AMBA: uno de cada cuatro habitantes ya no se identifica con ninguna religión, según un informe de la UBA

Un estudio nacional del Observatorio de las Creencias de la UBA reveló que el Área Metropolitana de Buenos Aires lidera el crecimiento de las personas sin afiliación religiosa. El fenómeno es más fuerte entre los jóvenes y marca una transformación cultural que también se refleja en el Oeste del conurbano.

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El mapa religioso de la Argentina está cambiando y el Área Metropolitana de Buenos Aires aparece como uno de los principales escenarios de esa transformación. Así lo señala el primer informe del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina 2026, elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR) de la Universidad de Buenos Aires.

Según el relevamiento, el catolicismo continúa siendo la religión mayoritaria en el país con el 57,7% de las adhesiones. Sin embargo, el dato que más llama la atención es el crecimiento de quienes no se identifican con ninguna religión, un grupo que ya representa el 22,4% de la población argentina y que alcanza niveles aún más altos en el AMBA.

De acuerdo con el estudio, en la región metropolitana el 26,1% de los habitantes se define como ateo, agnóstico o simplemente sin afiliación religiosa. Se trata de una cifra superior al promedio nacional y significativamente más alta que la registrada en el resto del país, donde ese segmento alcanza el 20,1%.

Un cambio que también se ve en el Oeste

La tendencia encuentra eco en numerosos municipios del conurbano bonaerense. En distritos populosos como La Matanza, Morón, Merlo, Moreno, Ituzaingó y Tres de Febrero conviven actualmente parroquias históricas, iglesias evangélicas en expansión y una creciente cantidad de personas que mantienen creencias espirituales sin pertenecer a instituciones religiosas tradicionales.

Los investigadores sostienen que los grandes centros urbanos funcionan como espacios de mayor diversidad cultural y menor apego a las estructuras religiosas históricas. En ese contexto, el AMBA aparece como una especie de laboratorio social donde los cambios se producen con más velocidad que en otras regiones del país.

Los jóvenes impulsan la transformación

El informe identifica un fuerte componente generacional detrás de estos cambios. Entre los argentinos de 16 a 29 años, apenas el 44,6% se reconoce católico, muy por debajo del promedio nacional.

En paralelo, el 31% de los jóvenes afirma no tener afiliación religiosa, una proporción que prácticamente duplica la observada entre los mayores de 50 años.

Para los especialistas, este fenómeno no responde a una moda pasajera sino a un proceso de reemplazo generacional que podría modificar aún más el panorama religioso argentino durante las próximas décadas.

El crecimiento evangélico continúa

Mientras el catolicismo pierde peso relativo y aumenta la población sin religión, las iglesias evangélicas mantienen una expansión sostenida. Actualmente representan el 17,4% de la población nacional y muestran una presencia estable tanto en el AMBA como en el interior del país.

En muchos barrios del Oeste, especialmente en zonas populares, los templos evangélicos cumplen además funciones sociales y comunitarias, ofreciendo espacios de contención, asistencia y acompañamiento para familias en situación de vulnerabilidad.

Más diversidad y menos pertenencia institucional

Uno de los aspectos destacados del informe es que la falta de afiliación religiosa no implica necesariamente ausencia de creencias. Los investigadores señalan que muchas personas continúan sosteniendo prácticas espirituales o creencias personales, aunque sin vincularse a iglesias o instituciones religiosas.

Esta tendencia, conocida en la sociología de la religión como “creer sin pertenecer”, aparece con fuerza en los centros urbanos y refleja una mayor autonomía individual a la hora de construir identidades y sistemas de valores.

Un país cada vez más plural

El trabajo concluye que Argentina atraviesa una profunda reconfiguración de su escenario religioso. El catolicismo sigue siendo mayoritario, pero ya no ocupa el lugar dominante que tuvo durante gran parte del siglo XX.

La expansión de las iglesias evangélicas, el crecimiento de las personas sin afiliación religiosa y la diversidad de nuevas formas de espiritualidad configuran un país cada vez más plural, una realidad que se observa con especial intensidad en el AMBA y en los municipios del conurbano bonaerense.

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