Josefina Mendoza, de la expulsión de la UCR a la decepción de Finocchiaro

Ya sin diálogo con sus ex compañeros del distrito, la diputada nacional espera con incertidumbre que en octubre su delfín entre al HCD.

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«Josefina Mendoza no volvió más desde que la expulsamos del comité de la UCR La Matanza». La frase, dicha por uno de los referentes más visibles del radicalismo local, todavía tiene tintes de bronca. Es que aún duele «la traición» de principios de julio, cuando la diputada nacional relegó al partido de la lista de Juntos por el Cambio y cerró filas con el macrista Alejandro Finocchiaro a instancias de su jefe político, el vicegobernador Daniel Salvador. Pero ahora los números hablan por sí solos y la joven dirigente quedó entre las puertas cerradas de la UCR local y un candidato que tiene una misión casi imposible: revertir el 40% de ventaja que le sacó el peronista Fernando Espinoza.

El premio consuelo que le queda a Mendoza es que Guido Goluscio, el hombre de su riñón, pueda ingresar al Concejo Deliberante (HCD). Si los resultados de las PASO se repiten y Juntos por el Cambio obtiene el 20% de los votos, la diputada nacional -a la que aún le restan dos años de mandato- tendrá una bocanada de alivio. Pero si la lista pierde caudal de votos como ya se puede ver en los primeros sondeos post primarias a nivel nacional, tanto Mendoza como la golpeada UCR quedarían una vez más sin representación legislativa en La Matanza.

«Para salvar las ropas debe estar esperando que entre Guido, que lo puso ella, así que está callada esperando eso», reafirma el dirigente de la UCR local que ya no oculta su enojo con Mendoza. Mientras tanto, la diputada intenta focalizarse más en la campaña nacional y provincial con ideas como «reconocer los errores, ser humildes y convocar al diálogo amplio». Las mismas iniciativas que el radicalismo local le recriminó cuando fue expulsada del partido. Aunque vale aclarar, un desplazamiento al que aún se resiste.

Mayor debilidad

Mendoza se mostró en el distrito el 7 de agosto, cuando en la Casa del Vecino de Lomas del Mirador dio una charla a los fiscales de Juntos por el Cambio, y luego el domingo de las PASO cuando fue a votar. Desde entonces, el resultado de las elecciones y la relación irreconciliable con el radicalismo matancero la alejaron de la actividad territorial en el municipio. Ya no hay vuelta atrás: expulsada y con su apuesta a que Finocchiaro repita el 20% en octubre, la diputada podría quedar en una situación de mayor debilidad en el distrito.

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