La impresión 3D ya no se limita a la fabricación de objetos de plástico. En Hurlingham, un grupo de investigadoras de la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) avanza en el uso de esta tecnología para producir piezas metálicas destinadas a una de las actividades más exigentes del país: la industria nuclear.
El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Investigación Aplicada para la Producción y el Trabajo (LIAPT) y cuenta con la participación de la empresa CONUAR, dedicada a la fabricación de componentes para el sector nuclear argentino. La iniciativa forma parte de un convenio de cooperación entre ambas instituciones.
La investigación se enfoca en la impresión 3D de acero inoxidable y aleaciones a base de níquel, materiales capaces de soportar altas temperaturas, condiciones extremas y exigencias técnicas propias de este tipo de industria.
Uno de los aspectos centrales del trabajo es el estudio de la tecnología conocida como LMD (Laser Metal Deposition), un sistema que utiliza un láser para fundir metal y construir piezas capa por capa. Para ello, el equipo utiliza un brazo robótico disponible en la universidad.

Actualmente, las investigadoras trabajan en las etapas iniciales del proceso: desde la preparación digital de los modelos hasta el control de parámetros como la deposición del material, la temperatura y la fusión del metal durante la fabricación.
Según informó la universidad, ya se obtuvieron las primeras probetas impresas en acero inoxidable y los resultados fueron presentados en un congreso internacional organizado por la Sociedad Argentina de Materiales (SAM).
La próxima etapa consistirá en aplicar los conocimientos obtenidos a la fabricación de una pieza prototipo de interés para el sector nuclear. Más adelante, el equipo buscará avanzar en las tareas de evaluación y acondicionamiento necesarias para que estos componentes puedan utilizarse en entornos industriales reales.
Además del desarrollo tecnológico, el proyecto apunta a fortalecer la vinculación entre la universidad pública y el sector productivo. La iniciativa también contribuye a la formación de profesionales especializados en manufactura aditiva, una tecnología que gana protagonismo en industrias estratégicas por su capacidad para reducir desperdicios, fabricar geometrías complejas y acelerar tiempos de producción.






