El calvario del docente que pasó casi 3 años preso por una denuncia de abuso y lo liberaron porque era inocente

Era profesor de Educación Física en la Escuela Primaria 210 del Barrio Nicole, en Virrey del Pino. La última vez que dio clases, en abril de 2022, fue cuando le informaron de la acusación y lo apartaron de su cargo.

por
por

Dos años, seis meses y diez días. Ese fue el tiempo que pasó tras las rejas un profesor de educación física de La Matanza luego de que la madre de una alumna de 12 años lo denunciara por abuso sexual agravado por el uso de arma blanca. El caso, que pegó de lleno en la docencia del distrito, salió a la luz la semana pasada porque un fallo judicial demostró que el acusado era inocente y ordenó su inmediata liberación.

Se trata de M. T., un profesor de 56 años que daba clases en la Escuela Primaria 210 del Barrio Nicole, en Virrey del Pino y que hoy desde su casa le contó a No Ficción el calvario que vivió junto a su familia: «yo estaba por jubilarme, porque tenía 30 años en la docencia, y cuando terminé de meter los papeles, me avisa el director que la madre de una alumna a la que yo no le daba clases me había denunciado y que tenían que activar el protocolo y apartarme«.

Eso fue el 25 de abril de 2022. La denuncia en su contra fue tres días antes, el 22, cuando una mujer se hizo presente en la comisaría de Virrey del Pino para decir que el profesor de educación física abusó sexualmente de su hija de 12 años. Esa fue la última vez que M. T. iba a dar clases en su escuela, pero aún no lo sabía.

«Yo no era profesor de esa alumna, porque tenía otros cursos, de hecho, ni la conocía, y eso se le informó a la familia, pero la madre igual me denunció diciendo que su hija le había contado que yo crucé toda la escuela con un cutter para amenazarla, sacarla de su clase de educación física y que me la llevé a un aula donde cerré con llave la puerta para abusarla«, contó M. T. sobre aquellos primeros días.

La acusación terminó siendo de «abuso sexual agravado por el uso de arma blanca». En un primer momento, M. T. pensó que su caso era uno más de los que saltaba como una presunta violación en la escuela, que luego se comprobaba que se había dado en el seno intrafamiliar. Es que las pruebas que tenía a su favor eran muy contundentes: el testimonio de la otra docente de educación física, la triste realidad da la escuela donde las puertas ni siquiera tienen cerradura y la falta de precisión de cuándo habría ocurrido el hecho.

Además, el sindicato docente SUTEBA Multicolor plasmó su apoyo, al que se sumaron sus propios compañeros. «Fueron días de asambleas, colegas que marcharon y me acompañaron, porque nosotros sabemos que en un 95 por ciento los abusos sexuales son intrafamiliares, y en algunos casos se denuncia a la escuela para encubrir al verdadero abusador«, recordó. Lo único «bueno» fue que no sufrió ataques ni golpes de los padres de la alumna.

Sin embargo, cuatro meses después la pesadilla fue peor: el 17 de agosto fue allanada su vivienda y M. T. quedó detenido preventivamente en cárcel común. La situación impactó de lleno en el seno de su hogar: «Tengo a mi esposa, que es docente también, y tenemos dos hijos jovenes, que sufrieron todo el proceso, que me iban a visitar en los distintos lugares que estuve, porque cuando una persona cae presa, toda la familia cae presa«.

Desde ese momento, pasó por tres cárceles: primero fue a la penitenciaría que tiene la DDI de San Justo, luego a la Unidad 56 de Virrey del Pino, y por último a la Unidad 1 Lisandro Olmos de La Plata. Allí llegó cuando el 23 de noviembre del 2023 el Tribunal Oral en lo Criminal n° 5 de La Matanza lo condenó, en un fallo dividido donde dos jueces dijeron que estaba probada su culpabilidad, pero otro consideró lo contrario.

Puede sonar insólito, pero el Poder Judicial es así: el profesor, ahora absuelto, compartió por error casi tres años de cárcel con violadores con condenas firmes. «Por suerte fui a lugares seguros, es que los acusados de este tipo de delitos tienen resguardo, y después cuando en la cárcel me fueron conociendo se dieron cuenta de mi inocencia y siempre me trataron bien», confesó.

En la cárcel de Olmos, ya jubilado, el profesor estudió la carrera de Periodismo que dicta la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) dentro del penal. «Hice hasta la mitad, y me faltan 15 materias, que las voy a terminar», aseguró M. T., con más esperanza en el futuro de la que tuvo en los últimos años.

«Se había demostrado mi inocencia en el juicio. Creo que todo esto la familia lo hizo para encubrir al verdadero agresor y hacerle un juicio millonario a la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia; la justicia se sacó el caso de encima. La verdad que fue una cobardía por parte de los jueces», puntualizó M. T.

Pero la sentencia que más esperaba llegó el 27 de febrero pasado, cuando la Sala III de la Cámara de Casación Penal de La Plata revisó su condena y emitió un fallo unánime donde absolvió al profesor, dijo que la causa fue mal investigada y ordenó una nueva pesquisa para dar con el verdadero abusador de la adolescente.

Desde el SUTEBA Multicolor convocaron a una conferencia de prensa este miércoles, donde manifestaron que «el fallo absolutorio de la Cámara de Casación penal puso fin a una situación enormemente injusta, pero que se extiende cada vez más sobre las y los docentes, el riesgo de ser acusados de vulneración de derechos sobre los estudiantes, sin que la justicia busque a los verdaderos responsables».

«Más allá de lo vivido, intento quedarme con lo positivo de esto, y es que siempre intenté seguir igual, sin esconderme, sin borrar mi nombre de las redes sociales, y lo hice así porque no tenía nada que esconder», ensayó un balance el profesor. «No me fui ni me voy a ir de La Matanza, voy a terminar la carrera de periodismo y ver qué me depara», proyectó. M. T. ya está en su casa, con su familia, donde el Poder Judicial dice que debe estar.

En esta nota se habla de: