La provincia de Buenos Aires vuelve a ubicarse en el centro de la preocupación por el mercado laboral. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos actualizados a junio de 2026, advierte que el distrito perdió 85.299 puestos de trabajo registrados en unidades productivas entre noviembre de 2023 y marzo de este año, una cifra que representa el 25% de todos los empleos privados destruidos en el país durante ese período.
Detrás de ese dato hay una realidad que se siente con especial intensidad en el conurbano bonaerense y, particularmente, en la zona oeste, donde la actividad industrial y las pequeñas y medianas empresas tienen un peso determinante en la economía local.
El estudio señala que el deterioro del empleo está acompañado por un aumento del desempleo. En el primer trimestre de 2026, la desocupación en los partidos del Gran Buenos Aires alcanzó el 9,7%, casi dos puntos por encima del promedio nacional, que se ubicó en el 7,8%. Entre los jóvenes, la situación resulta todavía más crítica: alrededor del 15% no consigue trabajo.
La industria, entre los sectores más golpeados
El informe atribuye buena parte de la pérdida de puestos de trabajo al retroceso de la actividad industrial. La manufactura, uno de los motores productivos de la provincia, acumula meses de caída y hoy opera con cerca del 40% de su capacidad instalada sin utilizar. A eso se suma el cierre de 6.211 empresas bonaerenses desde el inicio de la actual gestión nacional, desde pequeños talleres hasta establecimientos con décadas de trayectoria.
La provincia concentra cerca del 40% de los establecimientos industriales del país, por lo que cualquier desaceleración de la actividad tiene un impacto directo sobre el empleo registrado, especialmente en municipios fabriles del oeste del conurbano como La Matanza, Morón, Ituzaingó, Hurlingham, Merlo y Moreno.
Salarios que pierden contra el costo de vida
El escenario laboral también se ve afectado por el deterioro del poder adquisitivo. Según el CEPA, los salarios reales de los trabajadores registrados del sector privado del Gran Buenos Aires retrocedieron 1,43% desde noviembre de 2023, convirtiendo a la región en la de peor desempeño del país.
El estudio sostiene que el fuerte incremento de las tarifas y del transporte explica buena parte de esa pérdida. Solo el costo de viajar al trabajo acumuló un aumento superior al 400%, lo que obliga a muchas familias a destinar una porción cada vez mayor de sus ingresos a gastos fijos, reduciendo el consumo de otros bienes y servicios.
Menos empleo, menos consumo
La caída del empleo privado tiene un efecto que trasciende el mercado laboral. Con menos trabajadores registrados y salarios que pierden capacidad de compra, también disminuye el consumo, una variable clave para las economías locales.
En ese sentido, el informe indica que las ventas en supermercados del Gran Buenos Aires registraron una baja real interanual del 10,8%, el peor desempeño entre las regiones del país. Esa retracción repercute sobre el comercio, las pymes y las industrias que abastecen al mercado interno, generando un círculo de menor actividad económica y menor generación de empleo.
Un dato que enciende las alertas
Los datos relevados por el CEPA se apoyan en estadísticas oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Si bien el informe incorpora otros indicadores económicos, el comportamiento del empleo privado aparece como una de las variables más sensibles para medir el impacto de la desaceleración económica en la provincia.
Para un territorio que concentra la mayor cantidad de trabajadores industriales del país y donde millones de familias dependen del empleo formal, la pérdida de más de 85 mil puestos registrados representa una señal de alerta que también se refleja en la realidad cotidiana de los municipios del conurbano bonaerense.








