Mientras los focos de incendio siguen activos en la región patagónica generando indignación y tristeza en la comunidad, el área semi urbana de la Zona Oeste empieza a respirar tras uno de los veranos con más tensión por el fuego en pastizales y campos. Así lo confirmó No Ficción, que consultó a los cuerpos de Bomberos Voluntarios que encendieron sus alarmas y pidieron concientizar a los vecinos.
Virrey del Pino, una de las zonas con más ruralidad de La Matanza, tuvo solo en enero 116 incendios de pastizales y campos. La información fue brindada a este medio por Jorge Torres, encargado del Destacamento N° 5 de dicha localidad, que dio esa cifra para «los 31 días del primer mes del año, de los cuales algunos eran de magnitud, porque tuvimos casos de incendios de campo cercanos a madereras«.
Torres aseguró así que «enero fue bastante caótico, porque hay muchos campos con malezas secas y un poco de temperatura y se propagan los incendios». Por ello, el encargado de Bomberos de Virrey del Pino tuvo que «solicitar que me dieran una mano con personal del destacamento central del Ramos Mejía, porque si bien somos 20, no dábamos a basto, porque los incendios de pastizales parecen fáciles, pero cuando son diarios es agotador».

La situación no solo se dio en La Matanza. Facundo Macek, sub oficial ayudante mayor de Bomberos de Moreno también reveló que «este verano fue un poco más atareado que veranos anteriores, pero hay un cierto ciclo de que un enero es tranquilo y luego la situación se complejiza». Por suerte, aclaró que «dada la urbanización que hubo, los incendios de pastizales o zonas verdes fue reduciendo la cantidad de servicios de este tipo».
Consultado por las diferencias con lo que está sufriendo la Patagonia, Macek graficó: «lo que pasó en El Bolsón es porque hay casas dentro de la vegetación, por lo que no hay mucha limitación que se le puede hacer el fuego». Sin embargo, advirtió que «en el conurbano es clave mantener corto el pasto de las casas si tenés un pastizal cerca, más si hay una condiciones de precariedad, con casillas humildes en entornos de vegetaciones no controladas».
Para que se viva una situación de gravedad que pueda afectar a las viviendas de la zona rural del conurbano, el Bombero de Moreno dijo que «hay una condición que se tiene que dar, que es que el pastizal sea copioso cerca de la construcción, por lo que si no tenés el pasto alto cerca de la vivienda se minimiza el riesgo de propagación, y es una de las cosas que observamos cuando vamos a atender estos casos».
La situación se agrava a medida que avanzan los kilómetros. Por ejemplo, en el Municipio de Cañuelas se registró el domingo 26 de enero un incendio forestal de grandes dimensiones en el kilómetro 80 de la Ruta 205, que obligó a solicitar apoyo a las demás unidades de la institución, incluyendo las de cuartel central y destacamentos; así como a dar aviso a otros cuerpos que integran la Federación Bonaerense de Bomberos y a la Región Centro de la Federación de Asociaciones de Bomberos Voluntarios de la Provincia de Buenos Aires.

El área afectada por el incendio en Cañuelas fue un campo de Uribelarrea de aproximadamente 150 hectáreas, que conllevó todo un operativo de prevención para que las llamas no se extiendan hasta las viviendas y no haya accidentes de tránsito debido al humo que disminuía la visibilidad en la ruta.
Ante los casos, la pregunta que surge es qué motiva estos incendios. No Ficción consultó a investigadores del área de Ecología de una importante universidad de la zona oeste, que prefirieron no hablar al respecto debido a las sospechas de una actividad sumamente delictiva, donde «hay una intencionalidad vinculada a la toma de terrenos».
Sería una sospecha similar a la que hoy rodea a La Patagonia: los incendios son para incentivar los negocios inmobiliarios, con la diferencia que los del conurbano tendrían como protagonistas a las clases bajas desesperadas por conseguir un techo donde vivir.
Sin embargo, esta versión hoy no es tan avalada por los Bomberos de Moreno. «Actualmente disminuyó mucho lo que eran las quemas de pastizales para hacer una posterior toma del lugar, pero en algunos casos sigue pasando, y después el gran porcentaje son los descuidos, puntualmente cuando la gente en un horario de la tarde quema ramas o basuras, en descampados o esquinas y eso aumenta la posibilidad de expandirse», dijo Macek.

Torres, por su parte, remarcó que «algunos incendios fueron intencionales, pero otros no, porque la gente quema basura y se va, pero con el viento se va propagando y cuando te querés acordar tenés un kilómetro de incendio, que si llega a tomar árboles y arbustos se forma un fuego bastante grande».
El Bombero de Moreno advirtió que «el control que tiene la gente depende, porque algunos lo dejan al fuego y se propaga, por eso hemos tratado de hacer notar que hacer quema de basura, ya sea controlada, es un riesgo, más con las condiciones térmicas, si la gente no hiciera quemas habría menos incendios, sin dudas«.
La situación deja en evidencia que ha escalado este problema en medio de un escenario climático cada vez más caluroso. Por eso, los Gobiernos Locales deberán trabajar en la concientización y prevención de las quemas de basura y pastizales, para así evitar postales dramáticas donde el fuego se vuelve incontrolable.






