Una escuela de La Matanza fue rebautizada oficialmente con el nombre de Luciano Arruga, en un acto cargado de contenido simbólico y político que reunió a familiares, docentes, estudiantes, organismos de derechos humanos y vecinos del distrito.
La iniciativa fue impulsada por la propia comunidad educativa y busca mantener viva la memoria del joven de 16 años, desaparecido el 31 de enero de 2009, cuyo cuerpo fue identificado recién en 2014, enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita.
Durante el acto, familiares y referentes de derechos humanos remarcaron la importancia de que su nombre quede ligado a una institución educativa del territorio donde vivía. “Nombrar a Luciano en una escuela es construir memoria todos los días”, señalaron durante la ceremonia, según publicó Canal Abierto.
«Luciano Arruga ahora tambien es escuela y en su barrio. Quisieron que el mundo te olvide. No los dejamos. Y seguimos ardiendo», expresaron en un posteo que incluye la foto que lleva esta nota y fue sacada por Agustina Salinas.
El caso de Luciano Arruga se convirtió en uno de los emblemas de las denuncias por violencia institucional en democracia. Luego, se pudo reconstruir que el adolescente había sido detenido y torturado previamente en el destacamento policial de Lomas del Mirador. En septiembre de 2008, el policía Julio Diego Torales lo torturó a golpes con elementos contundentes, mientras otro efectivo lo sostenía. Además, se estableció que el adolescente fue sometido a todo tipo de humillaciones y amenazas, que lo mantuvieron atemorizado durante los meses siguientes hasta su muerte. Torales fue condenado por estos hechos.
La investigación judicial determinó años después que Luciano murió atropellado en la General Paz pocas horas después de su desaparición, aunque la causa sigue atravesada por cuestionamientos vinculados al accionar policial y el encubrimiento posterior.
El exdestacamento donde el joven fue torturado fue transformado años atrás en un espacio para la memoria y los derechos humanos, impulsado por organizaciones sociales y la familia Arruga.
El rebautismo de la escuela vuelve a instalar en el conurbano bonaerense el debate sobre violencia institucional, memoria y el vínculo entre las fuerzas de seguridad y los jóvenes de los barrios populares.
La jornada concluyó con actividades culturales, intervenciones artísticas y la colocación oficial del nuevo nombre de la institución educativa.






