La mano invisible lo bolsiquió: Milei compró caro un bien inútil

El periodista y consultor, Nicolás Bevilacqua, analiza el rol que tuvo el armado de La Libertad Avanza en la derrota electoral en el conurbano.

Nicolás Bevilacqua
Nicolás Bevilacqua

Es un viernes de septiembre post electoral en la provincia de Buenos Aires. Los análisis políticos, cientistas y periodísticos tienen un común denominador: el gobierno de Milei fue aplastado en las urnas.

Pero el radio pasillo es más interesante. Ahí, dónde se cocinan las verdades a fuego lento, se sabe con lujo de detalles lo que nadie quiere contar públicamente. Le vendieron un aparato vacío. «Veamos cómo se dio el proceso electoral y el que sabe mas o menos cómo hay que manejarse en una disputa territorial se da cuenta que lo bolsiquearon (a Milei)«. La voz autorizada es la de una persona de la primera sección electoral bonaerense. Uno de La Primera que, a esta altura del partido, habla con dirigentes de todos los colores casi con la misma frecuencia y la misma confianza. Un conversador. Un político de bar, sin oficina. «De los de antes, ja», se auto define con nostalgia. Con muchas batallas sobre el lomo y con tantas traiciones como lealtades, agrega quien suscribe.

Mucha información para desgranar.

El papelón político de los libertarios tiene dos planos. Uno evidentemente público: derrota electoral por más de 10 puntos contra un adversario diezmado, sin conducción y con su ex jefa política presa. Fin

El otro parece, hasta el momento, más profundo y avergonzante. Le comieron el caballo al presidente. ¿Quiénes? La casta, su casta. Esa que primero alquiló y después compró, pero nunca le respondió.

Lo vieron desesperado, solo e inexperto, con menos conurbano que Patio Bullrich. Con una terminal vieja y conocida: Sebastián Pareja y los 40… Hicieron lo que saben hacer cada dos años. Se vendieron caros y necesarios, como las ofertas de un black friday, pero en el medio la gente, un país, un gobierno.

La plata para la operatoria electoral se esfumó unos días antes del 7 de septiembre. Heridos por acá y millonarios por allá por doquier.

Hasta el momento lo que se puede aseverar sin dudas y sin eufemismos es que el armado de la provincia de Buenos Aires en un 90% responde a personajes desechados hace mucho tiempo, incluso por la denominada casta.

La aparición de Javier Milei los sacó del ostracismo y los obligó a replegarse nuevamente. Entusiasmados por abandonar la marginalidad, sacaron pecho, se cambiaron las ropas, adoptaron un lenguaje “libertario” y que comience el show.

En recuerdos de algunos pocos, rememoramos con certeza que la última gran aparición de esta banda fue allá por 2009 cuando, ahí sí de verdad apuntaron los cañones, pelearon cuerpo a cuerpo la elección que ganó Francisco De Narváez a Néstor Kirchner en un ajustado 34% a 32%.

Así las cosas y a pocas semanas de un nuevo escrutinio en la provincia de Buenos Aires, veremos si el despliegue operativo ofertado se ejecuta o el aparato que vendieron sigue vacío.

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