La diputada nacional de Unión por la Patria Mónica Macha presentó un proyecto de la ley contra el hostigamiento digital y otra iniciativa para dar respuesta a la suplantación de identidad, dos delitos que crecieron aceleradamente desde la pandemia de coronavirus.
Se trata de leyes complementarias a la «ley Olimpia», que reconoció la violencia digital de género pero no creó tipos penales para una sanción efectiva y ejemplificadora.
En el caso de la ley contra el hostigamiento digital, la legisladora de Nuevo Encuentro propone ampliar los alcances del proyecto de «ley Belén» que la propia Macha había presentado y que sancionaba la difusión de material íntimo sin consentimiento con fines de extorsión.
Este nuevo proyecto incluye la llamada “sextorsión” pero no se limita a ese fenómeno, dado que busca dar respuesta a toda la gama de modalidades de acoso que reciben mujeres en entornos digitales.
Esto incluye persecuciones, intimidaciones, acecho, “stalking” o vigilancia digital y “doxxing”, que implica la difusión no consentida de datos personales, sean o no de naturaleza íntima o sexual.

En los fundamentos, Macha analizó que el hostigamiento digital es una modalidad de violencia que “la mayoría de las mujeres ha atravesado y no solo puede ser perpetrado por un vínculo sexoafectivo o un ex vínculo sexo afectivo, sino que también puede ser ejercido por cualquier usuario” digital.
Además, advirtió que “el mundo virtual es una extensión del mundo analógico, y por lo tanto «es un lugar donde se reproducen las mismas prácticas sexistas y misóginas».
Estadísticas contundentes
De acuerdo a una encuesta del 2021 sobre ciberacoso, «el 84% de las mujeres sufrieron hostigamiento digital», en tanto que el 72% de las encuestadas sufrió o conoce a alguien que recibió mensajes, emojis, memes con contenido sexual sin consentimiento».
A su vez, “el 48% fue presionada a enviar una foto intima incluso después de decir que no, o conoce a alguien que le sucedió”, mientras que “el 43% sufrió que la pareja le revise las cuentas de mail o redes sociales o conoce a alguien que le sucedió”.
Por último, de la encuesta se deprende que “8 de cada 10 mujeres se sintió incomoda con las situaciones de control de su actividad virtual por parte de sus parejas”.
Suplantación de identidad, otro delito en ascenso
Durante la actividad en la Cámara de Diputados, Macha también presentó el proyecto de ley contra la suplantación de identidad.
Ésta se define como «la acción de quienes se hacen pasar por otra persona, creando un perfil falso en las redes sociales o la web, o utilizando la imagen o los datos personales de otra persona para crearse una identidad digital, con la finalidad de causar un perjuicio a terceros o de cometer un ilícito”.
La primera finalidad de estas prácticas de suplantación tiene que ver con estafas cibernéticas o fraudes financieros a través de la creación de perfiles falsos de marcas o empresas para defraudar a los clientes.
Una práctica habitual es la que desarrollan portales «truchos» que utilizando falsadamente la identidad de marcas o compañías se apropian de los datos de tarjetas de crédito o débito de personas para incurrir en estafas.

También se ponen en práctica maniobras fraudulentas para obtener datos personales de usuarios y luego utilizar esa información mediante una ingeniería social para estafar a terceros.
La segunda finalidad consiste en extorsionar a personas conocidas mediante suplantación de identidad, ya sea para “difamar o instigar abusos sexuales, difundir sus datos personales, material íntimo, sexual o de desnudez, para realizar acosos digitales, extorsiones”, etcétera.






