los llevó en su auto.

Pequeño e histriónico

El mono tití es considerado el primate más pequeño del mundo, ya que apenas llega a medir entre 14 y 16 centímetros, sin contar su cola, extensa en relación con la totalidad de su cuerpo.

El sitio del zoo de Madrid señala que “un tití adulto puede caber perfectamente en la palma de una mano. Su cola, más larga que el cuerpo -entre 15 y 20 centímetros-, la utilizan para el equilibrio”.

Se trata de una especie que tiene su principal hábitat en el Amazonas, en bosques compartidos por Brasil, Colombia, Perú y Ecuador. Mientras que su mundo consiste en las copas de los árboles, se alimentan de frutas, insectos, hojas y en ocasiones pequeños reptiles.

De acuerdo con el portal español, “los monos tití son muy expresivos. Al igual que los humanos, transmiten sus emociones con movimientos de orejas, labios y párpados que se reflejan en los diferentes gestos de sus caras. Para comunicarse entre ellos, estos pequeños simios hacen chasquidos, gritan fuertemente y usan sus llamadas vocales para advertir el peligro o fomentar el apareamiento”.

“La desaparición de bosques a manos del hombre y el tráfico ilegal que comercializa estos animales como mascotas están provocando que las poblaciones de esta especie se vean seriamente reducidas”, ilustra el Zoo Madrid.

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