Provincia de Buenos Aires: el epicentro del aumento de la mora y el endeudamiento que golpea a familias y empresas

Un informe del Centro CEPA advierte que el deterioro del crédito ya no es un problema financiero aislado, sino un reflejo de la creciente fragilidad económica. En el principal distrito del país, donde vive casi cuatro de cada diez argentinos, el aumento de la mora coincide con la pérdida de empleo, la caída del poder adquisitivo y un consumo cada vez más sostenido por el endeudamiento.

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La Provincia de Buenos Aires vuelve a aparecer en el centro de las estadísticas económicas. Esta vez no por la inflación ni por el empleo, sino por un fenómeno que crece silenciosamente: cada vez más familias y empresas tienen dificultades para cumplir con el pago de sus deudas.

El último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que el incremento de la morosidad ya atraviesa a prácticamente todos los segmentos del crédito y refleja un cambio profundo en la economía cotidiana: el financiamiento dejó de ser una herramienta para crecer y comenzó a utilizarse, cada vez más, para llegar a fin de mes.

Para el conurbano bonaerense —y particularmente para la zona oeste, donde conviven una fuerte presencia de trabajadores asalariados, comerciantes, pequeñas industrias y empleo informal— los datos adquieren una relevancia especial. La dinámica económica local depende en gran medida del consumo interno, y cuando las familias comienzan a atrasarse en el pago de tarjetas, préstamos personales o créditos otorgados por billeteras virtuales, el impacto termina alcanzando también a los comercios de cercanía y a las pequeñas empresas.

Buenos Aires concentra los principales síntomas

La provincia reúne cerca del 38% de la población argentina y, al mismo tiempo, exhibe algunos de los indicadores sociales más deteriorados desde fines de 2023. Según el Observatorio Económico del propio CEPA, el distrito perdió decenas de miles de empleos registrados, registra una desocupación superior al promedio nacional y sufrió una de las mayores caídas del salario real privado del país.

Ese escenario ayuda a explicar por qué aumenta la mora.

Cuando los ingresos dejan de alcanzar, muchas familias recurren primero a la tarjeta de crédito. Luego aparecen los préstamos personales, los adelantos de sueldo y, finalmente, los créditos ofrecidos por billeteras virtuales o entidades no bancarias. El problema comienza cuando una deuda se paga tomando otra nueva.

El informe sostiene que ese mecanismo ya dejó de ser excepcional para convertirse en una práctica extendida.

El crédito dejó de financiar proyectos y pasó a sostener el consumo

Durante años, acceder a un préstamo podía significar comprar un automóvil, ampliar una vivienda o invertir en un emprendimiento.

Hoy la lógica es distinta.

Una parte creciente de los créditos se utiliza para pagar alimentos, medicamentos, tarifas de servicios públicos o simplemente cancelar vencimientos anteriores.

En otras palabras, el financiamiento comenzó a reemplazar al ingreso.

Ese cambio resulta especialmente preocupante porque incrementa el riesgo de incumplimiento incluso entre personas que históricamente mantenían un buen comportamiento financiero.

También las empresas muestran señales de alarma

El deterioro no afecta únicamente a los hogares.

El estudio observa que también aumenta la irregularidad en los créditos tomados por empresas, especialmente entre pequeñas y medianas firmas.

Para muchos comercios e industrias del conurbano el problema tiene una doble dimensión.

Por un lado, venden menos porque cae el consumo.

Por otro, enfrentan mayores costos financieros para sostener el capital de trabajo.

Cuando ambas situaciones ocurren simultáneamente, la capacidad de pago comienza a deteriorarse.

En municipios de la zona oeste, donde predominan las pymes industriales, talleres, distribuidoras y comercios barriales, esta realidad se traduce en menores niveles de inversión, dificultades para reponer stock y mayor cautela a la hora de contratar personal.

Las billeteras virtuales ganan protagonismo

Uno de los aspectos más novedosos del informe es el crecimiento del crédito otorgado fuera del sistema bancario tradicional.

Las fintech y billeteras digitales multiplicaron su participación durante los últimos años gracias a procesos de aprobación rápidos y requisitos mínimos.

Sin embargo, esa expansión también vino acompañada por mayores niveles de mora.

En muchos casos se trata de préstamos pequeños, pero con costos financieros elevados y plazos muy cortos, lo que incrementa la probabilidad de incumplimiento cuando los ingresos familiares pierden capacidad de compra.

Una señal que excede al sistema financiero

Los especialistas suelen considerar a la mora como un indicador adelantado de la economía.

No solamente muestra quiénes dejan de pagar.

También permite anticipar problemas futuros sobre el consumo, la actividad económica y el empleo.

Cuando aumenta la cantidad de personas que ingresan en situación irregular, el acceso al crédito comienza a restringirse.

Los bancos endurecen sus criterios de otorgamiento, las entidades financieras elevan tasas o reducen montos disponibles y el financiamiento deja de cumplir su función dinamizadora.

El resultado es un círculo difícil de romper: menos crédito, menos consumo y menor actividad económica.

Qué significa para el conurbano

En partidos como Morón, La Matanza, Merlo, Moreno, Ituzaingó, Hurlingham o Tres de Febrero, buena parte de la economía depende del movimiento cotidiano del comercio y del consumo familiar.

Cuando una familia destina una porción creciente de sus ingresos al pago de cuotas e intereses, reduce inevitablemente otras compras.

Ese efecto se traslada al almacén del barrio, la ferretería, la tienda de ropa, el kiosco y también a las pequeñas industrias proveedoras.

Por eso el crecimiento de la mora no debe interpretarse únicamente como un dato bancario.

Es, sobre todo, una radiografía de la situación económica de miles de hogares bonaerenses.

El informe de CEPA concluye que la evolución del endeudamiento y del incumplimiento en los pagos constituye una de las principales señales de alerta sobre la economía actual. Más allá de las cifras del sistema financiero, el aumento de la mora refleja las dificultades crecientes de familias y empresas para sostener su actividad en un contexto de ingresos ajustados, consumo debilitado y empleo todavía frágil.

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